
Juantxu Bazán, 14 de diciembre 2024
Experimentos de poesía visual: poesía ilustración, poemas objeto, fotopoesía, poemas tipográficos…

Juantxu Bazán, 14 de diciembre 2024

Juantxu Bazán, 25 de noviembre 2024

Un poema visual ¡dea! elaborado mientras redactaba un texto en relación con el proceso creativo. Es un neologismo muy simple en el que en vez de la i de idea se pone el signo de admiración. Es muy sencillo, y por eso me gusta. Pero la primera idea sobre este poema era representarlo así:

El poema está compuesto con tipografía arial, la más parecida a la helvética que permite mi teclado. En poesía visual casi siempre menos es más. Casi siempre. Alguna vez se puede romper la norma, y es ahí donde su justifica que la idea, la ¡dea! surja de entre las nubes, un metáfora muy común que nos habla de estar abstraído, con el pensamiento navegante. El cielo está escogido de mi colección de instantáneas de cielos, algo que para mí se ha convertido en un género fotográfico. ¿Y por qué le pongo el cielo? Pues porque he querido introducir narración en el poema. En mi deambular como paseante urbano retrato cielos: cielos grises, cielos azules, con nubes de múltiples formas que observo al pasar, al pasar por mi mirada, al ver el tiempo pasar. Un cielo con nubes es una metáfora del conocimiento (de hecho la nube digital almacena datos inabarcables para la mente humana) y también del pensamiento, de la ideas que están en todas las partes, ubicuas pero escondidas tras la nebulosa.
Sin yo pretenderlo, el poema se convierte también en un canto a dea, ¡a dea!, que si lo traducimos del latín es diosa, la diosa de la buena fortuna que celebra la belleza del cambio, de lo que va a venir, de lo que tiene que suceder, algo que está ahí, delante nuestro, a nuestro alcance, y aparece entre las nubes. Pero esto es algo que no me creo ni yo mismo.
Juantxu Bazán, 24 de octubre 2024

Juantxu Bazán, 13 de septiembre 2024

Juantxu Bazán, 4 de septiembre 2024

Juantxu Bazán, 1 de septiembre 2024

El gruísta, realizando tareas de prospección, previas al hormigonado del muro sur de la punta del Rompeolas, al alzar el cableado apresó un calamar de enormes proporciones. El jibión, que es como denominan al calamar en Castro Urdiales, pernoctó durante años en las inquietas aguas de la bahía de Castro Urdiales hasta que fue capturado el 5 de mayo de 2024. Los pescadores comentan el suceso y dicen que el jibión, al observar desde el fondo del mar el movimiento del gancho de la grúa al elevarse el cable, echó sus garras y mordió el gancho quedando fatalmente apresado. No hay acuerdo claro sobre si la pesca fue intencionada o accidental.
La pieza fue trasladada al Instituto Oceanógráfico de Santander para realizar el estudio biológico que explique este singular hallazgo. La alcaldesa de Castro Urdiales ha declarado que reclamará el cefalópodo para que sea expuesto en el museo del Faro de Castro Urdiales, en homenaje a las gentes del mar.
Juantxu Bazán, a 25 de julio 2024

Juantxu Bazán, 24 de julio 2024

JB, 24 de julio 2024
Lo que aquí se expone no es exactamente arte abstracto, aunque muy bien pudiera parecerlo. Lo defino como arte encontrado y tiene un parangón obvio (naturalmente, salvando distancias) con la pintura y escultura ejecutada con objetos encontrados que artistas como Kurt Schwitters (1887-1948), el movimiento Dadá (a partir de 1916), y muy especialmente Robert Rauschenberg en su extraordinaria colección de Combine-paintings (años 50 y 60). Pero a diferencia de estos artistas, en los que el objeto va al cuadro para incorporarse a la obra como un elemento pictórico que añade significación, rompiendo a veces el marco de confort que le ha dado la tradicional forma rectangular, el arte encontrado del muelle don Luis se escapa del espacio expositivo habitual, la galeria o el museo, para instalarse, seguramente de forma efímera, en el propio lugar en el que es encontrado: entre los muros y estructuras del propio muelle.
El conjunto de esta obra nos habla del paso del tiempo, de la transformación de la materia, y por supuesto, habla de la mirada, y de la imaginación: un juego inagotable de placeres y misterios. He utilizado como soportes la fotografía sobre el hormigón, casi siempre, y raras veces sobre otros materiales presentes en el muelle. La pintura utilizada es, naturalmente, pintura encontrada: restos de grafitis (esmalte), efluorescencias de óxido (una reacción fisico-química favorecida por el material, el paso del tiempo y la intemperie) y de otros seres vivos como líquenes y mohos. En varias imágenes veremos otros seres vivos adaptados al ecosistema intermareal (balanos o bellotas de mar o dientes de perro, algas de verdín, líquenes litorales…) que colonizan los soportes de hormigón del extremo norte del solarium del muelle y buena parte de la plataforma del solarium. Las fotografías se han realizado con una cámara Olimpus E-M1 o con mi propio smartphone Oppo Find X3 Pro. Se ha hecho una selección, descartando muchísimas fotos para evitar quizás una excesiva reiteración. Y como siempre todas las imágenes van tituladas, contribuyendo con ello a jugar con imágenes y palabras, pero que no impide que cualquiera que vea estas imágenes se le antoje ver e imaginar lo que su buen entendimiento quiera.












































Veamos el espacio de trabajo y de inspiración, el espacio de la exposición de Arte encontrado en el muelle don Luis:




Otras exposiciones de arte encontrado:
Juantxu Bazán, 7 de julio 2024