Antes de que se dibujara la línea de la muga entre Cantabria y Euskadi, incluso antes de la división provincial de 1833, la Cantabria más oriental y la Vizcaya encartada compartieron espacio común de relaciones, un espacio cultural que se define por usos y costumbres comunes, por compartir una arquitectura rural que tiene como elemento característico la casa o caserío encartado (lamentablemente en vías de desaparición sin ningún tipo de amparo y protección), por la práctica de juegos como el pasabolo (prácticamente desaparecido en Cantabria), gastronomía, habla, toponimia, fiestas, ritos… elementos culturales en extinción que si no componen una identidad común al menos si hay un itinerario histórico de relaciones vividas entre las tierras limítrofes de Cantabria y Vizcaya (quizás no suficiente estudiadas desde la historia y la etnografía). Este flujo de relaciones que se extendieron entre el río Asón y el río Nervión fue notable mientras duró la actividad minera entre mediados del siglo XIX y mediados del siglo XX, y de esa época persisten un conjunto de yacimientos mineros que son también una característica común entre el occidente vizcaíno y el oriente cántabro.

Entre todos los vestigios quiero destacar un patrimonio común a la actividad minera en Cantabria y en Vizcaya: los antiguos ferrocarriles.
En la costa, Cantabria se une a Vizcaya por el antiguo trazado del ferrocarril minero hoy trasformado en vía verde del Piquillo, entre Ontón y Covarón, lo que permite enlazar con la vía verde de Itsaslur hasta Poveña, y después hasta la playa de La Arena (Muzkiz) para enlazar con el bidegorri y seguir serpenteando por las vías verdes de Vizcaya.
Otro enlace, muy conocido por ciclistas de montaña y senderistas es el que se nos ofrece por el interior, a través del recorrido de la vía verde de Castro Alén, siguiendo la traza del antiguo ferrocarril minero que nos permite llegar hasta los Puertos de Callejamala y a partir de ahí enlazar con la vía del ferrocarril tras salvar el plano inclinado desde Saltolobo, y continuar el itinerario hasta Alén, y minas de Alén, ya en Vizcaya.
Por último, la unión de las vías verdes es posible por el trazado que subsiste entre las dos rutas anteriores, recuperando el recorrido de antiguo ferrocarril entre Castro y Traslaviña. Algunos tramos de esta vía se han recuperado en ambos territorios. En Castro Urdiales se ha rehabilitado la vía verde entre Brazomar y Mioño por el túnel de Valverde, y la vía verde entre Santullán y túnel de Herreros…) pero aún queda conectar las interrupciones provocadas por la autovía, y dignificar la vía verde en tramos en los que el antiguo trazado ha quedado subsumido por la carretera de acceso entre Lusa y Mioño, o simplemente ignorado por la obra del campo de fútbol de Mioño. En Vizcaya, se ha rehabilitado la vía verde de los Montes de Hierro entre Traslaviña Artzentales y Kobarón (Muzkiz). En enlace de esta vía con el túnel de Herreros es posible por la misma traza del antiguo ferrocarril desde la boca del túnel (más conocido como túnel de Las Muñecas en Vizcaya) hasta el barrio de Castaños.

El principal escollo para unir las vías verdes entre Castro y Vizcaya es el túnel de Herreros, el que fuera uno de los túneles más largos de la red de ferrocarriles de vía estrecha, nada más y nada menos que 1.966 m. (según medición del grupo GRAES). Esta que sin duda es una dificultad para la ingeniería, también es, sin embargo, su gran fortaleza, el elemento que justamente hace más atractivo el hecho de pensar en unir las vías verdes de Vizcaya y de Cantabria.

