El pasado 15 de noviembre estuvimos en La Vorágine participando en el ciclo sobre MILITANCIAS, y a mí me toco hablar sobre “Castro Novo, militancia por una urbanismo sostenible”. A lo largo de la entrevista coloquio quise trasladar la importancia de un hito como la Consulta Popular de Castro Novo, un hecho histórico que tuvo una enorme relevancia y que yo ensalcé como una experiencia democrática singular y única en España, “un monumento a la democracia y a la participación ciudadana digno de ser estudiado”, dije. Hoy, 16 de diciembre de 2017, treinta y ocho años después, pongo algunas notas, reflexiones, y transcribo una parte del material guardado desde entonces, un avance de una historia que merece ser contada.
Lo que queda hoy en la memoria de la gente de Castro Urdiales sobre Castro Novo y la consulta popular de 1.979.
Hace poco en una reunión con mis alumnos y alumnas de la Escuela Taller, les pregunté ¿sabéis lo que es Castro Novo?
No tenían ni idea: de los 22 jóvenes, entre 18 y 29 años presentes, tan solo una chica de 29 años, Naiara, se acordaba de que había oído hablar a sus padres pero realmente no sabía a qué se referían. Inquieto por el resultado de mi sondeo, me puse a calcular la gente de Castro Urdiales que hoy, treinta y ocho años después de la Consulta Popular, conoce y sabe de Castro Novo.
De las personas que tenían edad de votar en 1979, ahora quedan vivas las dos terceras partes aproximadamente. La realidad sociológica de Castro Urdiales ha cambiado mucho, han sido muchas las personas residentes que llegaron a Castro Urdiales a partir de mediados de los años noventa que no han conocido la historia de la ciudad que habitan, y que apenas han oído hablar de Castro Novo. Si sondeáramos a los que tienen menos de cincuenta años, pocos, muy pocos conocen de qué trataba aquella historia. Según mis propias estimaciones (elaboradas a través de las tasas de mortalidad y el crecimiento poblacional habido en Castro Urdiales en las últimas décadas) tan solo el 17 % de la población con derecho a voto hoy de Castro Urdiales, es la que pudo votar en 1.979 en la Consulta Popular de Castro Novo.
Castro Novo apenas ha quedado relegado a ser una fecha en el calendario que, si algún medio de comunicación lo tiene anotado, es posible se produzca alguna tertulia, como en la que participé, en Castro Punto Radio, justamente el año pasado, el 16 de diciembre. En ella la periodista plantea una pregunta que incorpora una sensación de fatalidad, de frustración: “¿Acaso no era mejor aquel proyecto que lo que tenemos ahora en Cotolino?”. Es mejor responderse a esta pregunta cuando sepamos en qué consistía este proyecto.
Cuando se cumplió el treinta aniversario, la asociación ciudadana OTRO CASTRO ES POSIBLE reivindicó el espíritu de la consulta popular, para recordarle al Ayuntamiento que tenía la obligación de organizar una consulta popular sobre el Puerto Deportivo.
Solo quiero avanzar que durante unos diez años, la consulta popular fue celebrada en cada aniversario, cada 16 de diciembre, y así sucedió mientras duró la actividad de ICU (Izquierda Castreña Unida) y de Proel, periódico popular de Castro Urdiales (que se edita entre 1978 y 1987). Con la desaparición de ICU y de Proel la fiesta-aniversario ya no se celebra y Castro Novo se sumerge en el olvido.
Pegatina de la fiesta del segundo aniversario de la Consulta Popular.
La fundación Pollock ha presentado una demanda contra mi nieta, la pintora castreña Mendia Olabarrieta, por plagiar la obra del pintor expresionista americano, dañando con ello su prestigio intelectual, por lo que exige una indemnización de veinte millones de dólares para compensar los daños morales infringidos a la memoria del creador de la Action Painting.
Mendia no entiende nada. Y yo tampoco. Lo que sé es que mi nieta echó mano de los rotuladores de su hermano Beñat, la noche de San Andrés, y nadie la pudo controlar, ni siquiera sabíamos que en sus manos había tomado el rotulador acrílico negro que daría pie a las sospechas de plagio. Ciertamente Mendia ha utilizado la misma técnica que el célebre pintor, pero a nadie se le ocurrió que la “pintura en acción” estuviera vetada en una niña de diecinueve meses que, a diferencia de Pollock, pinta desde su propia espontaneidad sin mediar las noches de alcohol que precedían al proceso creativo del pintor norteamericano. Si la niña prodigio de la pintura no “pinta en acción” no sé de qué modo puede pintar en sus primeros años de vida.
“Opus Black Number One”. Mendia Olabarrieta, 2017. Acrílico sobre papel.
