
Juantxu Bazán, 28 de enero 2024
Artículos sobre sociedad, empleo, ecología, política…

Esta es una obra de pintura que no he necesitado pintar. Tampoco he necesitado exponerla, y sin embargo ha estado expuesta durante mes y medio en la ciudad de Castro Urdiales.
Tiene algo en ella que está relacionado con pintar con objetos encontrados (movimiento Dada, Schwitters, Duchamp, Rauschenberg, y tantos otros). Pero mi objeto no es un elemento para aportar a la pintura sino que es la pintura en si misma, o si se prefiere, ese objeto encontrado es una pintura encontrada. De ello ya hablé en este mismo blog en Cuadrado negro sobre fondo rojo .

En la mancha percibo un cuadrado negro, y no puedo evitar la evocación del famoso cuadrado negro de Malevich.
No es la primera vez que hago este tipo de elucubraciones. La pintura encontrada es una de mis obsesiones, y cuando me parece que tiene un interés pictórico o iconográfico, capto la imagen con mi teléfono o con mi máquina, y si procede cuento una historia en la que quiero mostrar que la mirada al entorno urbano puede toparse con narrativas artísticas. Estos son algunos precedentes en los que la ironía es el leitmotiv de lo que veo y cuento:
Castro Urdiales acoge una de las mejores exposiciones mundiales de expresionismo abstracto
Ibarrola muestra su arte en el puerto de Castro Urdiales
En alguna ocasión el objeto encontrado está incrustado en el propio paisaje, y es tan efímero como la bajada o subida de una marea en el mar Cantábrico. En este caso no me encuentro con pintura, pero es la propia naturaleza, la acción del agua, la que esculpe un bajo relieve en la arena. Así sucedió cuando me encontré con un poema visual en la playa, pintando en la arena con fruta para hacer un huerto en la playa.
Un pintor anónimo, en una intervención que tiene tintes muy propios de la forma de hacer de Bansky (clandestinidad, y aprovechamiento del objeto encontrado para incorporarlo a la iconografía de la obra), actúa sobre la señal de tráfico en una carretera de monte:

Estos precedentes pueden ayudar a entender mi intervención sobre el cuadrado negro en la que mi única aportación pictórica (en el sentido de utilizar pintura y brocha) ha sido pintar de blanco un marco de madera de pino. El soporte estaba ahí, en la calle siglo XX de Castro Urdiales, y sobre la pared de ladrillo ya se había pintado una mancha negra que yo decido sea un cuadrado negro.
Conociendo la obra de Bansky aprendemos como aprovecha un elemento visual en la pared (una mancha de pintura, una cañería, un cartel, un diseño arquitectónico…) para darle otro significado y nos sorprendemos del modo tan admirable en el que casi siempre lo resuelve. Hay arte conceptual en esta intervención puesto que se reflexiona ironicamente sobre lo que es o no es una obra de arte haciendo que el cuadrado negro regrese al cuadro, se cobije en el marco cuadrado de color blanco que he dispuesto para él. Es decir, no cabe duda de que en los museos se encierra el arte que los curadores han dispuesto para ser admirado por el público; pero si mirarmos la ciudad o la naturaleza podríamos recabar en sorprendentes imágenes capaces de aportarnos narrativas que nos ayuden a ver las cosas de otra manera: los museos están llenos de objetos que cuentan historias por las que merecen ser mirados; la calle también.
Malevich estuvo siempre presente en todo el proceso; pero hay un artista invitado, Magritte, de quien tomo la frase «este no es el cuadro de Malevich, emulando su pensamiento inmortalizado en pintura: Ceci n´est pas une pipe ). Se inspira en Dadá incorporando texto e imagen, y en Rauschenberg (Combine-paintings) y en Schwitters (Merzcollages), maestros del objeto encontrado para componer una obra de arte. Y luego puede suceder, para quien así lo quiera ver, que esta tramolla no es más que una estúpida ocurrencia.
La presentación de esta obra en una calle céntrica, muy frecuentada, plantea algunos dilemas. ¿Cuál puede ser la reacción del observador? Curiosidad, perplejidad, hilaridad, simpatía, indiferencia… Para equilibrar la previsible indiferencia me decido a ser lo más explícito posible, y añado a la frase Este no es un cuadro de Malevich (aunque hubiera sido preciso decir Este no es el cuadrado negro de Malevich), una carátula explicativa en la que se da cuenta del cuadrado negro de Malevich tal como lo cuenta la fuente del saber accesible, wikipedia.