A la izquierda una sección del mapa de las vías verdes de Castro Urdiales, en cuya parte inferior derecha se aprecia el final de la vía verde (en realidad es el km. 0) de la vía verde habilitada entre Herreros y Santullán. A la derecha, un croquis de la vía verde de los Montes de Hierro de Vizcaya que aún no enlaza con el túnel de Las Muñecas, cuya traza está bien perfilada desde la antigua estación de Castaños, en Sopuerta, apenas dos kilómetros para enlazar entre la boca del túnel y el enlace con la vía verde de Galdames, permitiendo con ello un circuito que conectaría con la vía verde costera, entre el Piquillo e Itsaslur.
Entre el año 2008 y 2009 se mantuvieron conversaciones entre el Ayuntamiento de Castro Urdiales y la asociación de municipios encartados (Enkarterrialde), e incluso con la diputación foral de Vizcaya. A resultas de aquellos contactos en los que participamos el concejal de Industria y Empleo de entonces, Agustín Fernández, y yo mismo, se encargo un reconocimiento del estado del túnel al grupo de espeleología GRAES, y posteriormente se propuso a varias empresas que presupuestaran el coste de una ESTUDIO DE VIABILIDAD TÉCNICA Y ECONÓMICA, que finalmente se interrumpió por el hecho de que el Ayuntamiento de Castro Urdiales no podía meterse en ese tipo de aventuras, al menos en aquel momento, en una situación económica de absoluta precariedad. Nunca concebí que fuera una aventura, sino un proyecto factible y realizable, pero a decir verdad, si alguien tuviera que abordarlo tendría que ser tarea común del gobierno de Cantabria y del gobierno de Euskadi.
La apertura del túnel de Herrreros es un proyecto que precisa de ser estudiado para medir sus dificultades, y también un es un proyecto muy atractivo. El túnel de Herreros es una obra magnífica y es un espacio que te atrapa, siempre y cuando los túneles no te produzcan algún tipo de aversión claustrofóbica, naturalmente. Cuando entramos al túnel (algo que debido a sus dificultades tuvo que hacerse tras un segundo intento) el 9 de agosto de 2008 acompañados por Jose Arozamena, Rolando Fernández, y Nicolás Santurde (Kisky), y otros amigos del grupo espeleológico GRAES pudimos dar testimonio de dos cosas muy importantes: la primera es que el túnel de Herreros es un elemento del patrimonio cultural magnífico, una obra impresionante y además con un aspecto visual muy atractivo. Y la segunda es que se encuentra en un estado constructivo muy razonable. Añado otro aspecto muy relevante que sin duda va a condicionar el futuro del túnel: es patrimonio común de la ciudadanía de Cantabria y de Vizcaya.
Actualmente solo es posible el acceso para especialistas, pues ambas bocas, la de Vizcaya (a la que se accede desde el barrio de Castaños, en Sopuerta), y la de Cantabria (por Herreros) se encuentran anegadas, gracias a lo cual no ha sido objeto del vandalismo tristemente conocido en estos lugares.

Veamos algunas CARACTERÍSTICAS DEL TÚNEL:
- Se termina de construir en 1899. Queda en desuso en 1.966 tras la paralización del tren de Castro Traslaviña.
- Tiene 1.966 m. de longitud, y es totalmente recto y con pendientes a ambas bocas, es decir, su nivel asciende ligeramente hasta el punto medio y luego vuelve a descender. Desde el punto medio pueden divisarse ambas bocas. La altura del túnel es de 4,85 m., y la anchura de 3,95 m.
- Construido mediante bóveda con sección en arco apuntado peraltado en casi todo el túnel, revestido en la mayor parte de su recorrido con mampostería o ladrillo. Hay tramos en el que el túnel no está revestido.
- Actualmente está inundado en ambas bocas. En la zona no inundada el firme es bueno con trazas de basalto. Se aprecian las canalizaciones de desagüe estancadas por la gran cantidad de barro acumulado.
- Temperatura del túnel 12,5º. Velocidad del aire: 4,5 km/h.
- Contiene espeleotemas de interés: macarrones, coladas, microgours, cortinas, dientes de sierra, microexcéntricas…
- La zona de derrumbe es de unos 30 m. de longitud. En esta zona se aprecia un buzamiento de dimensión variable, entre 14 y 35 grados dirección sur. El volumen de derrubios es escaso, entre dos y tres metros cúbicos de piedra. Este derrumbe se halla en la zona del túnel desnudo, no revestido, a unos 260 m. de la entrada por Vizcaya. No impide el paso.
REPORTAJE FOTOGRÁFICO.
Boca de entrada por Cantabria, boca norte:

Boca de entrada por Vizcaya, boca sur:


Elementos constructivos.
La bóveda del túnel.
Llama la atención las diferentes técnicas de construcción. A lo largo del túnel apreciaremos el túnel desnudo de revestimientos, a continuación revestido de ladrillo visto, luego mampostería de piedra caliza, vuelve el túnel desnudo… Este mosaico de técnicas sin duda viene como consecuencia de las propias necesidades de mantenimiento del túnel. La otra característica es la omnipresencia de restos de hollín por la bóveda y paredes por efecto de la combustión de carbón de la máquina de vapor.
Los apartaderos.
Otros elementos constructivos.
Espeleotemas.
1. En el suelo, calcificaciones y pisolitas:
2. Coladas blancas sobre negro hollín.
3. Coladas en la zona más húmeda y activa del túnel.
Son coladas y otros espeleotemas asociados a las zonas mineras que tiene alto contenido en óxidos e hidróxidos de hierro, de ahí la pervivencia de colores ocres: marrón claro, marrón oscuro, rojo oscuro… que contrastan con las precipitaciones de calcita blanca y el fondo negro hollín.
4. Cortinas, dientes de sierra…
5. Formaciones en el techo.
6. Micro espeleotemas.
Restos de explotación de champiñón:
Es una explotación similar a la que hubo también en el túnel de Mioño, a mediados de los ochenta.
Restos de instalaciones:
Desprendimientos.
Se observan en un área muy reducida en la que el túnel no está revestido. Se localiza a 260 m. de la entrada por Vizcaya. El volumen de piedras desprendidas del techo y pared es muy escaso, entre dos y tres metros cúbicos.

Los escasos daños del túnel en más de 50 años de inactividad hacen albergar la viabilidad técnica de su rehabilitación, algo que no está exento de dificultades técnicas y que precisan de un estudio de viabilidad técnica y económica, que pasa por hacer un estudio geotécnico exhaustivo. La dificultad estriba en la gran longitud de túnel, 1.966 m, el que fuera el segundo túnel más largo de España de los ferrocarriles de vía estrecha.
Dos ejemplos de túneles de vías verdes rehabilitados: Uitzi y Arquijas.
El túnel de Herrreros puede ser un proyecto común para los gobiernos autonómicos de Cantabria y de Euskadi.
El túnel más largo de los ferrocarriles de vía estrecha de España, el túnel de Uitzi en Navarra, de 2.680 m., también está vinculado a una vía verde, la vía verde de Plazaola entre Andoain (Gipuzkoa) y Lekunberri (Navarra). Este túnel está habilitado desde el año 2010 para su circulación por paseantes y ciclistas (actualmente reparándose y con obras de mejora). Su presupuesto fue de 1.391.908 €, si bien la obra se ejecutó por algo menos debido al procedimiento de subasta. Su financiación corrió a cargo del consorcio turístico de Plazaola, del que forman parte varios ayuntamientos y la diputación foral de Navarra.
Otro de los largos túneles es el de la vía verde del Ferrocarril Vasco-Navarro , el túnel de Arquijas de 1.415 m., en Acebo, entre Vitoria y Estella. Es un túnel en el que la iluminación utiliza como fuente placas solares.
Es obvio que las tipologías de estos dos túneles son muy diferentes, nada que ver con el aspecto visual del túnel de Herrreros (su construcción data de unos treinta años antes de los túneles de Uitzi y de Arquijas). En función de ello su tratamiento rehabilitador debe ser otro, y otro debe ser también el sistema de explotación y uso de este túnel.
Pero nada será si nada se hace, y para ello sería bueno que la rehabilitación del túnel de Herreros esté en algún horizonte, primero en el de los ayuntamientos (Castro Urdiales y Enkarterrialde), y luego tal vez en la voluntad para disponer recursos económicos de los dos gobiernos autonómicos: el de Cantabria y el de Euskadi. Creo que no debiera desdeñarse la posibilidad de rehabilitar este recurso cultural y convertirlo, ciento veinte años después de su construcción, en una hermosa vía de comunicación verde que, dicho de paso, significaría también un recurso turístico de gran interés para Castro Urdiales y los municipios de Enkarterrialde. Una visión común y un proyecto de futuro para rehabilitar el patrimonio cultural y para unir a los pueblos de forma saludable.
Vuelvo al camino para terminar este relato con las fotos que saqué el domingo, 16 de abril, acercándome al túnel de Herreros con mi bici desde Castro:




Juantxu Bazán, 17 de abril de 2017.
(Con el agradecimiento al grupo GRAES y en especial a Kisky Santurde, Rolando Fernández, y Jose Arozamena que en aquellos días de julio y agosto de 2008 me enseñaron a apreciar las bellezas del mundo subterráneo)


