La Fundación Pollock (Pollock-Krasner Foundation) dice que la obra de Mendia titulada “Opus Black Number One” está copiada de la “Number 5 Elegant Lady” pintada por Pollock en 1951, o de la “Number 7” pintada el mismo año, o quizás de “Untitled Number 6”. Expertos en expresionismo abstracto consultados me confirman que es imposible plagiar varias obras a la vez, y que lo sucedido con la obra de Mendia y la de Jackson es que seguramente estaban en lo mismo: expresar sus emociones más primitivas, mostrando su expresividad de dentro a fuera sin más limitaciones que el lienzo o la hoja de papel. «La diferencia es que Pollock plasmó sus goteos en negro en uno de los momentos más difíciles y pesimistas al final de su vida, mientras que la pintora de Castro Urdiales expresa en negro su delirio vital por las transformación de las cosas; el pesimismo de uno y la vitalidad de la otra se encuentran en una simbiosis creativa digna de ser contada», me dice uno de los expertos de arte sin entender muy bien que es lo que me quiere decir.
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Me he puesto en contacto con la familia de Mendia y estamos de acuerdo en negociar con la Pollock Foundation para evitar conflictos mayores, así que vamos a proponer a los americanos subastar la pintura de Mendía y dedicar el dinero resultante a fomentar la creatividad de la infancia en todos los lugares del mundo.
Información obtenida en periodo de información pública en la Dirección General de Urbanismo, el 30 de noviembre de 2016, en el que pude ver la documentación que acompaña al Informe Ambiental Estratégico y fotografiar algunos documentos que lo acompañan:
Estos son los planos que definen las características de la recalificación de la parcela de la Fábrica de Lolín:
Antes de seguir conviene aclarar que lo que persigue el CONVENIO LOLÍN es el MODIFICADO DEL PLAN GENERAL Nº 23. Las características del proyecto de modificado no han sido publicadas en la web municipal a pesar de haberse reclamado insistentemente por mi parte. De hecho la falta de información y transparencia ha sido una de las alegaciones que se han planteado en periodo de alegaciones.
El 5 de enero de 2017 doy a conocer las características del MODIFICADO PUNTUAL Nº 23 DEL PGOU. Conocido el proyecto, escribo opinando sobre esta operación y sobre la forma en la que se acomete el Urbanismo en Castro Urdiales. Estos son los enlaces en los que escribo sobre el Convenio Lolín:
Conocido el texto inicial del Convenio (el texto definitivo apenas sufre correcciones) presento junto a mis compañeros de EQUO Cantabria escrito de alegaciones. También
Escrito dirigido al Ayuntamiento en relación con el pago del sobrante vendido por el Ayuntamiento a Anchoas Lolín en 1997 a través de una compensación sobre la base de una supuesta subvención del Ayuntamiento a la Fábrica de Anchoas sobre la que no existe ningún expediente administrativo en el Ayuntamiento:
La película «Comanchería» (extraña traducción dada a la distribución en España) es una cinta con alta dosis de drama social y triller policíaco, a medio camino entre el Western y una Road Movie… nos recuerda a muchos géneros, y nos transporta (la banda sonora es muy explícita) a lo más country y profundo del estado de Texas, a la América de hoy mismo, con gente jodida y al borde de la locura, aplastada por una realidad que les asfixia y les deja sin esperanza.
Voy a reproducir en fotogramas tan solo una de las escenas, a mitad de la película, en la que tras una infructuosa persecución de dos atracadores de sucursales bancarias, el cheriff (Jeff Bridges) y su ayudante de raza india (Gil Birminghan) reposan frente a una sucursal bancaria del Texas Midlands Bank, y dialogan sobre la nueva estrategia a seguir:
AYUDANTE:
¿Y este es tu plan? ¿Nos quedamos aquí sentados a ver si roban esta sucursal?
SHERIFF:
Qué prefieres ¿hacer cien kilómetros de vuelta a Onlie para ver más huellas que no encontraremos? O prefieres hacer trescientos kilometros de vuelta a Loogok para ver fotos que no importan porque nadie sabe que pinta tienen esos cabrones… O podemos esperar aquí a que roben este banco ¡que es lo único que harán!
AYUDANTE:
Ya se lo que quieres. Intentas que esto dure lo más posible porque cuanto más dure estarás más lejos de tu porche (en referencia a la vida que le espera tras la jubilación).
SHERIFF:
Nooo…! Estoy esperando que esos chicos metan la pata, no lo han hecho pero lo harán ¡y lo harán aquí!. Tranquilo. Disfruta de este pueblo.
AYUDANTE:
¿Te gustaría vivir aqui? Tienen una ferretería que cobran el doble que en un centro comercial. Un restaurante con una culebra por camarera. ¿Cómo se supone que se gana la vida por aquí?
SHERIFF:
Llevan ganándose la vida ciento cincuenta años.
AYUDANTE:
Y la gente vivió en cuevas durante ciento cincuenta mil años, pero ya no lo hacen.
SHERIFF:
Bueno, eso sería tu pueblo.