El montaje de la obra también forma parte de su propio contenido, y se presenta como una puesta en escena, en la que el propio autor instala la obra a plena luz del día, previo permiso de la propiedad de la fachada.
En el momento de la instalación (también aquí hay una puesta en escena) averiguo por fin cuál es el origen de la mancha negra por fin refugiada en un marco. Una vecina de la calle que se había acercado a ver la instalación lo narra así: “un día, hace unos diez años, apareció una cruz gamada pintada a espray en la pared. A mi marido no le gustó nada y consiguió un spray de pintura negra y lo tapó, esa es la mancha que tienes delante”. Me quedé satisfecho con la mayor dosis de realidad de la tarde. Fue aquel vecino y no Malevich el autor de este cuadrado negro.
Observo como los niños miran con curiosidad el cuadro del cuadrado negro; los adultos tienen un semblante más serio y algunos esbozan media sonrisa, quizás captando la ironía con la que ha trabajado el autor, otros dicen “a ver si lo respetan”, y presiento que muchos dirán aquello de “¡qué chorrada!”.
Al día siguiente, la densidad de niños, madres y abuelas en la calle es muy alta, y con ella la expectación del cuadro negro fue notable. En los días siguientes trataré de pulsar las opiniones que provoca esta intervención. Una cosa si se ha producido: es mi primera exposición artística en la calle.


Este capítulo se cierra mostrando el carácter efímero de esta obra, pues era previsible que no iba a durar siempre. El 10 de diciembre de 2023 me avisan de que el cuadro has sido objeto de rapiña. Alguien ha entendido que ese marco no pintaba nada ahí, y ha decidido quitarlo de la pared y apropiárselo para darle otra utilidad. La vida es asi. Esta es la imagen del cuadrado negro en el momento de escribir estas líneas:

Juantxu Bazán, 27 de enero 2024
La expresión “diviértete mientras seas joven” es un topicazo que me duele oír casi a diario, como si el placer estuviera reservado a las personas que ocupan los estratos más bajos de la pirámide de edades (algún día le dedicaré un poema visual a la famosa pirámide). Obsérvese que nuestra iluminada y jovial joven lleva el inseparable móvil en su mano. En la foto que expongo a continuación presento una paradoja acompañada del instante decisivo que la propicia.
El tratamiento con GIMP me ha servido tan solo para recortar a un formato que casi nunca elijo, el cuadrado, justificado aquí para centrar la atención en el texto e imagen publicitaria, una imagen que invade nuestra mirada, y por ello el espacio casi total de la imagen, mientras que nuestro hombre sentado en la esquina, ajeno a lo que acontece a su espalda, ocupa un extremo del banco como pidiendo permiso y sin molestar a quien quiera sentarse en el resto del banco. También he utilizado el GIMP para corregir el paralelaje de la foto con la herramienta perspectiva.
Juantxu Bazán, 20 de agosto 2023
Buena parte de nuestra actividad vital proviene del uso de archivos que residen en nuestra memoria en la que se compendia nuestra manera de pensar y sentir que exteriorizamos a través de palabras e imágenes. Cuando hablamos de pensar y de sentir, lo hacemos desde nuestra manera de entender el mundo, y condicionados muchas veces desde posiciones económicas, intereses personales, ambiciones de poder, y también desde la mirada de las comunidades que necesitan emanciparse.

