
Juantxu Bazán , 30 de agosto 2024
Artículos sobre sociedad, empleo, ecología, política…

Juantxu Bazán , 30 de agosto 2024

Juantxu Bazán, 30 de agosto 2024
Sabía de la gravedad de la enfermedad de Chechu Lastra desde hace unas semanas, pero cuando me enteré de su muerte me asistió una pena que hacía difícil comprender que hay personas que no merecen morir, al menos tan pronto, una pena compensada por la celebración de haber conocido a una persona como Chechu, quien, parafraseando a Antonio Machado, ha sido bueno «en el buen sentido de la palabra», y que, añado yo, nos ha ha enseñado a ser un poco mejores.
Conocí a Chechu, con María Asun Calera, en los tiempos de la transición, y más adelante en ICU y en la Asamblea Popular, junto a Ramón Arias, Joaquín Diaz-Munío, Jaime Gutiérrez, Chus Garitacelaya, Ana Casas, Alfredín Martínez, Eduardo Ruiz, Pedro López «Vicu», Eduardo Basabe, Carmelo Barquín, Tusi, Kiski, Ángel, Tito, Nacho, Tontxu, Fernando, Encarni, Manolín… de cuando organizamos las movilizaciones contra Castro Novo en aquel verano de 1979. La Asamblea Popular fue un ejemplo en el que la voluntad de mucha gente consigue lo que parecía imposible: obligar a convocar la Consulta Popular para tumbar democráticamente el proyecto de Castro Novo. Hoy sabemos que el asunto de Castro Novo no fue resultado de la Consulta Popular sino precisamente de lo contrario: los tejemanejes políticos y especulativos que burlaron la decisión tomada por el pueblo. La confección de pancartas, comidas populares, mítines, marchas, manifestaciones y demás movidas de aquel verano requerían una intendencia en la que Chechu Lastra organizaba las cosas mejor que nadie, y además con un sentido del humor que se traducía en una inyección de energía por la que parecía que todo era posible.
Pero el momento que recuerdo de Chechu con especial alegría es aquella semana de agosto en la que organizamos la Procesión de las Letrillas contra el Puerto Deportivo de Castro Urdiales. Llevábamos varios meses tras la reconstitución de la Plataforma para Salvar la Bahía (apoyada por Otro Castro Es Posible, Ecologistas en Acción y la Asociación El Tejón) dando pacífica batalla contra la construcción del Puerto Deportivo con asambleas informativas, concentraciones, propuestas alternativas, recursos, camisetas, paneles, pegatinas… un compendio de movilizaciones en las que no faltaba la dosis de creatividad necesaria para destacar el problema ecológico y social del Puerto Deportivo allá donde hiciera falta: en la calle, en el Ayuntamiento, en el gobierno de Cantabria, y en los juzgados. El verano de 2010 fue muy concurrido en acontecimientos, siempre en la dirección de que el Gobierno de Cantabria comprendiera que era necesario consultar al pueblo para decidir sobre el proyecto de Puerto Deportivo en medio de la bahía de Castro.




El 29 de agosto de 2010, cuando Castro remaba en la liga ACT de traineras se iba a celebrar la última regata de la liga en Castro, en la que esperabamos una gran afluencia de gente, las cámaras de la ETB, y mucha expectación. Para llamar la atención nos planteamos hacer una gran pintada con la expresión «PUERTO DEPORTIVO NO» en el rompeolas, muy visible, pero algunos vimos que era una marranada bastante convencional y poco efectiva. En vez de pintar letras ideamos que fueran las letras las que se movieran por el paisaje urbano, llevadas en procesión hasta la regata, en la que iba a ser la segunda procesión del mes de agosto en Castro: la Procesión de las Letrillas. No quedaban días apenas para organizar el montaje, y a más de uno le parecía una locura que dificilmente saldría bien. La solución al entuerto solo podía estar en manos de Chechu, de su capacidad de trabajo, de su positivo empuje y colaboración infinita. Nos pusimos a trabajar unas pocas personas con Chechu al mando, y conseguimos terminar el trabajo que hizo posible realizar 17 letras fabricadas en tablex de 1 cm. de grosor y más de dos metros de alto, que pintamos de blanco luminoso para que fueran bien visibles. Y el día 29 por la mañana nos fuimos de procesión:




















