
J. B:
26 de septiembre de 2019

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26 de septiembre de 2019

J.B.
26 de septiembre de 2019
La Vía verde el aceite se extiende entre Jaén y Campo Real (cerca de Puente Genil, Córdoba) con una longitud de 122 kms, atravesando inmensos campos de olivares, bellos pueblos (Torredelcampo, TorredonJimeno, Martos, Alcaudete, Luque, Zuheros, Baena, Doña Mencía, Cabra, Lucena…) y el parque natural de la cordillera subbética.
La vía verde transita por el antiguo el trazado del Ferrocarril del Aceite, construido en 1893 y activo hasta 1985. Posteriormente se acondiciona como vía verde, y es actualmente la vía verde más larga de España.
Entre Martos y Alcaudete, en un tramo de 8 kilómetros se encuentran tres magníficos viaductos que vadean los arroyos Salado, Higueras y el río Víboras, del total de trece que podemos atravesar si hacemos la ruta completa. Los viaductos son hitos que dan riqueza patrimonial a la vía, y casi siempre permiten disfrutar de un hermoso paisaje definido por inabarcables campos de olivares.
En el kilómetro 34 está el viaducto sobre el arroyo Salado, una magnífica obra de ingeniería que no hay que confundir, sin embargo, con el viaducto de ferrocarril entre Linares y Almería, todavía activo y que es también una impresionante y bella obra de ingeniería.
Nos detenemos en el viaducto del arroyo Salado de la vía verde del Aceite, entre los olivares de Jaén.











Juantxu Bazán, 25 de septiembre de 2019
(Fotos tomadas en el trayecto de la vía verde del Aceite, en la provincia de Jaén, el 10 de mayo de 2019, durante el viaje en bici junto a mi amiga Concha Calzada)

Aún quedo perplejo mirando estos pictogramas que me encontré en el baño de un bar del casco viejo de Martos, en el que mi amiga Concha y yo nos detuvimos a tomarnos una cerveza con limón y a comernos unas magníficas alcachofas aliñadas.
Creo que el fabricante de estos pictogramas hechos en chapa tomó dos imágenes de hombre y de mujer convencionales, recortando sus siluetas sin ningún tipo de intención perversa, y que en la de hombre lo que resalta no es un inmenso pene, sino la mano derecha de un señor que viste chaqueta o americana. El resultado no puede ser más incierto, es muy difícil que no se vea otra cosa que un exagerado pene, máxime cuando lo apreciamos justamente a la entrada del retrete.
Un amigo mío me dice que el hecho de ver un pene es producto de mi obsesión. Es posible, quizás mi mirada esté un tanto contaminada y tenga tendencia a observar lo improbable; pero pongo a prueba la percepción de quienes quieran ver una cosa u otra.
Ello me recuerda a los enigmas que hay sobre la percepción de imágenes, y las ilusiones ópticas que ponen a prueba nuestro cerebro, como en aquel estupendo dibujo en el que depende cómo lo codifiquemos podemos ver una anciana con pañoleta y pluma o una joven de precioso cuello con collar:

Si trasladamos este tipo de engaños ópticos a la percepción de la realidad, de cualquier realidad, podremos concluir que nada es tan objetivo como pudiera parecer sino que existen múltiples variantes según nuestra manera de entender, según nuestros propios códigos para interpretar la realidad, y de cómo una primera mirada puede llevarnos por el camino del error, o del engaño.
Reproduzco a continuación las imágenes casi como fueron tomadas de ambos pictogramas con el flash automático del móvil, lamentando no haber tenido la paciencia (diez o doce ojos de varones del lugar se dieron cuenta de mi malsana curiosidad) de no haber tomado las fotos sin flash. Sin embargo, el resultado con ese rebote de luz, sobre la puerta metálica oscura me parece bastante adecuado.


Juantxu Bazán. 24 de septiembre de 2019.