AYUDANTE:
Tu pueblo también. Hace mucho tiempo tus antepasados eran indios… hasta que vino alguien que los mató. Los esclavizó y te convirtieron en uno de ellos. Hace ciento cincuenta años toda esa tierra era de mis antepasados, todo lo que se ve… todo lo que viste ayer. Hasta que los abuelos de esta gente se la quitaron. Y ahora se la quitarán a ellos. Pero no lo hace un ejército, sino ¡esos hijos deputa de ahí! (señalando a la sucursal bancaria).
El Ayuntamiento de Castro Urdiales ha aprobado el convenio urbanístico con Anchoas Lolín al que me he referido en este blog en más de una ocasión. El convenio se ha aprobado en sesión del Pleno de 30 de mayo de 2017 con los votos a favor del equipo de gobierno (CastroVerde) y del PRC (grupo político cuyo portavoz, Jesús Gutiérrez, es dueño de la empresa y parte de este convenio). El concejal de MAS Castro ha votado en contra, y los concejales del PSOE (4) y del PP (6) se han abstenido con lo que su posición es irrelevante, pues gracias a los votos a favor, pero también gracias a las abstenciones, el convenio Lolín ha salido adelante. Ahora, el Ayuntamiento deberá tramitar el modificado del Plan General, y a la vista de lo que se plasma en el debate este modificado se presenta como un mero trámite en el que volverán a reproducirse los votos a favor, el voto en contra y las abstenciones.
«Los técnicos dicen que todo es correcto».
Es sabido que la aprobación de este convenio ha motivado mi baja de CastroVerde, pero más allá de esta anécdota lo que refleja este hecho es una forma de entender la política de la ciudad que echa por tierra los planteamientos por los que ayudé de forma decisiva a la fundación de aquel partido verde cuyo color hoy no encuentro. En vez de estudiar y debatir lo que queremos para nuestra ciudad se ha optado por una de las formas más excepcionales (y muchas veces perversa): la planificación urbanística como resultado de un negocio con un particular. No voy a insistir sobre lo que ya he opinado en relación con la magnífica oportunidad de planificar el conjunto de la zona de Brazomar pero si quiero pronunciarme por algo que me parece muy importante en relación con las responsabilidades a la hora de aprobar un convenio urbanístico.
Un concejal amigo, de CastroVerde, me lo recordaba hace poco: “los técnicos dicen que todo es correcto”. Se produce una delegación de responsabilidades en el sentido de que puesto que los técnicos emiten informe favorable “el convenio es bueno para el interés general”, y tantas veces se ha repetido el lema que al final se ha convertido en un acto de fe, es decir, de creencia ciega en lo que dicen los técnicos y las personas que han negociado este convenio. Hay una especie de traslado de la responsabilidad “a lo que digan los técnicos”, y se olvida que las opciones de hacer o no un convenio no son una cuestión solo técnica, o solo jurídica, sino esencialmente política, o si se prefiere de política urbana, de cómo hacer el urbanismo que queremos para nuestra ciudad (con los técnicos, con los políticos y con el conjunto de la ciudadanía).
Pues bien, uno de esos técnicos, el de Administración General del Ayuntamiento de Castro Urdiales, José Antonio Gutiérrez Olivares, ha sido el encargado de responder a las alegaciones presentadas contra este convenio por Alejandro Gil, EQUO Cantabria, Podemos Castro, hermanos Barco, y comunidad de propietarios de El Paraíso. En su informe de contestación, el asesor jurídico del Ayuntamiento va desmontando todas y cada una de las alegaciones presentadas, algunas veces con argumentos acertados (o bienintencionados), otras obviando el contenido de lo alegado (es decir, haciendo mutis), y en más de una ocasión introduciendo juicios de valor que chirrían sobre lo que debe ser una argumentación jurídica. Esto último, la descalificación de uno de los alegantes (EQUO Cantabria) en un informe es lo que merece mi respuesta. Diré que cuando se presenta un escrito de alegaciones, quienes lo hacemos podemos argumentar en derecho y emitir juicios de valor, exponiendo las razones por las que entendemos que el convenio debe ser desestimado. Pero un informe jurídico debe constatar hechos y motivar sus respuestas en derecho, sin remozarlo con juicios de valor ni prejuzgar las intenciones del alegante. El escrito de alegaciones de EQUO Cantabria es un extenso argumentario sobre política urbana, aportando hechos y motivando en derecho, tratando de dar una respuesta alternativa al contenido de este convenio: a su memoria justificativa, a sus cláusulas, al conflicto de intereses del concejal, y a la posible apropiación de suelo público sobre la propiedad objeto de este convenio. Nuestro escrito quiere poner sobre la mesa que el Convenio Lolín es un error, que tenemos la convicción de que es ilegal, y que hay otra manera de promover la ordenación de la zona de Brazomar muy diferente a la que se plantea en este negocio jurídico. Es probable que mucho de nuestros argumentos sean rebatibles, sobre todo cuando entramos a valorar conceptos tan elásticos como el “interés general”, pero a la vista del informe de alegaciones y la forma de hacerlo mi impresión es que estamos removiendo cuestiones que resultan muy incómodas, tan incomodas como a veces lo es la verdad.
