El faro de Ajo será el faro de Okuda

Me he posicionado en varias ocasiones sobre lo que considero una simulación del arte más cerca de la superchería estética «bonitista», es decir, de exaltación de arte en la medida que espectáculo, objeto de consumo de uso y abuso inmediato, imagen para el selfi, y nada ingenua toda vez que es pórtico de futuros negocios inmobiliarios en la costa de Ajo.

En esta ocasión el artista urbano de fama internacional y de origen santanderino, Okuda, ofrece una exuberante intervención sobre las paredes blancas del faro, con su particular exceso de color, en el que desaparece la estética original del faro caracterizada por su blanco sobre el paisaje del acantilado del cabo de Ajo para revestir su pared circular con una mezcolanza de objetos de color que recuerdan a un Pokémon mareado en los pasillos de un bazar chino. Okuda no diseña para el faro de Ajo, se queda el faro para sí, y lo convierte en un mural para incrustar su propia marca; es como si envolviera el faro en papel de regalo para forrar un gigantesco «souvenir» que no guarda nada dentro. Tras el envoltorio no hay ningún misterio.

Todo lo que se ha dicho, y todo lo que se ha contestado desde entidades y asociaciones del ámbito del arte, de la arquitectura, la ingeniería y la protección del patrimonio cultural no ha servido para que la Administración (Ayuntamiento de Bareyo, Gobierno de Cantabria y Puertos de Cantabria) dieran marcha atrás, por lo que esta intervención se convierte además en una acto de soberbia política sin precedentes.

Enlazo con uno de los muchos trabajos que se han realizado en contestación a esta barbarie, desde la asociación Tajamar:

FARO BLANCO CABO DE AJO

Juantxu Bazán.

El Contrato de Reparto de Empleo, o cómo entender que 1 es igual a 2 (siempre y cuando 0,5 + 0,5 sea mayor que 1)

Demostrar la necesidad de repartir el empleo se presenta como un empeño muy complicado, a la sombra de discursos muy enérgicos como el Ingreso Mínimo Vital (tan fácil de entender como la pobreza misma), o la Renta Básica Universal e Incondicionada (quizás se entienda pero no resulte demasiado convincente), o el Trabajo Garantizado (una fórmula tan clásica como el admirado Keynes y que, sin embargo, es posible que no traiga otra cosa que la precariedad garantizada: contratos temporales incentivados con cargo a los presupuestos generales del Estado). Al Reparto de Empleo no se le ve en el horizonte salvo para plantear reducciones de jornada, ya sean estas de seis horas al día, o de cuatro días a la semana, apoyadas en la experiencia francesa de 1998 que como es sabido ha tenido demasiados vaivenes que han terminado por abortar las esperanzas puestas entonces.

Antes de seguir, ya adelanto que quiero reivindicar el Reparto de Empleo, pero para ello es menester hacer algunas aclaraciones. La primera: reducir jornada no es lo mismo que repartir empleo, si bien para repartir empleo sea necesario reducir jornada. En el Reparto de Empleo hay un nexo de voluntariedad que no tiene que ver con medidas macroeconómicas de reducción de jornada (caso de Francia), puesto que son l@s trabajador@s quienes deciden repartir, y con ello reducir jornada, por lo tanto, son l@s trabajador@s quienes controlan su tiempo de trabajo. La segunda cuestión es que la Administración interviene, y lo hace para incentivar a l@s trabajador@s que reparten para que lo hagan sin reducción de ingresos (salario más pensión) siempre que con ello se contrate a una persona desempleada. Y la tercera consideración es que l@s empresari@s tienen que participar en el proceso, y lo van a hacer sobre la base de que van a ver que el Reparto de Trabajo es útil y rentable para sus empresas.

No hay que irse a Nueva Zelanda o Suecia para entender el Reparto de Empleo. La clave la tenemos bien cerca, en el Estatuto de Trabajadores que regula el Contrato de Relevo, aquel por el que a partir de determinada edad (62 años y 8 meses) y 33 años de cotización a la Seguridad Social, l@s trabajador@s pueden acceder a la jubilación parcial (por ejemplo: seguir trabajando al 50% de jornada y jubilación parcial del 50%, conservando las bases de cotización al 100%). La condición para reducir jornada es repartir y crear empleo, es decir, que se contrate a una persona desempleada (o con contrato temporal en la misma empresa) para suplir la jornada que queda vacante. Podría decirse que el Contrato de Relevo es un recurso para el reparto de empleo toda vez que un trabajo deviene en dos, 1 es igual a dos, o si se prefiere uno se divide en dos, pero para ello se tiene que dar una fórmula tan obvia que un niño de primaria podría entenderlo:

1 = 2;  si bien para ello 2 hay que multiplicarlo por 0,5 de tal manera que 1 = 2 x 0,5.