Tenía cierta esperanza en que tras la denuncia sobre la tala del arbolado protegido de la Casa Garma se impusiera la cordura, y en tiempo razonable se hubiera restaurado la legalidad, al menos, con la reposición de ejemplares del tamaño más grande posible. Sabíamos que nunca se iba a satisfacer plenamente el daño causado, pero a la vista de como se ha concluido el expediente, después de año y medio de aquel estropicio, hoy me siento contrariado, decepcionado, y con una sensación muy próxima a la humillación de quien ha sido timado.
Vamos a ver como lo explico. Hace algo más de un mes he recibido la notificación de decreto de alcaldía por el que se acuerda dar por cumplida la restauración de la tala ilegal de arbolado protegido en la Casa de Garma, en Castro Urdiales, cuestión sobre la que informé en este blog en marzo de 2018. Dieciséis meses para resolver una infracción urbanística, en la que este último decreto desdice al anterior de 25 de septiembre de 2018 que ordenaba la reposición del arbolado talado, un arbolado que llamaba por la atención por la salud y vistosidad de sus ejemplares: un cedro ejemplar de unos quince metros de alto, un magnolio adulto de unos seis metros, dos palmeras de casi siete metros, y una hermosa dracena de cinco o seis metros. Para ver el estropicio, reproduzco las fotos publicadas entonces (las fotos de la tala están cedidas por CastroPuntoRadio):






El Ayuntamiento atendió la denuncia de EQUO Cantabria y dictaminó que se había producido una infracción urbanística por incumplimiento del Plan General, al estar los árboles protegidos por la ficha del Catálogo de Protección del PGOU que incluye la casa Garma y su jardín. Con rara celeridad se abrió un expediente sancionador (URB/640/2018) por posible infracción urbanística grave. Esto fue en abril de 2018. Nuestra expectativa de que este arboricidio iba a ser sancionado convenientemente ha quedado finalmente frustrada, pues el expediente, después de notificarse su apertura a los interesados, no se mueve, no se instruye y se hunde en el olvido. Hoy está caducado.
En septiembre de 2018, en otro expediente (URB/446/2018), de restauración de la legalidad, se aprueba decreto de alcaldía que ordena “la reposición del arbolado por otro de similares características”, para lo que se le da al infractor un plazo de dos meses. El Ayuntamiento entiende, de acuerdo con el informe del Ingeniero Agrónomo, que “similares características” son las siguientes: Un ejemplar de Cedro atlántica de 8 m. de altura; un ejemplar de Magnolio grandiflora de 5 m.; 2 unidades de Trachycarpus fortuney (las palmeras) de 4 m., y 1 unidad de Dracaena indivisa de 3-4 m. Un planteamiento, a mi entender, excesivamente generoso para el propietario que deja muy menguada la restauración, pero quizás ajustado a las plantas existentes en el mercado. Cuando pude expresarme sobre esta cuestión dije que lo justo es que debería aumentarse el número de ejemplares para que al menos la cantidad de copa arbórea fuera repuesta, y de esta manera compensar la imposibilidad de recuperar exactamente el estado original. Ello hubiera implicado que en vez de un cedro de 12 m. se hubieran plantado al menos 2 cedros de 8 m.; y así sucesivamente para en cierta medida recuperar el volumen de vegetación violentamente eliminada, y con ello recuperar en la medida de lo posible la calidad ambiental del entorno. Reproduzco a continuación las fotos sacadas del primer informe del Ingeniero Agrónomo de dos de los ejemplares con los tamaños que se exige al promotor para su reposición:


Sin embargo, el propietario promotor recurre y plantea una “propuesta alternativa” en la que en vez de los árboles del tamaño indicado por el Ayuntamiento propone otros más pequeños. Un cedro de 4 m.; un magnolio de 3,5 – 4 m.; dos palmeras de 3,5 – 4 m.; y una dracena de 3-3,5 m. El Ayuntamiento rechaza la propuesta en cuanto al cedro y al magnolio. Vuelve el propietario a la carga y en su último ejercicio de magnánima racanería ofrece dos cedros de 4 m., dos magnolios de 3,5-4 m.; dos palmeras de 3,5 m., y una dracena de 3-3,5 m. Esta es la “propuesta alternativa” finalmente aceptada por el Ayuntamiento, y la que se ha ejecutado.
Por si ya se han liado con esta maraña de medidas, expongo el itinerario seguido en esta menguante exigencia de restauración de los ejemplares ilegalmente talados:

Si uno se lee el expediente con un poco de ecuanimidad quizás se quede sorprendido de este increíble toma y daca que recuerda a un regateo impropio de un expediente restauración iniciado por una administración pública. El resultado deja en muy mal lugar al Ayuntamiento, con escasa autoridad sobre quien eliminó árboles protegidos sin licencia y cometiendo una infracción urbanística, allanándose a las pretensiones del infractor sin ningún tipo de justificación, plegándose a una “propuesta alternativa” en la que se ha dado por bueno algo tan inverosímil en jardinería como que dos cedros de 4 metros equivalen a uno de 8. Alucinante.
Inmobiliaria Izarra en todo este proceso ha estado insistiendo en la imposibilidad de responder a las exigencias del Ayuntamiento, sobre la base, según el promotor inmobiliario, de que “no ha sido posible encontrar el arbolado solicitado en los viveros de la zona”. Es falso. Hubiera bastado con recoger información de las decenas de viveros de grandes árboles que hay en España, haberse dedicado a ello. Como ya exponía el ingeniero agrónomo en su primer informe en el mercado de viveros hay árboles muy grandes (no tanto como los que se cargó el dueño de la casa Garma) pero razonablemente grandes como para compensar en cierta medida la ilegalidad cometida. Hay árboles grandes en viveros en Euskadi, La Rioja, Madrid, Cataluña… árboles que se venden en contenedores de 1500 litros: cedros de 6 y 8 metros de altura de tronco, magnolios de 5,5 metros, palmeras de 7 metros, Dracenas de hasta 6 metros. Francamente, desconocía que pudieran venderse árboles tan grandes, pero así es, solo hay que buscarlos, sólo en internet hay una extensa red de viveros de árboles grandes que ofrecen gran variedad de especies y tamaños. El coste total de árboles pudiera suponer unos cinco mil euros, y el transporte puede estimarse entre 500 y 800 euros dependiendo del lugar de origen. Expongo a continuación algunas fotos enviadas por algunos proveedores de árboles grandes:










Así que es falso que “no sea posible encontrar arbolado en la zona…” a no ser que se quiera satisfacer la compra del arbolado adulto en la floristería de la esquina. No hace falta irse a la cordillera del Atlas para encontrar cedros de tamaño considerable, y esto es sabido por Inmobiliaria Izarra, y por el Ayuntamiento, por lo que no tiene ningún sentido dejarse timar sobre todo cuando lo que se espera es que se restaure la legalidad, y esto hay que hacerlo con seriedad y con respeto a la ciudadanía.
La pseudorestauración al estado original ya está hecha y entregada, y con el visto bueno del técnico una vez supervisada la plantación en la finca de Inmobiliaria Izarra. El efecto es irrisorio. Para nada compensa el objeto del expediente abierto al promotor, es decir, “la reposición de arbolado por otro de similares características”, porque no es cierto que se haya repuesto con los arbolitos liliputienses las características de lo ilegalmente talado. El resultado es que aquello que se debería proteger, el carácter histórico artístico de la finca de la casa Garma ahora está devaluado, y la restauración de la legalidad se asemeja a la del timo del arbolito.