No voy a hacer análisis detallado del contenido del escrito de contestación a las alegaciones, pero si me voy a referir a tres cuestiones que me han llamado la atención.
Alegaciones constructivas y alegaciones que no lo son. Las que plantean “una actitud crítica constructiva” o “sana crítica”, y las que “resaltan títulos y expresiones como falsedad, prohibición, usurpación, investigación y denuncia”.
A lo largo de todo su escrito José Antonio Gutiérrez se empeña, y lo hace con reiteración, en desacreditar las alegaciones de EQUO Cantabria, lo dice como si tal cosa. “Así como la alegación anterior (se refiere a la del ciudadano Alejandro Gil) tiene un contenido muy crítico, pero muy constructivo, en el presente (se refiere a la de EQUO Cantabria) los términos que más resaltan son los títulos y las expresiones como falsedad en los hechos, prohibición para la suscripción, usurpación, investigación y denuncia. Las alusiones personales son numerosas también, y prácticamente todas las discrepancias con el convenio, que son todas, equivalen a una descalificación de algo o de alguien”.
Más adelante sigue: “no tiene nada que ver recibir una sana crítica técnica o jurídica, y poder valorar las cuestiones con una perspectiva que no se hubiera tenido en cuenta (propósito de la participación ciudadana) con dar lectura a un escrito en el que se limita a argumentar con la mayor autoridad la falsedad de los hechos que justifican la causa de interés público…”.
El técnico de Administración General no se corta y cuando entra a informar las alegaciones de PODEMOS vuelve a la carga diciendo: “En la alegación de Podemos Castro Urdiales, se vuelve, afortunadamente, a una crítica de la actuación, manifestando su discrepancia total con este convenio. Pero no manifiesta que se esté falsificando nada, ni categóricamente que se esté usurpando suelo (en alusión a EQUO Cantabria). Simplemente plantea que existen indicios de que pudiera darse esa usurpación”.
El técnico informante ha de saber que los escritos de alegaciones no tienen nada que ver con la buena o mala crítica, ni esa es cuestión que ha de ser juzgada por un técnico municipal. Cuando un ciudadano presenta alegaciones a un plan o convenio, o lo que sea, lo hace con el derecho a presentar las razones que considere para que sean tenidas en cuenta en la resolución definitiva o acuerdo. O sean rechazadas de forma motivada. La función del técnico no es juzgar al ciudadano que alega, sino responder conforme a derecho a cada una de las alegaciones presentadas.
Rocambolesca justificación del aumento de la edificabilidad y del aumento de la ocupación de la parcela.
Varios de los alegantes, casi todos, nos hemos pronunciado a propósito del increíble e injustificado aumento de la edificabilidad del nuevo centro comercial, así como del aumento en la ocupación de parcela. No conozco los demás escritos, pero en el caso de EQUO Cantabria, hemos aducido incumplimiento de la propia ordenanza municipal del suelo productivo y de la propia ley del Suelo de Cantabria. Pues bien, el informe acude a una rocambolesca interpretación del art. 7 de la ley estatal del Suelo para justificar que el aumento de la edificabilidad (nada dice de la ocupación) se extralimite legalmente en este caso, es decir, que puesto que se van a producir cesiones de dotaciones a favor del Ayuntamiento, estaría justificado el aumento de la edificabilidad, dicho de una forma excesivamente simplificada por mi parte. Léanse las páginas, 20-22 del escrito de contestación, a ver si entienden algo. Vamos a ver, que si en el edificio de la Cofradía, por poner un ejemplo, se hiciera un reforma para aumentarlo en diez alturas, y ello implicara una edificabilidad que multiplicara por sietre lo establecido por la ordenanza de suelo urbano, esa reforma estaría ajustada a derecho porque el Ayuntamiento podría llevarse un buen pellizco en cesiones para dotaciones (por ejemplo, una planta entera para hacer un auditorio) además de unos millones de euros en concepto de aprovechamiento.
No sé a qué viene salirse por esos cerros cuando lo que se plantea no es que se haya producido un aumento de la edificabilidad (o de la ocupación) sino que la edificabilidad (y la ocupación) que se da al nuevo centro comercial está muy por encima de lo que permiten las ordenanzas del Plan General (que están para cumplirse) y de la propia ley del Suelo que fija que en suelo productivo la ocupación de parcela no deberá exceder de los dos tercios de superficie. Esta cuestión sigue sin contestarse, volveremos sobre ella cuando presentemos Recurso Potestativo de Reposición y espero que la CROTU ponga orden en este asunto.
El Ayuntamiento ha aprobado un convenio urbanístico bajo sospecha de apropiación de suelo público.