El trabajo que voy a presentar se inspira en la tradición del archivo fotográfico como estrategia política crítica y deliberada, muy reflexionada. La construcción de las fotografías ha sido conscientemente planificada, con un peso relativo de la improvisación, y en la que se ha combinado la coherencia formal en la presentación (color de fondo, uso de tipografía escrita a mano con rotulador rojo y punta fina negra, con una sucesión temática y explicativa), y diferentes registros en la composición y maquetación de textos e imágenes en función de su propio contenido que han ido llenando cada lámina fotográfica. Hubiera querido introducir alguna composición poética (algo que tan solo se produce en dos de las láminas), pero el peso de lo racional me ha llevado a otros recursos más influenciados por aquellos paneles de cartulina o tela que desplegábamos en las paredes de la universidad a mediados de los años setenta[1] o los efímeros murales pintados con nocturnidad; también se reconoce la influencia de la publicidad y, por qué no decirlo, por el Power Point, ese condicionante que ha cambiado la forma de relatar cuando nos dirigimos a una audiencia interesada.
He titulado el trabajo PROHÍBIDO EL PASO, PELIGRO CANTERAS, que requiere como subtítulo explicativo: UNA MIRADA A LA CANTERA DE SANTULLAN DESDE LAS IMÁGENES DE ARCHIVO. Para enriquecer esta mirada me he dotado de imágenes de mi propio archivo personal de fotografías de la cantera de Santullán, desde los años 90; he reciclado las imágenes de mapascantabria.es , una fuente indispensable para analizar la evolución del territorio, desde el momento en el que tenemos imágenes por satélite (años cincuenta) hasta la actualidad. Si la ortofotogrametría analítica es útil como técnica aplicada para estudiar la evolución del territorio y la historia de las obras públicas[2], también lo es para ser aportado como prueba documental para los requerimientos del activismo ecologista, posición que impregna este trabajo fotográfico. Igual de útil resulta la aplicación Google Earth que también he utilizado en dos láminas. Quizás el planteamiento más singular ha consistido en utilizar el archivo web de la propia empresa concesionaria de los derechos mineros de explotación de la cantera en la Peña de Santullán, la web propiedad de Canteras de Santullán S. A. santullan.com.
A modo de resumen, se han aportado a esta MIRADA A LA CANTERA (precedida de una mirada a la montaña):
Una de las conclusiones que pretendo plasmar con este trabajo es que la mirada no es algo neutral, y a pesar de la supuesta neutralidad de las imágenes, tampoco es una mirada objetiva. Las mismas imágenes que utiliza Canteras de Santullán en su web santullan.com para la promoción de su imagen empresarial podrían ser útiles también para cuestionar la pertinencia de esta cantera, sin embargo, la percepción que tengamos de tales imágenes va a depender del contexto en las que las ubiquemos, y de los valores de quien las perciba para su decodificación. Voy a poner un ejemplo de una imagen rescatada de mi archivo para la primera página que constituye, por su doble significado, un poema visual fotográfico:

Esta imagen ha sido elegida para encabezar el proyecto justamente por el hecho de que nos están prohibiendo el paso hacia una explotación minera que debe ser conocida. No soy ajeno, y he ahí su carga poética, que las canteras son un peligro tal como nos indica la señal, y en atención a las normas de seguridad minera la señal es una llamada de atención para no pasar. Justamente al contrario, el archivo presenta una sucesión de imágenes que abren el paso para conocer el peligro de las canteras.
Este archivo fotográfico bebe (más allá de las formas de contestación incrustadas en el disco duro personal desde los años setenta) en la obra de Walid Raad, con el mismo posicionamiento de cuestionar las supuestas verdades transmitidas, en lo que es una reinterpretación de las imágenes que constituyen la identidad corporativa y empresarial vía web, a las que se han añadido, unas veces con apostillas escritas a mano, otras veces subrayados a rotulador para llamar la atención y provocar la reflexión del espectador, y otras veces nada, con el convencimiento de que la propia imagen empresarial es suficientemente elocuente de lo que está sucediendo en la cantera, en la montaña. Contiene también elementos de Forensic Architecture, toda vez que se usa del análisis a través de la ortofotografía prestada por los satélites de las grandes compañías de Google. Y como se evidencia en todas y cada una de las láminas de esta MIRADA, el trabajo se inserta en clave postfotográfica toda vez que en ella hay imágenes compartidas, y también apropiadas, con una obvia intención de agitar conciencias[3].
CREACIÓN DEL ARCHIVO
He escogido el escaneo para presentar las 15 fotografías que componen el archivo PROHÍBIDO EL PASO, PELIGRO CANTERAS, tras comprobar que la definición es algo mejor que las fotografías tomadas. Todas las fotos tienen el mismo tamaño 30,2 x 24,5. Las láminas de cada foto están soportadas sobre papel de abocetar Toned Tan, de 118 g. sobre el que se han ido pegando las fotografías sacadas de sus respectivos archivos y pegadas una vez bosquejada una composición muy somera que casi siempre se modificaba en la producción.
Las fotografías que componen cada lámina se han imprimido en mi vieja impresora Epson SX215. He utilizado punta fina y rotuladores de diferentes grosores para los textos. Salvo la portada que se ha pensado y ejecutado al final, cada lámina se presenta en el mismo orden de ejecución que coincide con el mismo orden en la narración. Como siempre las fotos están reducidas puesto que la original ocuparía un volumen excesivo en mi blog, espero que ello no afecte demasiado a la lectura de los textos.
Foto 1