La cuestión es que en el actual modelo de empleo el derecho al Contrato de Relevo solo pueden acceder muy pocas personas, aquellas que empezaron a trabajar jóvenes y de forma continuada, una especie en extinción. De hecho el número de Contratos de Relevo realizados en España en el año 2019 fueron 8.193, menos de 4 por cada mil contratos hechos ese mismo año; una nimiedad que nos explica que teniendo un buen contrato sus efectos prácticos son inapreciables porque las exigencias para acceder son insalvables.

Por eso hay que hacer emerger el Contrato de Relevo, y rehabilitarlo para que sea un verdadero Contrato de Reparto de Empleo, y eso hay que hacerlo justamente ahora que la precariedad es norma, el paro acucia, y el futuro del empleo es tan incierto como el futuro mismo. Con el nuevo Contrato de Reparto de Empleo, las personas a partir de una determinada edad, pongamos 55 años, y con 12 años de cotización, podrían acceder a trabajar menos y jubilarse parcialmente, siempre y cuando se contrate a una persona en paro. Cabrían muchas fórmulas en función de las necesidades personales y familiares de los trabajadores, y de las necesidades organizativas de las empresas, pero la situación normal sería la de un trabajador o trabajadora que reduce la jornada al 50%, pasando a ser jubilad@ parcial también al 50%, y la empresa contrata durante el 50% de jornada a una persona parada de forma indefinida.  Se me objetará que eso es muy costoso para la Seguridad Social, y no lo niego, pero también estoy convencido de que tales costes están ampliamente compensados por los beneficios sociales y económicos, entre ellos el retorno económico por cotizaciones a la Seguridad Social, IRPF, y también por el ahorro en Prestaciones por Desempleo o Renta de Ingresos Mínimos de las personas desempleadas que fueran contratadas. En cualquier caso, la financiación del Programa se Reparto de Empleo se haría con cargo a las Políticas Activas de Empleo a las que el Estado dedica anualmente unos 6.000 millones de euros, de los que aproximadamente la mitad se dedican a financiar a la Administración Local o a las empresas para la contratación temporal de desempleados.

A la vista de este planteamiento no parece que los trabajadores vayan  a oponer objeciones, siempre que se les garantice el mantenimiento de la base de cotización para mantener la cuantía de su futura jubilación. Tampoco la Administración debiera desdeñar una modalidad de contrato para crear empleo indefinido con un retorno social y económico que la hacen viable y eficiente. ¿Y las empresas? ¿Por qué los empresarios deben poner la firma en un Contrato de Reparto de Empleo?

Porque 0,5 + 0,5  >  1  (o lo que es lo mismo, dos personas en cuatro horas trabajan más y mejor que una sola en 8 horas).

Con el Reparto de Empleo las empresas no sufrirían costes salariales añadidos, o serían inapreciables, y ganarían en productividad, su gran preocupación. Ganarían en productividad porque dos personas al 50% de jornada, más satisfechas con su horario laboral, rinden más que una sola al 100 % de jornada, y además se produciría menos absentismo y ausentismo. La experiencia del trabajador que reparte unida a la experiencia del trabajador relevista mejora las posibilidades técnicas y organizativas de los negocios, y facilita el intercambio de formación respirando un clima laboral más saludable.

Caminando hacia la igualdad: del Reparto de Empleo al Reparto de Trabajo y al Reparto de Riqueza

Con frecuencia, cuando hablo del Reparto del Empleo se me objeta que sí, que muy bien, pero que lo que hay que abordar primero es el Reparto de la Riqueza. Y no falta razón, puesto que es difícil convivir en sociedad cuando los más ricos disponen de tanto; es insultante. Mientras crece el paro y la precariedad crece también el número de los más multimillonarios ¿cómo es posible? Pues porque los mecanismos de distribución de renta y riqueza no funcionan; aquello que en la Constitución Española se enfatiza como “la función social de la propiedad” falla estrepitosamente, y el principio de proporcionalidad fiscal (que paguen más los que más tienen) es una entelequia; por no hablar del inexistente control sobre el límite de las exorbitantes e inmorales grandes fortunas ¿Es posible sostener una sociedad en la que sigue creciendo la riqueza de muy pocos cuando aumenta cada vez más la desigualdad y la pobreza?