Siempre que he podido explicarme he manifestado que cuando me intereso por el convenio Lolín no espero encontrarme con que se ha esfumado el suelo público que rodeaba a la fábrica. En el escrito de alegaciones mi preocupación con este convenio es otra. En el propio Escrito de Alegaciones destacamos como positivo el traslado de las fábricas, pero reseñamos el plural y decimos, que “hay que hacerlo con todas las fábricas, no solo con la de Lolín”, lo que significaría una magnífica oportunidad para hacer una verdadera transformación urbana del entorno de Brazomar para permitir la recuperación de la ría de Brazomar, la obtención de equipamientos públicos, y la definición de los usos, comerciales, hoteleros o residenciales, los que sean más adecuados con las necesidades de la ciudad. Mi primera y principal preocupación era la de intentar demostrar que se puede hacer política urbana más allá de los resultados de un convenio particular, poniendo por delante objetivos más acordes con el interés general.
Plano aportado por la propiedad en la que se atribuye el espacio pintado en fosforito, espacio calificado por le PGOU como espacio peatonal que en la actualidad está metido dentro de la fábrica de Anchoas Lolín.
Enseguida me llama la atención que la propiedad pretende atribuirse un exceso de superficie en su parcela, justificándolo por errores topográficos de los planos del Plan General, pero lo que observo es que esos «errores topográficos» son en realidad espacios públicos (zonas peatonales) se han metido intramuros de la fábrica: unos de propiedad municipal del antiguo ferrocarril comprados por el Ayuntamiento a la FEVE en 1.974, y otros que debieran haberse respetado como espacio peatonal tal como se señala en el plano del PGOU. Espacios de dominio público presuntamente usurpados por el dueño de la fábrica.
Cuando se constata que ha habido una posible usurpación de suelo público no caben posiciones intermedias, hay que decirlo. Hay que denunciarlo. Es mi obligación como empleado público y como ciudadano. A pesar de ello, en el escrito de alegaciones que presentamos EQUO Cantabria, tras adjuntar los planos que demuestran la «transformación» del suelo peatonal en suelo de la fábrica de Lolín, lo que se pide es que SE INVESTIGUE:
“que se ordene la apertura de un expediente de investigación y recuperación de oficio de la propiedad municipal y de los espacios públicos presuntamente usurpados”
Esto es lo que pedimos, y lo que el Ayuntamiento ha rechazado. En el informe de contestación se omite esta consideración, y se justifica la inacción sobre la base de lo siguiente:
No sé si el informante nos está avisando de una posesión pacífica por la que los terrenos presuntamente usurpados hubieran usucapido a favor del propietario de la fábrica, pero me parece muy preocupante que una cuestión tan grave como esta se despache de esta manera tan… ¿cómo decirlo? ¿frívola? ¿Es que no hay nadie en este Ayuntamiento que sea capaz de entender que NO SE PUEDE HACER UN CONVENIO URBANÍSTICO SOBRE UNA PROPIEDAD EN LA QUE según se demuestra en la documentación aportada EL PROMOTOR DEL CONVENIO HA PODIDO ADUEÑARSE DE SUELO PÚBLICO?
No es nada cómodo para mí cuestionar el papel de los técnicos municipales, cuyo trabajo es imprescindible para que los servicios públicos se realicen en condiciones de calidad, pero tampoco voy a encajar que se culpabilice al ciudadano denunciante por exigir a la Ayuntamiento que actúe y defienda el dominio publico.
En enero de 2014, EnerPlus, cooperativa energética de Cantabria para el fomento de las energías renovables y la alternativa al actual modelo energético, organizó una charla informativa en Castro Urdiales.
En aquella ocasión me planteé hacer un cartel para informar de un acto y al mismo tiempo dar alguna pista para animar a la concurrencia a dar un paso más y hacerse socios de EnerPlus, la cooperativa energética, por eso concebí un cartel con más información de lo habitual, en la que el texto descansa sobre colores casi planos, muy naturales, y plácidos, los de un paisaje por el que paseo a menudo y que para mí tiene también una cierta inspiración rothkiana, abstracción y realidad, proximidad y lejanía
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También se me ocurrió otra versión más rotunda y energética, representando con un toque de ironía y tragicomedia a uno de mis iconos más dibujados:
Debí quedar bastante persuadido por la cartelería que no dudé en apuntarme y me hice socio aportando 100 euros. Tres años después seguimos dibujando, y apostando por lo mismo de entonces. La cooperativa Enerplus, ahora tiene un nombre mucho más poético, SOLABRIA, pero el modelo energético no cambia, no nos lo cambian, porque nosotros tampoco hacemos lo suficiente para cambiarlo.
Antes de que se dibujara la línea de la muga entre Cantabria y Euskadi, incluso antes de la división provincial de 1833, la Cantabria más oriental y la Vizcaya encartada compartieron espacio común de relaciones, un espacio cultural que se define por usos y costumbres comunes, por compartir una arquitectura rural que tiene como elemento característico la casa o caserío encartado (lamentablemente en vías de desaparición sin ningún tipo de amparo y protección), por la práctica de juegos como el pasabolo (prácticamente desaparecido en Cantabria), gastronomía, habla, toponimia, fiestas, ritos… elementos culturales en extinción que si no componen una identidad común al menos si hay un itinerario histórico de relaciones vividas entre las tierras limítrofes de Cantabria y Vizcaya (quizás no suficiente estudiadas desde la historia y la etnografía). Este flujo de relaciones que se extendieron entre el río Asón y el río Nervión fue notable mientras duró la actividad minera entre mediados del siglo XIX y mediados del siglo XX, y de esa época persisten un conjunto de yacimientos mineros que son también una característica común entre el occidente vizcaíno y el oriente cántabro.