Foto 2

Foto 3

Foto 4

Foto 5

Foto 6

Foto 7

Foto 8

Foto 9

Foto 10

Foto 11

Foto 12

Foto 13

Foto 14

Foto 15

PRESENTACIÓN DEL ARCHIVO FOTOGRÁFICO
La presentación de la obra conjunta se hace con una puesta en escena en el casco urbano de Castro Urdiales.
El sentido de la obra implica que su ubicación tiene que ir en aquellos espacios en los que pueda visibilizarse por cualquier transeúnte o persona interesada. Para ello he pensado en zonas de tránsito de personas, con una razonable densidad. Me gustaban paredes de hormigón (a fin de cuentas el hormigón es un derivado de productos de cantera, o paredes de piedra), si bien lo descarté por las dificultades logísticas. Finalmente me decanté por reciclar una instalación ya construida en el centro de la ciudad: la carpa instalada en el parque con motivo de las jornadas gastronómicas sobre le verdel. La zona escogida ha sido la trasera, sin uso, una inmensa pared de vinilo blanca que estaba esperando la instalación efímera de mi archivo.



La exposición la terminé de instalar a las 10 h. aprox. del 2 de junio y la clausuré dos horas después sin asistencia de autoridades, ni incidencias reseñables. La policía municipal se pasó por el lugar pero no me dijo nada. Estuve chapurreando con un grupo peregrinos ingleses sobre la destrucción de la montaña, y una vecina de Santullán que reconoció la cantera se paró y le estuve explicando el objetivo del trabajo. La mayor parte de los transeúntes miraba, algunos incluso se paraban a ver de cerca, pero por lo general es una hora de caminar y pasaban de lado.

Juantxu Bazán, 28 de julio 2023
[1] Cito entre los ensayos que merecen la pena para entender la poética y estética muralista en los años del tardo franquismo y la Transición el trabajo de Labrador Méndez, German (2020). El franquismo contra la pared. Poética y ciudadanía en las pintadas de la transición española. Tropelías. Revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, número extraordinario 7.
[2] Ruiz Bedia, María Luisa, 2006. La Ortofotogrametría analítica para el estudio de las obras públicas Tesis doctoral. Escuela de Caminos de la Universidad de Cantabria.
[3] Sobre el Decálogo postfotográfico y el sentido de la apropiabilidad de las imágenes en la red: Fontcuberta, Joan La furia de las imágenes págs.. 39 y ss. Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2016-2022.
Expongo un trabajo fotográfico precedido de un análisis de contenido de imágenes. El objetivo es exponer mediante el infinito archivo fotográfico de internet algo que ya es sabido: el sexismo en el mundo de la atención o cuidado de personas mayores y dependientes. Es uno de los casos en los que el componente cultural impregna nuestra sociedad, y a pesar de que se ha avanzado algo, los cuidados de ancianos o personas dependientes son cosa de mujeres.
El método es bien sencillo, aunque laborioso. En el buscador de Google pongo los términos “auxiliar de personas dependientes” y “auxiliar de enfermería”. Lo que sale es un mogollón de imágenes de academias privadas, o centros de formación profesional que imparten los certificados correspondientes al grado medio de tales especialidades.