Pero el hecho de que tengamos en el horizonte el reto de la igualdad no obsta a que se vaya enseñando el camino del Reparto, del Reparto del Empleo y del Reparto de Trabajo, porque ello ayudará a crear una cultura favorable, de cooperación, y de acceso a la justicia y equidad, que allana el camino para abordar el Reparto de la Riqueza.

Una aclaración. El Reparto de Empleo no equivale al Reparto de Trabajo, en el que incorporamos todos los trabajos, los productivos y también los reproductivos (los no remunerados), que cargan de forma muy desigual sobre las mujeres quienes afrontan mayoritariamente el trabajo doméstico o el trabajo de cuidados familiares. En este contexto, el Reparto de Empleo se ofrece como una oportunidad para caminar hacia la igualdad de género equilibrando el valor del trabajo productivo, el empleo, con el trabajo reproductivo, permitiendo una mayor incorporación de las mujeres en desempleo al trabajo, y la de los hombres a la economía de los cuidados al disponer de un mayor control de su tiempo.

Cuestiones complicadas que no se pueden simplificar en fórmulas matemáticas, sin duda, y que deben estar en el debate sobre las puertas que deben abrirse tras la sociedad post Covid, que permitan la transición a un modelo productivo ecológicamente más justo, más igual,  para poder enfrentarnos a los retos de la emergencia social, sanitaria y climática, en el que las personas sean lo primero, algo que pronunciamos hasta la saciedad, pero que puede quedar en un vacío enunciado retórico si no se llena con propuestas concretas que lo hagan posible. Por eso, para dar pasos eficientes en medio de la compleja y pesada incertidumbre, creo que deberíamos empezar por aquellas medidas como el Contrato de Reparto del Empleo que se explica con una sencilla ecuación que ayuda a entender que 1 es igual a 2 siempre que 0,5 más 0,5 sea mayor que 1. ¿Lo entenderemos?

Juantxu Bazán

Enlace con la propuesta de Contrato de Reparto de Empleo elaborada por EQUO Cantabria:PROPUESTA DE CONTRATO DE REPARTO DE EMPLEO

Propuesta de Contrato de Reparto de Empleo

En esta entrada voy a poner unos enlaces para refrescar y actualizar la propuesta de Reparto de Trabajo y de Empleo sobre la que sigo estudiando desde hace algunos años.

Tras la crisis del Covid 19, la he replanteado en términos que nuevo CONTRATO DE REPARTO DE EMPLEO en el ámbito de las Políticas Activas de Empleo, una propuesta que simplifica anteriores planteamientos.

En el siguiente enlace puede abrirse el documento que contiene la PROPUESTA DE CONTRATO DE REPARTO DE EMPLEO elaborada por EQUO Cantabria.

El 4 de junio realizamos un webinario en la que hablamos de esta propuesta así como de Empleo Verde y otras propuestas de futuro para la sociedad post Covid, cuya emisión puedes verla aquí: EMPLEO VERDE Y REPARTO DE TRABAJO

OTROS ENLACES sobre Reparto de Trabajo y Empleo:

En La Vorágine hablando de REPARTO DE TRABAJO PARA CREAR EMPLEO

Traperos de Navarra: una experiencia de solidaridad, reparto de trabajo y compromiso por la ecología

Hablando de Reparto de Trabajo: una nueva filosofía para caminar hacia otro modelo de empleo

Juantxu Bazán, 15 de junio de 2020

Los ojos de María Félix

Primerísimo plano de «Enamorada», de Emilio Fernández «Indio». Mexico, 1946

Este año pasado, 2019, ha sido un año de buen cine, pero entre película y película, busco el placer de los clásicos. Entre ellos los del cine mexicano de los años cuarenta y cincuenta, especialmente Ismael Rodríguez´(«Ánimas Trujano», «La Cucaracha»), y Emilio Fernández («María Candelaria», «La Perla», «Enamorada»). Películas hermosas, desgarradoras, de poderosa imagen, con un excelente manejo del blanco y negro, y en el que se aprecia la magnífica fotografía de Gabriel Figueroa («la Perla», «Enamorada», «Los Olvidados», «La noche de la iguana»…).

La reunión de Indio Fernández y Gabriel Figueroa dejó en «Enamorada» (1.946) unos resultados magníficos con planos y secuencias bellísimas, en las que destaca la presencia de María Félix.

Hay un plano secuencia en la que María Félix en la habitación de su casa escucha «Malagueña» cantada por el trío Calavera, los mariachis contratados por el galán generalote revolucionario, interpretado por otro de los grandes de la escena mexicana, Pedro Armendariz. Los gestos de ambos, especialmente los de María Félix, con ese primer plano, tan bien fotografiado en blanco y negro, son de los que cautivan y atrapan a cualquier espectador por duro que sea. Y los ojos de María Felix, «esos ojos que cuando te miran te olvidas de todo, hasta de ella misma».