El Ferrocarril Castro Urdiales-Traslaviña en una representación del mapa de 1948. Toponimia de la época. Ilustración tomada de http://ferropedia.es
Entre todos los vestigios quiero destacar un patrimonio común a la actividad minera en Cantabria y en Vizcaya: los antiguos ferrocarriles.
En la costa, Cantabria se une a Vizcaya por el antiguo trazado del ferrocarril minero hoy trasformado envía verde del Piquillo, entre Ontón y Covarón, lo que permite enlazar con la vía verde de Itsaslurhasta Poveña, y después hasta la playa de La Arena (Muzkiz) para enlazar con el bidegorriy seguir serpenteando por las vías verdes de Vizcaya.
Otro enlace, muy conocido por ciclistas de montaña y senderistas es el que se nos ofrece por el interior, a través del recorrido de la vía verde de Castro Alén, siguiendo la traza del antiguo ferrocarril minero que nos permite llegar hasta los Puertos de Callejamalay a partir de ahí enlazar con la vía del ferrocarril tras salvar el plano inclinado desde Saltolobo, y continuar el itinerario hasta Alén, y minas de Alén, ya en Vizcaya.
Por último, la unión de las vías verdes es posible por el trazado que subsiste entre las dos rutas anteriores, recuperando el recorrido de antiguo ferrocarril entre Castro y Traslaviña. Algunos tramos de esta vía se han recuperado en ambos territorios. En Castro Urdiales se ha rehabilitado la vía verde entre Brazomar y Mioño por el túnel de Valverde, y la vía verde entre Santullán y túnel de Herreros…) pero aún queda conectar las interrupciones provocadas por la autovía, y dignificar la vía verde en tramos en los que el antiguo trazado ha quedado subsumido por la carretera de acceso entre Lusa y Mioño, o simplemente ignorado por la obra del campo de fútbol de Mioño. En Vizcaya, se ha rehabilitado la vía verde de los Montes de Hierro entre Traslaviña Artzentales y Kobarón (Muzkiz). En enlace de esta vía con el túnel de Herreros es posible por la misma traza del antiguo ferrocarril desde la boca del túnel (más conocido como túnel de Las Muñecas en Vizcaya) hasta el barrio de Castaños.
Estación de Castaños, en Sopuerta, antiguo ferrocarril entre Castro y Traslaviña, hacia 1.960.
El principal escollo para unir las vías verdes entre Castro y Vizcaya es el túnel de Herreros, el que fuera uno de los túneles más largos de la red de ferrocarriles de vía estrecha, nada más y nada menos que 1.966 m. (según medición del grupo GRAES). Esta que sin duda es una dificultad para la ingeniería, también es, sin embargo, su gran fortaleza, el elemento que justamente hace más atractivo el hecho de pensar en unir las vías verdes de Vizcaya y de Cantabria.
A la izquierda una sección del mapa de las vías verdes de Castro Urdiales, en cuya parte inferior derecha se aprecia el final de la vía verde (en realidad es el km. 0) de la vía verde habilitada entre Herreros y Santullán. A la derecha, un croquis de la vía verde de los Montes de Hierro de Vizcaya que aún no enlaza con el túnel de Las Muñecas, cuya traza está bien perfilada desde la antigua estación de Castaños, en Sopuerta, apenas dos kilómetros para enlazar entre la boca del túnel y el enlace con la vía verde de Galdames, permitiendo con ello un circuito que conectaría con la vía verde costera, entre el Piquillo e Itsaslur.
Entre el año 2008 y 2009 se mantuvieron conversaciones entre el Ayuntamiento de Castro Urdiales y la asociación de municipios encartados (Enkarterrialde), e incluso con la diputación foral de Vizcaya. A resultas de aquellos contactos en los que participamos el concejal de Industria y Empleo de entonces, Agustín Fernández, y yo mismo, se encargo un reconocimiento del estado del túnel al grupo de espeleología GRAES, y posteriormente se propuso a varias empresas que presupuestaran el coste de una ESTUDIO DE VIABILIDAD TÉCNICA Y ECONÓMICA, que finalmente se interrumpió por el hecho de que el Ayuntamiento de Castro Urdiales no podía meterse en ese tipo de aventuras, al menos en aquel momento, en una situación económica de absoluta precariedad. Nunca concebí que fuera una aventura, sino un proyecto factible y realizable, pero a decir verdad, si alguien tuviera que abordarlo tendría que ser tarea común del gobierno de Cantabria y del gobierno de Euskadi.