Me guardo las imágenes para hacer el estudio, y después reciclarlas.
De cada cien fotos seleccionadas en las que aparecen personas uniformadas para la atención a personas dependientes, tan solo dos o tres son varones. Es tan solo un muestreo, pero es muy significativo. El muestreo tiene un sesgo pues lo que sale en las imágenes no son trabajadoras de las residencias de ancianos o instituciones de atención a personas dependientes, sino las imágenes seleccionadas por las academias o centros de formación profesional para atraer a su alumnado potencial. Es por tanto un sesgo muy deliberado en la que tales centros de formación introducen un perfil de imagen para captar futurxs alumnxs y ese perfil nos dice que se buscan alumnas jóvenes. El hecho de que las imágenes se hayan captado de empresas de stock o hayan sido producidas por las propias academias es indiferente.
En las dos fotografías que presento a continuación no quiero ocultar la inspiración del trabajo de la artista visual Bárbara Kruger (sobre todo en la versión en blanco y negro).
Ficha técnica:
- Título de la obra y fecha de realización: Se busca varón para cuidar a personas dependientes, 9 de mayo 2023 (el trabajo final en Scrable).
- Soporte: Collage a través de fotos bajadas de internet de páginas web de centros de formación e imprimidas en papel offset A4. Tratamiento de foto una vez construido el collage y escaneado con GIMP y montaje de texto con Scrable.
- Formato Imagen: 1888 x 2651 píxeles (horizontal), 12,4 Mb.
- Estructura formal de la escena: Collage
- Postproducción: Programa GIMP (herramientas: selección, colores, transformación). Composición de texto con Scrable.
La versión color tiene la ventaja de mantener el azul o verde imperante en los uniformes de las personas cuidadoras que se dedican a la atención a personas dependientes. No obstante la versión en B y N es plásticamente muy eficaz y merece ser expuesta.

Juantxu Bazán, 26 de julio 2023
Lo que voy a presentar es una puesta en escena con un estilo narrativo que se corresponde con el monólogo, o para ser más preciso se trata de un autorretrato emulando un selfi, o acaso una parodia con técnica de autorretrato en el que el fotógrafo se hace un selfi.
La foto está tomada en uno de los edificios que aún se mantienen en pie, en la cota 230 del complejo minero de Dícido (Castro Urdiales), en lo que a finales del siglo XIX y primera mitad del siglo XX fue una zona de intensa producción de mineral de hierro. Mi primera intención fue hacerme un autorretrato para que el espectador visualizara a un individuo en los huecos de la puerta y ventana, pero finalmente me incliné por traspasar la puerta y mostrar el interior de la ruina. Me sucede muy a menudo que el plan inicial se modifica en el momento de la ejecución, es como si el resultado del plato cocinado dependiera de los ingredientes que se van recolectando en la misma huerta.