J. B. (enero de 2020)

Video resumen de «Enamorada» que reproduce parte de la escena» (es un video promocional de la televisión mexicana, de poca calidad)

Turner, el pintor romántico de la luz y de las tormentas, precursor del impresionismo y de la pintura abstracta

A diferencia de lo que acontece con la pintura renacentista o neoclásica, los pintores románticos buscan en los paisajes el pretexto para expresar sus sentimientos y mostrar al mundo la supremacía del orden natural sobre la voluntad de los hombres. 

Buena parte de la obra de William Turner gira sobre este pensamiento. Voy a detenerme en cinco cuadros, óleos, que a mi parecen muy bellos, y que cuentan cosas que me interesan mucho. Están pintados en el momento álgido de su obra artística, en la que el pintor londinense muestra la osadía y la rebeldía que le hacen un pintor muy especial.

En el primero de ellos confluyen el interés por un acontecimiento histórico muy relevante, en un momento trágico en el que desatan las fuerzas de la naturaleza, y en el que Turner da muestras de un prodigioso manejo del color. Se trata de “Barco de esclavos”, pintado en 1840:

Barco de esclavos, 1840. Óleo 90,8 x 122,6 cms. Museo de Bellas Artes de Boston

El título original de este cuadro es «Traficantes de esclavos arrojan a los muertos y a los agonizantes por la borda – el tifón se aproxima» (Turner era muy dado a poner largos títulos a sus cuadros para explicar lo que acontecía en el instante pintado). Nos relata el momento en el que 142 esclavos luchan por una supervivencia imposible tras ser arrojados al mar, con el objeto de aligerar “mercancía” debido a la escasez de agua. La maniobra implicaba beneficios económicos para el negrero, puesto que al arrojar por la borda a los esclavos agonizantes, antes de morir de enfermedad, podría cobrar el seguro. Es un barco negrero británico, el Zong, que se dirige a Jamaica, año 1781. Este terrorífico hecho fue uno de los desencadenantes del movimiento abolicionista en el Reino Unido que finalmente prohibió la esclavitud en 1833, si bien, años antes, en 1807 fue prohibida la trata de esclavos. Todavía tardaría mucho tiempo en abolirse la esclavitud en Estados Unidos, en 1863, o en España, en 1880.

La atrocidad queda enfatizada por el momento de virulencia del mar con un sol que ilumina la mitad inferior del cuadro en el que observamos las manos y grilletes acechados por las aves y peces que se ceban con los cuerpos a punto de hundirse. Veamos algunos detalles de este cuadro:

Detalle inferior de “Barco de esclavos”, 1840. Museo de Bellas Artes de Boston
Detalle central de “Barco de esclavos”, 1840. Museo de Bellas Artes de Boston.

El interés de Turner por la historia, la tragedia del hombre frente a la inmensidad de la naturaleza es una constante en toda su obra. Ya en 1810 lo había expresado en unos de sus cuadros más reconocidos: “Anibal cruzando los Alpes”.

El título completo de cuadro es “Tempestad de nieve: Aníbal y su ejército cruzan los Alpes”. Óleo sobre lienzo que mide 1,45 m. de alto y 2,36 m. de ancho. Actualmente se conserva en la TATE de Londres (Galería Nacional de arte británico y arte moderno). 

El pintor maneja al espectador con gran habilidad gracias al movimiento circular en el que la atmósfera se funde con las montañas de la derecha elevándose y formando una bóveda de nubes tormentosas; una tormenta de nieve que deja ver el sol filtrado por el aire gélido que ilumina la escena del primer plano en la que el ejército de Aníbal es sorprendido cuando ya se vislumbran los valles de la península itálica en el centro del cuadro. Es un momento de desesperación, caótico, en el que algunos soldados parecen optar por la deserción. Es prodigioso el manejo del movimiento y de los tonos claros y oscuros para infundir el dramatismo que rodea la escena. No puedo evitar mirar el cuadro como si de la escenificación de una ópera se tratara. Veamos un detalle:

Detalle superior. “Tempestad de nieve: Aníbal y su ejército cruzan los Alpes”. TATE de Londres.
Detalle inferior; en primer plano escenas de pillaje, mientras los elefantes del ejército de Anibal que se adivinan al fondo, sobre la luz se dirigen al valle intentando salvar las inclemencias. “Tempestad de nieve: Aníbal y su ejército cruzan los Alpes”. TATE de Londres.