La apertura del túnel de Herrreros es un proyecto que precisa de ser estudiado para medir sus dificultades, y también un es un proyecto muy atractivo. El túnel de Herreros es una obra magnífica y es un espacio que te atrapa, siempre y cuando los túneles no te produzcan algún tipo de aversión claustrofóbica, naturalmente. Cuando entramos al túnel (algo que debido a sus dificultades tuvo que hacerse tras un segundo intento) el 9 de agosto de 2008 acompañados por Jose Arozamena, Rolando Fernández, y Nicolás Santurde (Kisky), y otros amigos del grupo espeleológico GRAES pudimos dar testimonio de dos cosas muy importantes: la primera es que el túnel de Herreros es un elemento del patrimonio cultural magnífico, una obra impresionante y además con un aspecto visual muy atractivo. Y la segunda es que se encuentra en un estado constructivo muy razonable. Añado otro aspecto muy relevante que sin duda va a condicionar el futuro del túnel: es patrimonio común de la ciudadanía de Cantabria y de Vizcaya.
Actualmente solo es posible el acceso para especialistas, pues ambas bocas, la de Vizcaya (a la que se accede desde el barrio de Castaños, en Sopuerta), y la de Cantabria (por Herreros) se encuentran anegadas, gracias a lo cual no ha sido objeto del vandalismo tristemente conocido en estos lugares.
Plano de localización del túnel. Es prácticamente una línea recta, y aproximadamente la mitad de su trayecto se ubica en Vizcaya y la otra mitad en Cantabria. De hecho desde el punto medio del túnel se pueden divisar la boca norte y la boca sur. En gris azulado se ha dibujado la zona inundada de agua y barro que impide actualmente el acceso y paso por el túnel. Plano según trabajo topográfico del Grupo de Espeleología GRAES.
Veamos algunas CARACTERÍSTICAS DEL TÚNEL:
Se termina de construir en 1899. Queda en desuso en 1.966 tras la paralización del tren de Castro Traslaviña.
Tiene 1.966 m. de longitud, y es totalmente recto y con pendientes a ambas bocas, es decir, su nivel asciende ligeramente hasta el punto medio y luego vuelve a descender. Desde el punto medio pueden divisarse ambas bocas. La altura del túnel es de 4,85 m., y la anchura de 3,95 m.
Construido mediante bóveda con sección en arco apuntado peraltado en casi todo el túnel, revestido en la mayor parte de su recorrido con mampostería o ladrillo. Hay tramos en el que el túnel no está revestido.
Actualmente está inundado en ambas bocas. En la zona no inundada el firme es bueno con trazas de basalto. Se aprecian las canalizaciones de desagüe estancadas por la gran cantidad de barro acumulado.
Temperatura del túnel 12,5º. Velocidad del aire: 4,5 km/h.
Contiene espeleotemas de interés: macarrones, coladas, microgours, cortinas, dientes de sierra, microexcéntricas…
La zona de derrumbe es de unos 30 m. de longitud. En esta zona se aprecia un buzamiento de dimensión variable, entre 14 y 35 grados dirección sur. El volumen de derrubios es escaso, entre dos y tres metros cúbicos de piedra. Este derrumbe se halla en la zona del túnel desnudo, no revestido, a unos 260 m. de la entrada por Vizcaya. No impide el paso.
REPORTAJE FOTOGRÁFICO.
Boca de entrada por Cantabria, boca norte:
Entrada por Cantabria. Se realizó el 19 de julio de 2008 bajo la dirección del GRUPO DE ESPELELOGÍA DE SÁMANO (GRAES). A 80 m. de la entrada se observa una inundación de agua y lodo de 644 m. de longitud y metro y medio de profundidad que la hace impracticable debido al espesor del fango que alcanza hasta un metro de altura. Fotos: Nicolas Santurde.
Boca de entrada por Vizcaya, boca sur:
Entrada por Vizcaya, el 9 de agosto de 2008. El agua forma un embalse de unos 80 m. con una profundidad de metro y medio, con fango de unos 20 cms. de altura. En la foto derecha puede observarse los diferentes niveles de agua de la zona embalsada. Fotos Nicolas Santurde.
Aunque la sección del arco es casi siempre aperaltado en la zona de la entrada por Vizcaya se aprecia la sección de arco de medio punto. Esta característica de cambio en la tipología en el arco se aprecia también en el túnel de Valverde (en Mioño), en la misma vía de Castro – Traslaviña. Foto Nicolas Santurde.
Elementos constructivos.
La bóveda del túnel.
Llama la atención las diferentes técnicas de construcción. A lo largo del túnel apreciaremos el túnel desnudo de revestimientos, a continuación revestido de ladrillo visto, luego mampostería de piedra caliza, vuelve el túnel desnudo… Este mosaico de técnicas sin duda viene como consecuencia de las propias necesidades de mantenimiento del túnel. La otra característica es la omnipresencia de restos de hollín por la bóveda y paredes por efecto de la combustión de carbón de la máquina de vapor.
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Los apartaderos.
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Otros elementos constructivos.
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Espeleotemas.