Nada es esencialmente puro. No es fácil explicar esta fotografía acudiendo a verdades categóricas. Me esforzaré entonces por contar lo que es y lo que no es La intrusión del selfista:
No hay intención que pueda asemejarse con el pictorialismo en esta imagen, pero no puede desdeñarse que tal como acontece en este movimiento, el fotógrafo camina hacia la montaña y monta su propio estudio en una casa en ruinas. Mama del pictorialismo el hecho de acudir a una puesta en escena deliberada, pero no hay referentes artísticos inspiradores ni proclamas estéticas en esta fotografía. Tampoco es un autorretrato siguiendo el canon, sino más bien un retrato de un modelo en el que la persona retratada es el fotógrafo, pero no es el fotógrafo siendo, sino el fotógrafo actuando. ¿Y de qué actúa? De personaje selfista, un personaje que tal como puede observarse en la imagen se introduce en la ruina, vestigio de la actividad minera, toma fotos de forma compulsiva, una, dos, tres… y finalmente se hace un selfi. No se muestra en la imagen el objetivo del selfi, pero es sabido que Google ya sabe que Juantxu Bazán estuvo ahí.
En la imagen hay un personaje en tres momentos que transita sobre la ruina; no se explica las características de la ruina, lo que se explica es la paradoja de una fotografía que nace como documento pero termina siendo una imagen en la que prevalece la autoría sobre el contenido de la obra. Despojada del valor material de las fotografías de antaño, y cuestionada su mismidad como autorretrato, La intrusión del selfista contiene una narrativa que la hemos de interpretar en clave de postfotografía, o quizás sea más preciso afirmar que nuestra imagen se sitúa en la paradoja postfotográfica. No hay recuerdo, no hay documento, pues éste ha sido eclipsado por la omnipresencia del modelo: ora fotógrafo compulsivo, finalmente selfista con su móvil, antes de inscribirse en el enjambre digital. Nuestro hombre no tiene vocación artística, ni investigadora; su impulso narcisista se diluye en el ciberespacio, al alcance de todo el mundo pero organizado por las reglas de Facebook, Google, Tik Tok, o Twitter.
En el manifiesto de Joan Fontcuberta (2016) dirigido a los artistas en la era postfotográfica hay diez mandamientos que son un diagnóstico relacionado con el papel del artista y de la fotografía en los tiempos que tocan. De todos ellos quiero destacar el último predicamento:
La política del arte: no rendirse al glamur y al consumo para inscribirse en la acción de agitar conciencias. En un momento en que prepondera un arte convertido en mero género de la cultura, obcecado en la producción de mercancías artísticas y que se rige por las leyes del mercado y la industria del entretenimiento, puede estar bien sacarlo de debajo de los focos y de encima de las alfombras rojas para devolverlo a las trincheras.[1]
A las trincheras, o al monte. El fotógrafo que dispara y se entromete en las ruinas se dota de la visión del guerrillero montaraz y del pacífico paseante, con la cámara presta.
El fotógrafo aprende de los grandes maestros. He visitado numerosas ruinas como la que se escenifica y cuando conocí la obra de Jeff Walf, pensé en que podría familiarizarse con su magnífica Destroyed rom[2]. Nada que se le parezca. Aquí no hay escenografía elaborada, sino escena encontrada que no ha sido intervenida salvo en la disposición del actor. Tampoco se refleja el concepto de absorción que se mimetiza en la obra de Walf [3] pues no ha sido la intención del autor; muy al contrario, en este monólogo el papel del actor y la mirada del fotógrafo están en connivencia.
Sin embargo, podríamos constatar una cierto parentesco con las escenografías de Lorca di Corcia, especialmente en su serie Family and friends[4]. El fotógrafo está llamando la atención del espectador en un escenario que sabe real, y que ha sido teatralmente dispuesto para llamar su atención. La triada de protagonistas hacen fotos y se hacen selfis durante la intromisión, y siguen las poses dispuestas por el fotógrafo que, deliberadamente, ha dispuesto actitudes comunes a las de cualquier espectador. Pero a diferencia de di Corcia, la realidad se torna fantasmagórica por el recurso a la repetición, mostrando una personalidad esquizofrénica.
El espacio
El espacio en La intrusión del selfista constituye un elemento principal. El fotógrafo pretende que sus personajes se encuentren con un edificio en ruinas, se adentren y satisfagan su curiosidad. Para ello dedican un tiempo escaso, efímero, el suficiente como para apropiarse del botín digital, y seguir camino. No hay viaje, ni investigación; el paseante hace turismo y almacena cosas y lugares, las mete en imágenes que serán transmitidas ipso facto. Tal como he señalado, una ruina forma parte del paisaje, y explica la intervención humana sobre el mismo. En el caso que nos ocupa además de una imagen y un recurso fotográfico, la ruina es también un vestigio arqueológico, en este caso, de la arqueología industrial minera. Este edificio aparece en los croquis de las instalaciones mineras como casa Bernabé, en alusión al minero que la ocupaba y que cuidaba de las instalaciones.
La planta de la casa Bernabé está dividida en dos partes por un muro de mampostería. Se elige la parte más amplia en la que la toma pueda representar un espacio en el que disponer la coreografía.