En 1838 Turner pinta un bellísimo cuadro, El Temerario remolcado a dique seco, que a mi me parece una esplendorosa representación del paso del tiempo hacia la última etapa de la vida. En una encuesta hecha en el año 2005, los británicos votaron a esta obra como el mejor cuadro inglés de la historia.

El Temerario remolcado a dique seco, 1838.  91×122 cms. Oleo sobre tela. National Gallery de Londres

La escena representa el transporte por el remolcador de El Temerario, un navío, buque insignia de la armada real británica, símbolo de su poderío imperial y héroe de la batalla de Trafalgar. El cuadro es pura poesía en la que los colores cálidos y fríos se armonizan en perfecto equilibrio, con esa placidez de la mar llana en la desembocadura de la ría, iluminada por el sol; y ese pavoroso contraste entre el remolcador de hierro, fuego, humo y vapor, que arrastra al viejo navío blanquecino, figura casi fantasmal, en el fin de su vida, en el ocaso del día, antes de ser desguazado.

Turner pintó este cuadro con 63 años, en 1838, cuando podría considerarse un anciano al que se le aproximaba el final de su vida. No fue así. Turner seguiría pintando durante seis o siete años más, y moriría en 1851 con 76 años.

En los siguientes detalles observamos el carácter casi impresionista de la técnica (el trazo y el uso del color) de este cuadro, mostrando un uso de la pincelada y del color que cautivó a los pintores impresionistas cincuenta años después.

Detalle de la zona central derecha, el sol al anochecer. El Temerario remolcado a dique seco.  
Detalle del reflejo del remolcador en el agua. El Temerario remolcado a dique seco.  

El paisaje portuario e industrial está pintado por Turner en varias ocasiones, en las que el pintor reflexiona sobre el paso del tiempo y la transformación del paisaje. En “Lluvia, vapor y velocidad”, pintado en 1844, vemos dos puentes sobre el río Támesis, el puente de piedra a la izquierda que representa el pasado con la foresta, la campiña y la placidez bajo la lluvia, que se ve rota por la irrupción de la locomotora, icono de la revolución industrial, atravesando el nuevo viaducto (Maidenhead Railway Bridge, diseñado por el ingeniero Brunel, construido en 1938).

“Lluvia, vapor y velocidad. El gran ferrocarril del Oeste”; óleo sobre tela de 91 x  121, cms. National Gallery de Londres.

En este cuadro observamos un claro contraste en un paisaje en el que se funde la historia con la tecnología industrial, en el que se mezcla la lluvia, con el vapor de la locomotora y el humo. Turner nos demuestra aquí su talento renovador y rebelde, incorporando los temas industriales que despreciaban los pintores románticos de su época. El tren de vapor irrumpe en dirección al espectador que si percibe lo mismo que yo, está viendo atmósferas y contrastes que irrumpen en el paso del tiempo. Veamos detalles sorprendentes en este cuadro:

Detalle del tren de “Lluvia, vapor y velocidad…” en el que se aprecia la pincelada tan suelta que cautivaría a Monet, y a los impresionistas

El abandono del naturalismo se aprecia también en este detalle, en el que las figuras humanas están sólo insinuadas:

Detalle del tren de “Lluvia, vapor y velocidad…” en el que como es habitual los personajes humanos son elementos secundarios, en esta ocasión apenas perceptibles, resueltos con muy pocas pinceladas.

Por último, nos vamos a una obra revolucionaria y extraordinaria, un cuadro que nos invoca lo que parece inverosímil, la reunión de una escena romántica plasmada con técnica impresionista, y que nos recuerda al expresionismo abstracto. Esa era la maestría y e inteligencia de un cuadro incomprendido en su época, y que resulta ser una de las obras maestras de Turner.

Las formas apenas se atisban; acaso vislumbramos el casco de un barco, con la rueda del vapor, con las chimeneas que emiten su humo negro y rojizo, y el mástil con el gallardete izado, detalles que quedan subsumidos por la luz y la oscuridad, todo ello en una situación trágica, confusa, con el barco a merced de la tempestad. El título original del cuadro Tormenta de Nieve – Barco en la Boca del Puerto Lanzando Señales en Aguas Bajas y de Frente. El Autor Estuvo en esta Tormenta en la Noche que el Ariel dejó Harwich”. Con ello Turner quiere dejar constancia de su emoción como testigo del acontecimiento e invita al espectador a que sienta lo mismo.

Tormenta de nieve, un vapor a la entrada del puerto, 1842. Óleo sobre lienzo, 91,5 x 122 cms. Tate Gallery, Londres.