1. En el suelo, calcificaciones y pisolitas:
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2. Coladas blancas sobre negro hollín.
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3. Coladas en la zona más húmeda y activa del túnel.
Son coladas y otros espeleotemas asociados a las zonas mineras que tiene alto contenido en óxidos e hidróxidos de hierro, de ahí la pervivencia de colores ocres: marrón claro, marrón oscuro, rojo oscuro… que contrastan con las precipitaciones de calcita blanca y el fondo negro hollín.
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4. Cortinas, dientes de sierra…
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5. Formaciones en el techo.
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6. Micro espeleotemas.
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Restos de explotación de champiñón:
Es una explotación similar a la que hubo también en el túnel de Mioño, a mediados de los ochenta.
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Restos de instalaciones:
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Desprendimientos.
Se observan en un área muy reducida en la que el túnel no está revestido. Se localiza a 260 m. de la entrada por Vizcaya. El volumen de piedras desprendidas del techo y pared es muy escaso, entre dos y tres metros cúbicos.
Restos de piedras desprendidas de la bóveda y paredes en zona de roca desnuda del túnel.
Los escasos daños del túnel en más de 50 años de inactividad hacen albergar la viabilidad técnica de su rehabilitación, algo que no está exento de dificultades técnicas y que precisan de un estudio de viabilidad técnica y económica, que pasa por hacer un estudio geotécnico exhaustivo. La dificultad estriba en la gran longitud de túnel, 1.966 m, el que fuera el segundo túnel más largo de España de los ferrocarriles de vía estrecha.
Dos ejemplos de túneles de vías verdes rehabilitados: Uitzi y Arquijas.
El túnel de Herrreros puede ser un proyecto común para los gobiernos autonómicos de Cantabria y de Euskadi.
El túnel más largo de los ferrocarriles de vía estrecha de España, el túnel de Uitzi en Navarra, de 2.680 m., también está vinculado a una vía verde, la vía verde de Plazaolaentre Andoain (Gipuzkoa) y Lekunberri (Navarra). Este túnel está habilitado desde el año 2010 para su circulación por paseantes y ciclistas (actualmente reparándose y con obras de mejora). Su presupuesto fue de 1.391.908 €, si bien la obra se ejecutó por algo menos debido al procedimiento de subasta. Su financiación corrió a cargo del consorcio turístico de Plazaola, del que forman parte varios ayuntamientos y la diputación foral de Navarra.
Otro de los largos túneles es el de la vía verde del Ferrocarril Vasco-Navarro, el túnel de Arquijas de 1.415 m., en Acebo, entre Vitoria y Estella. Es un túnel en el que la iluminación utiliza como fuente placas solares.
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Es obvio que las tipologías de estos dos túneles son muy diferentes, nada que ver con el aspecto visual del túnel de Herrreros (su construcción data de unos treinta años antes de los túneles de Uitzi y de Arquijas). En función de ello su tratamiento rehabilitador debe ser otro, y otro debe ser también el sistema de explotación y uso de este túnel.
Pero nada será si nada se hace, y para ello sería bueno que la rehabilitación del túnel de Herreros esté en algún horizonte, primero en el de los ayuntamientos (Castro Urdiales y Enkarterrialde), y luego tal vez en la voluntad para disponer recursos económicos de los dos gobiernos autonómicos: el de Cantabria y el de Euskadi. Creo que no debiera desdeñarse la posibilidad de rehabilitar este recurso cultural y convertirlo, ciento veinte años después de su construcción, en una hermosa vía de comunicación verde que, dicho de paso, significaría también un recurso turístico de gran interés para Castro Urdiales y los municipios de Enkarterrialde. Una visión común y un proyecto de futuro para rehabilitar el patrimonio cultural y para unir a los pueblos de forma saludable.
Vuelvo al camino para terminar este relato con las fotos que saqué el domingo, 16 de abril, acercándome al túnel de Herreros con mi bici desde Castro:
Acercándome a la entrada del túnel. LLegar en bici o andando desde la vía verde de Castro Traslaviña ya es sí mismo un goce para los sentidos, gracias a que en este rincón aún se conserva la vegetación autóctona que también conocieron quienes habitaron el poblado minero de Herreros.
Cascada que forma el arroyo de Herreros. Antiguamente el arroyo estaba canalizado y su agua era aprovechada para abastecer de agua a la máquina de vapor del tren.
Entrada del túnel en la que se observan los restos de cuando fue cerrado para uso de cultivo para el champiñón.
Vuelvo sobre mis pasos, y contemplo el camino de vuelta con una reflexión que ahora reescribo: Una visión común y un proyecto de futuro para rehabilitar el patrimonio cultural y para unir a los pueblos de forma saludable.
Juantxu Bazán, 17 de abril de 2017.
(Con el agradecimiento al grupo GRAES y en especial a Kisky Santurde, Rolando Fernández, y Jose Arozamena que en aquellos días de julio y agosto de 2008 me enseñaron a apreciar las bellezas del mundo subterráneo)