En este último mes han sido varias personas las que han expresado su incredulidad, su indignación, y su interrogante ¿cómo es posible?, me dicen, y añaden ¿se puede hacer algo? Y comprendo como nadie su vergüenza, su decepción, y lo peor, su falta de confianza en un Ayuntamiento que en esta ocasión ha estado tan minúsculo como los arbolitos que posan en la finca de la casa de la Garma. Pero no, no es posible hacer nada, no lo creo. Sabemos que con el tiempo los árboles crecerán con salud, eso esperamos, cumpliendo su función de mejorar la calidad del paisaje urbano, y quizás también, con el tiempo tengamos un Ayuntamiento que no permita nunca más una tala salvaje de arbolado como la que se produjo en la casa Garma de Castro Urdiales, un Ayuntamiento que aprenda a exigir convenientemente la restauración de la legalidad a aquellos que la perturben.
Juantxu Bazán, 11 de agosto de 2019.
Algunos documentos del expediente y enlaces importantes:
denuncia de EQUO Cantabria sobre la tala del arbolado protegido de la Casa Garma
Enlace con artículo en mi blog denunciando el arboricidio de la casa Garma: https://juantxubazan.com/2018/03/03/arboricidio-en-la-casa-garma-de-castro-urdiales/
Enlace con artículo en mi blog sobre la necesidad de regular mediante ordenanza el arbolado urbano: https://juantxubazan.com/2018/03/25/el-arbol-el-arbolado-el-arbolado-urbano-la-proteccion-del-arbolado-urbano/ El mismo artículo publicado en eldiario.es Cantabria: https://www.eldiario.es/norte/cantabria/primerapagina/arbol-arbolado-urbano-proteccion_6_753884620.html
Decreto de 25 de septiembre de 2018 por el que se ordena la reposición del arbolado y que se recurre por el promotor presentando “propuesta alternativa” que finalmente fue aprobada
Decreto de 5 de abril de 2019 por el que se acepta la propuesta alternativa de Inmobiliaria Izarra
Decreto de 10 de junio de 2019 por el que se considera cumplida la restauración de la legalidad
Sucedió el penúltimo domingo de abril, en las primeras horas de la mañana, cuando el tiempo y el espacio fluyen amigos y serenos.
Percibo la bajamar mientras camino, mirando todo lo que me enseña, observando todo lo que alcanzo con la mirada, y me dirijo a ocupar ese espacio como si fuera el primer astronauta que explora un raro planeta. En la playa planto mi bandera invisible y me desplazo sobre la arena con mucho cuidado, casi flotando, con mi cámara de fotos en la mano izquierda, tomando las imágenes que quiero. Y sobre la arena apenas caminada descubro un lienzo inabarcable en el que se extienden imágenes efímeras, fósiles perecederos que sobreviven algunas horas al inevitable efecto de las mareas y al insistente machaqueo de las pisadas de personas desconocidas que vienen y van.













Camino sin pisar la playa, yendo ávido en diferentes direcciones, buscando como un geólogo alucinado, como un agrónomo empecinado, como un obseso clasificador de imágenes. Me espera una y otra vez un bosque de arena, húmedo y horizontal, árboles emparentados en sus formas ancestrales, con su verticalidad aplastada en bajo relieve. Oasis de mar salado expuesto al sol.
Descubro que no soy yo quien busca en el bosque, son los árboles los que posan para mí.









Termino mi deambular pensando en los miles de paseantes que miran por donde van caminando, y también pienso en los caminantes que no miran a donde van, y sé que no evitarán pisar mi bosque de arena encantado, ese bosque que en breve será un yacimiento arqueológico casi destruido por millones de pisadas de infinitos tamaños, y que tras las horas desaparecerá por fin disolviendo árboles, fundiendo fósiles, anegando oasis, para volver a resurgir en la próxima bajamar, y acaso volver a ser encontrado por otras miradas, ese bosque tan distinto y tan igual cada día.
Juantxu Bazán, 26 de julio de 2019.
(Fotografías tomadas el 21 de abril y el 1 de mayo de 2019)