Lo que debió sentir Turner lo traslada al lienzo con una pulsión especial. Con fuertes y rápidas pinceladas que envuelven la nieve, el humo las nubes y el mar, que recuerdan a la pintura expresionista abstracta cien años después. No fue entendido, fue incluso despreciado por la escasa definición formal de algunas de sus obras. A Turner le debió importar un bledo y quizás se aplicó aquello de «si no me entienden ya me entenderán». Y así fue.

Detalle central de Tormenta de Nieve – Barco en la boca del puerto.
Detallede del oleaje de Tormenta de Nieve – Barco en la boca del puerto.

No esperaba comentar tantos cuadros de Turner; hay monografías que cuentan muy bien su obra y su producción en acuarela merecería un capítulo aparte (magistral como acuarelista en sus inicios, y cuya técnica aplicó a la hora de pintar al óleo).

Una obra me ha llevado a otra, disfrutando con la observación de los detalles, y he visto que sus cuadros cuentan muchas cosas que tienen que ver con una visión de la humanidad y de su mundo imperecederas, yo diría que muy contemporáneas. Es un placer meterse por los misterios de sus pinturas, y constatar la actualidad de un pintor rebelde e incomprendido, y por ello genial, que supo como nadie representar el instante en el que la naturaleza y el tiempo se alzan sobre la voluntad de la humanidad, y que por ello se adelanta a lo que nos quisieron transmitir los pintores impresionistas, y los expresionistas abstractos ¿Acaso ellos no quisieron captar la emoción de un instante comparable a la contemplación de la naturaleza?

Autorretrato de Joseph Mallord William Turner, 1799. The British Museum. Londres.

Juantxu Bazán

21 de mayo de 2020

Con el agradecimiento a los autores de textos en los que me he apoyado para este artículo:

E. H. Gombrich «La Historia del arte». Phaidon, 1995.

Turner, un elemento más de la intensidad cósmica

J. M. W. Turner

Tormenta de nieve de Turner

Comentario de obra – El Temerario remolcado a dique seco

Turner, el hombre de la mancha

Puesta del sol sobre el lago

Sombra y oscuridad de Turner

Miremos este cuadro «Puesta de sol sobre el lago« (título impresionista, como sus pinceladas, y manchas de color que invocan el expresionismo abstracto de mediados del siglo XX).

Esto ya no va de urbanismo, va de democracia

EL JUEZ ACAYRO OBLIGA AL AYUNTAMIENTO A LA REPETICIÓN DEL PLENO PARA LA APROBACIÓN DE LA RECALIFICACIÓN DE LA FÁBRICA DE ANCHOAS LOLÍN CON EL PESO DE RESPONSABILIDADES PENALES PARA LOS CONCEJALES QUE VOTEN EN CONTRA

El próximo lunes, 4 de mayo, se celebrará en el Ayuntamiento de Castro Urdiales el primer pleno tras la declaración del estado de alarma hace seis semanas. Quizás esto no sea digno de atención, pero resulta llamativo que este primer pleno telemático de la historia de la ciudad lo sea para resolver la aprobación del Modificado nº 23 del Plan General, es decir, una cuestión de la “máxima urgencia” para la población de Castro Urdiales, y que este pleno sea el segundo en el que se trata el mismo asunto (la aprobación definitiva del Modificado nº 23 del PGOU) que ya había sido rechazada por falta de la mayoría para aprobar el Modificado y con ello la recalificación de la fábrica de anchoas Lolín. En aquel pleno de 4 de febrero de este año el Modificado no había obtenido la mayoría absoluta necesaria (11 concejales) a pesar de los votos afirmativos de sus valedores, CastroVerde y El PRC (3 + 5 concejales), debido a la abstención de los seis concejales del PSOE y de los dos de Ciudadanos, y el voto en contra del único concejal de Podemos. El sexto concejal ausente del PRC, el dueño de la empresa Anchoas Lolín, Jesús Gutiérrez no asistió al pleno al tener interés directo en el asunto en cuestión. Tampoco comparecieron los tres concejales del PP.

El asunto parecía estar resuelto, pero poco tiempo después, el 6 de marzo, aparece en escena el juez Acayro Sánchez y dicta un auto que podríamos calificar como “pintoresco” si no fuera por los intereses que hay en juego en este asunto que, ahora, ya trascienden la mera recalificación de la fábrica de Anchoas para cuestionar los acuerdos que toma el órgano representativo de la democracia local. Un caso inaudito en la democracia española.