La elección de la toma desde el muro norte viene determinada porque el fondo de la pared sur es más neutro evitando el grafiti que metía demasiado ruido en la imagen, y también por el hecho de incluir un elemento vegetal, la higuera que se introduce por uno de sus muros.
En esta disposición nuestro personaje vestido de negro se recrea en un espacio abandonado, otrora habitado, en el que se muestran los signos del paso del tiempo, un espacio en transformación cada vez más dominado por la intemperie.
Puesta en escena
Todo lo que observamos en esta foto es resultado de una puesta en escena premeditada, ejecutada, y postproducida. En ella se representa la esquizofrenia, un personaje se divide en tres, los tres fotografían. Uno fotografía una pared, o quizás uno de los ventanales; otro fotografía otra pared, o quizá al otro fotógrafo que resulta ser una repetición, en la locura de captar todo lo que acontece; y por fin, el personaje central se hace un selfi captando todo lo que allí acontece. Y lo que allí acontece es captado finalmente por el fotógrafo dando cuenta del primer mandamiento de la postfotografía: “no se trata de producir obras sino de prescribir sentidos«.
La ejecución de la puesta en escena utiliza un espacio y escenografía ya existente, nada se ha tocado, y nada se ha añadido. El escenario es suficientemente expresivo como para albergar el relato que se quiere transmitir y finalizada la sesión el espacio queda inalterado, aunque sometido al paso del tiempo.
Es obvio que la postproducción juega un papel esencial en la puesta en escena de esta fotografía, pues es a través del programa de manipulación de imágenes GIMP se recolocan los personajes, se define el encuadre y la composición, y se ajustan color, contraste y otros parámetros.
Termino a modo de adenda con las fotos del interior de la casa Bernabé que nos ha hecho ese fotógrafo que entró compulsivamente a captarlo todo para compartirlo ahora con nosotros:

Juantxu Bazán, 19 de julio 2023
[1] Plasencia, Inés. Enfoques teóricos en la fotografía, pág 38. Recurso de aprendizaje textual. Universidad Oberta de Catalunya.
[2] https://artlead.net/journal/modern-classics-jeff-wall-destroyed-room-1978/
[3] Castelló, Julio; Maderuelo, Ali A. Referencias y pretextos artísticos, págs. 38-39. Recurso de aprendizaje textual. Universidad Oberta de Catalunya. Se hace referencia al concepto de “absorción “en fotografía citando a Michael Fried(2008). Why photography matters as art as never before. New Haven: Yale University Press.
[4] Para observa buena parte de la obra de Lorca di Corcia: https://www.moma.org/artists/7027
10:23 es la hora exacta a la que he recibido por wasap una misteriosa imagen.

Un instante, un tic, un tac, un movimiento que ni siquiera alcanza la categoría de suceso. No es antes, ni después, es durante, y sin embargo es un momento inconcluso: sin tiempo y sin espacio determinados, habitan colores escapados del espectro.
Juantxu Bazán, 18 de julio
Los acuerdos, como los contratos, nacen para ser cumplidos. Una forma de garantizarlo tanto en el derecho romano, como en el germánico, es darles publicidad. Cuando se hacen los esponsales, o se celebra la boda, la constancia pública de la celebración es esencial en las relaciones de la comunidad. Cuando se produce la ruptura en pareja es menos habitual dejar constancia pública de la desavenencia. En la foto se recoge el testimonio de una ruptura y de un reproche dando fe pública de que el trato no se ha cumplido, y la fotografía intenta recoger, con la ayuda de un reflejo que contribuye a introducir más desorden en la escena, una pequeña muestra de sociología urbana.

Juantxu Bazán, 9 de junio 2023