El dueño de la fábrica de Anchoas Lolín, portavoz del PRC en el Ayuntamiento y líder de la formación en Castro Urdiales, decide impugnar el pleno, pero sorprendentemente no lo hace yendo por la vía contenciosa contra el acuerdo plenario, sino presentando un incidente de ejecución de una sentencia trece meses anterior que resolvió un recurso contencioso contra el Ayuntamiento que presentaron los dueños del supermercado DIA que se encuentra frente a la fábrica de anchoas. Debe aclararse que aquella sentencia, dictada por Acayro, no lo era contra la aprobación del Modificado del PGOU sino contra la aprobación definitiva del convenio urbanístico en el que se decidió que el Ayuntamiento debería a tramitar el Modificado. (Hago un paréntesis para explicar que el famoso convenio Lolín fue ya tramitado con el compromiso por parte del Ayuntamiento de la redacción de la memoria urbanística; la aprobación inicial del modificado nº 2 del PGOU; el trámite de información pública; la aprobación provisional; y cuando se sometió a aprobación definitiva con otro gobierno municipal, tras las elecciones de mayo de 2019, no obtiene la mayoría absoluta necesaria que exige la legislación para aprobar un instrumento urbanístico). 

Con la desestimación de aquella sentencia y la ratificación del convenio para seguir el trámite urbanístico ya se dio satisfacción a la parte demandada, por lo tanto es un disparate exigir en un incidente de ejecución de sentencia que se apruebe definitivamente el Plan General cuando ese plan ya ha sido rechazado. ¿Si el convenio ya se ha tramitado cumpliendo con las cláusulas que comprometían al Ayuntamiento, qué razón hay para solicitar una ejecución de sentencia de un procedimiento, el del convenio, distinto al del trámite urbanístico? Hay una razón que lo explica y ella tiene que ver con la irrupción en escena del juez Acayro, llamado a ser el actor principal para sacar adelante este Modificado nº 23.

El juez Acayro alimenta su posición señalando en su auto que el Ayuntamiento debió no solo tramitar el Modificado, sino aprobarlo, independientemente de que tras las últimas elecciones se produjera un cambio en el equipo de gobierno y en la representación política municipal. Si esto es así, la potestad municipal de planificar el urbanismo no sería el resultado de las deliberaciones en el pleno, de los informes técnicos, del trámite de información pública, o del cambio de criterio en cómo planificar la ciudad. La potestad municipal debería quedar sacrificada por la decisión de un juez, que reclama insistentemente con los dueños de la fábrica el cumplimiento de aquel convenio. Un auténtico disparate. El disparate es aún mayor toda vez que el juez afirma que la posición del nuevo Ayuntamiento es arbitraria, y cuestiona el propio informe de la secretaria municipal en el que se señala que el Ayuntamiento no puede aprobar el Modificado porque el dueño de la fábrica no cumplió la parte que le compromete en el convenio, aquella que decía que debía demostrar que el promotor adquiere una propiedad en el polígono industrial de Vallegón para proceder al traslado de la fábrica y con ello salvaguardar los puestos de trabajo. También se señala en este informe de la secretaria que la zona es inundable y por tanto no podría darse licencia urbanística al nuevo centro comercial que suplantaría la vieja fábrica de anchoas. Esta fue la argumentación expuesta por los concejales que decidieron no aprobar definitivamente el Modificado sobre los que el juez advierte en su auto de responsabilidades penales y multas coercitivas si impiden la aprobación del convenio que, según Acayro, debe significar la aprobación del Modificado. (Abro un segundo paréntesis para decir que los grupos políticos y concejales díscolos con este Modificado siempre mantuvieron una posición contraria o abstencionista, ya fuera en fase aprobación del Convenio, ya lo fuera en fase de tramitación del Modificado; es decir, en las cinco veces que han podido posicionarse nunca votaron a favor de esta operación urbanística que solo ha salido adelante con los único votos de PRC y CV).

El pleno se celebrará el lunes 4 de mayo, después de un insistente trasiego de recursos del Ayuntamiento y autos desestimatorios, el último con la amenaza explícita de multar a la alcaldesa con 1000 euros diarios si no se celebra el pleno. La gran paradoja es que a pesar de la celeridad en resolver por parte del juez Acayro, con varios autos y providencias que reclaman la obligación de convocar y celebrar el pleno a pesar del estado de alarma, el recurso contra el primer auto que debe resolver el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria duerme confinado. ¿Qué pasaría si el TSJC resuelve declarar nulo el auto del juez Acayro mientras el Ayuntamiento acuerda una decisión diferente de la tomada en aquel pleno, es decir, aprobar el Modificado? ¿Por qué tiene que celebrarse un pleno en cumplimiento de un auto de un juez que ha sido recurrido al TSJC?

El lunes, 4 de mayo, a las 12, los concejales deberán ratificar telemáticamente el carácter extraordinario del pleno, y seguramente lo harán, impelidos por el mandato del juez. En el segundo punto del orden del día tendrán que aprobar las normas de procedimiento telemático del pleno, condición para que éste sea válido. Y en el tercer punto se somete, por segunda vez, la aprobación definitiva del Modificado nº 23 del PGOU.

Ignoro lo que harán los concejales, pero este es un caso de conciencia y de inteligencia política que les somete al dilema de sus vidas políticas, en el que el asunto urbanístico queda ya en un segundo plano. La cuestión es si su voto, es el resultado de su voluntad y de sus convicciones o bien es el resultado de la coacción impuesta por un juez[1]. Puede que a algunos lectores les parezca muy fuerte que hable de “coacción”, pero es que es muy fuerte lo que está aconteciendo, y no puede entenderse el auto del juez sino como una imposición contra la propia voluntad de los concejales, so pena de responsabilidades penales y administrativas. Se ha llegado a augurar que algunos concejales podrían cambiar su voluntad de abstenerse o de votar en contra del Modificado, y voten a favor por “imperativo del juez” lo que nos coloca en una situación tan inédita como estrafalaria. Imagino que los concejales, que siempre mantuvieron su posición contraria o abstencionista, estarán bien asesorados y sepan que su voto es tan legal y coherente como cualquier otro, y debe ser emitido sin otro impedimento que el que les dicta su razón.

Como decía al principio, la recalificación de la fábrica de anchoas ha entrado en un proceso que va más allá de la operación urbanística y sus consecuencias para la ciudad. Esto ya no va de Urbanismo, esto va de Democracia. Se cuestiona el propio funcionamiento democrático de las instituciones municipales en la que los representantes de la soberanía popular ejercen su voluntad política libremente expresada.

Juantxu Bazán


[1] Acepciones de la palabra COACCIÓN que da la RAE:

  1. Fuerza o violencia física o psíquica que se ejerce sobre una persona para obligarla a decir o hacer algo contra su voluntad.
  2. Poder legítimo del derecho para imponer su cumplimiento o prevalecer sobre su infracción.

Mascarilla y guantes

Acuarela y estilógrafo sobre papel Archer de 300 gramos. 30 de abril 2020.

La idea original era pintar un bodegoncillo con mascarilla y guantes de látex, utensilios tan comunes en estos días, con los que asisto a comprar pescado y coger el pan algunos días a la semana.

Al final le incorpore el color rojo para darle un toque sarcástico a la imagen de la que se puede desprender cualquier historia.

Juantxu Bazán, 30 de abril de 2020.

Chicles suspensivos…

El rompeolas de Castro es una enciclopedia visual que alberga pensamientos, placeres y más de un misterio.

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Alguien, en su diario deambular por el espigón, ha dejado en el lienzo de hormigón una extraña impronta, una señal para sí mismo y para quien quiera leer un mensaje abierto a la intemperie. Reconozco sobre la curva del espaldón una larga procesión de puntos suspensivos, caligrafiados con el chicle mascado, aplastado y adherido, uno tras uno, y otro más, una secuencia de lo que antecede y de lo que va a venir; y tras tres puntos, cuatro puntos más, continuando su traza rectilínea, paralela al horizonte mar, en una alineación indefinida en la que se pueden contar cuatrocientos cuatro chicles pacientemente incrustados en la superficie del mortero, día a día, practicando el culto a la rutina de quien quiere sellar su presencia con saliva y goma masticable.

Cuatrocientos cuatro días después pienso haber descifrado el juego, imaginando al constructor sacando su argamasa de la boca colocando cada pieza equidistante, con una ingeniería capaz de resistir el temporal del mar, poniendo orden al paso del tiempo con su interminable obra suspensiva. Quizás nuestro anónimo adicto a la goma de mascar pretendiera detener cada instante con su austero grafismo, repitiendo el mismo acto cada día, recreándose en su ingenua obra civil. Acaso quisiera detener el tiempo en aquellos años de corazón infantil, dejando su botín en su misteriosa reserva escondida, desapercibida para cualquier paseante.

Y cada día vigila su tesoro añadiendo una moneda más a su colección de chicles suspensivos.

Juantxu Bazán, 12 de abril de 2020.

(P.D.: Hasta el cierre del rompeolas por obras de restauración, hace seis meses, nuestro anónimo paseante seguía poniendo chicles, una tras otro, cada día…)