Dos años más tarde y después de que el Tribunal Supremo le diera la razón al Ayuntamiento (contra el criterio del consejero Mazón) reconociendo la legalidad de la consulta popular, y en medio de una crisis que puso en cuestión el despilfarro de los puertos deportivos, fue el propio Gobierno de Cantabria, tan contumaz en su insistencia para hacer el puerto deportivo, quien finalmente declinó sus pretensiones y se decidió por hacer un proyecto para reforzar el rompeolas ¡Y mirá que lo habiamos dicho!
La experiencia de la Plataforma quizás no fuera condición suficiente para parar el Puerto Deportivo, pero si fue condición necesaria para cuestionarlo y sembrar de dudas al mercado y al Gobierno de Cantabria para dar carpetazo a este proyecto. Pero sobre todo, fue una experiencia de participación ciudadana en la que muchas personas, unas veces trabajando en la sombra y otras dando la cara, como Chechu, hacen que todo camine de forma más fácil y satisfactoria. Como el día que sacamos la Procesión de las Letrillas.
Juantxu Bazán, 18 de agosto de 2024
Más información en: Plataforma para salvar la Bahía

Juantxu Bazán, 24 de julio 2024
En mi oficio de paseante urbano veo árboles, y observo sus alcorques, y pienso que la ciudad trata sus alcorques con la misma suerte con la que trata sus árboles: los hay desnudos; en otros crecen yerbas; también brotan fulgurantes sierpes, o chupones, como sucede al pie de los tilos; los hay revestidos de aglomerados que extienden el pavimento en las aceras; y también con enrejados metálicos, o enlosados de hormigón.
El paeante urbano observa y fotografía un poema urbano de forja y clorofila:

Semanas después, el paseante urbano observa a un operario de la empresa contratada para el servicio de mantenimiento de jardines, o quizás , de la empresa de limpieza de la ciudad, cargado con una mochila fumigando los alcorques de las palmeras del muelle don Luis, en el puerto de Castro Urdiales. El paseante urbano cometió el error de no intervenir y se paralizó acolechado reconcomiéndose en su incomprensión por el hecho de que se siga exponiendo a las personas al veneno del herbicida (1). No, no es jardinería lo que aquí se observa, se está limpiando la ciudad de las malas yerbas, una reacción histérica de quienes gobiernan la ciudad imponiendo su modo de entender el ecosistema urbano.
Volví buscar mi alcorque días después de su humillante fumigación:

El paseante urbano omite la narrativa de aquel fotopoema y se centra ahora en la información visual de la fotografía para denunciar lo que importa: no hay malas yerbas en la ciudad (plantas ruderales), sino gestores que no entienden que todas las yerbas son buenas.
El paseante urbano se ha informado. El fumigador ha erradicado las yerbas pero también ha perjudicado el árbol, le ha quitado plantas amigas que colaboran con el árbol para ofrecerle nutrientes y humedad; solo una mentalidad inculta y obsesa se ocupa de matar plantas perjudicando la flora urbana y probablemente a las personas, también al operario fumigador.
Antes de seguir con su perorata , el paseante urbano realiza un pequeño recorrido presentando alguna de las mal llamadas «malas yerbas» que se encuentran al paso por muchas zonas de la ciudad que no han sido fumigadas.












El paseante urbano se lamenta de su ignorancia y no puede nombrar a la mayoría de las especies de plantas ruderales que habitan en el casco urbano, entre las que, según dicen los expertos, las hay con propiedades medicinales. Piensa que un bonito ejercicio de pedagogía es enseñar a los niños a identificarlas, siempre y cuando la autoridad competente se comprometa a no extinguirlas. Y así podríamos saludar diariamente a las jaboneras, policarpos, mastuerzos, llantenes, tréboles, lecherillos, malvas bastardas, parietarias, cebadillas ratoneras, avenas locas, acederas, hinojos de mar, escobillas, guascas, lentejillas, ranas negras, dientes de león, margaritas silvestres. Observaríamos como a algunas les gusta el sol, a otras trepar o rastrear, y también las que prefieren habitar en lugares sombríos.
El mismo paseante aplaude que haya ciudades en España y en Europa que se hayan decidido por erradicar el glifosato en el mantenimiento de los jardines, y que potencien el cultivo de yerbas en los alcorques a la vista de los beneficios ecológicos y estéticos que aportan al medio urbano. Comparte el criterio de que el buen uso de los espacios urbanos significa preservar islas de biodiversidad y favorecer con ello la salud de las personas y contruibuir a la lucha contra la emergencia climática: aportan néctar y polen para insectos polinizadores, y alimento para pajarillos; aumentan la fertilidad del suelo y reducen la erosión; disminuyen la contaminación por su capacidad para fijar partículas contaminantes; reducen el dióxido de carbono y aportan oxígeno (fosíntesis); ayudan a regular la temperatura manteniendo la humedad y limitando la filtración de agua de lluvia… y si el jardinero municipal se decidiera por incorporarlas a parterres en algunos parques, y en los alcorques, el mantenimiento sería bastante más sencillo que el que exijen las plantas convencionales. El paseante piensa que es muy importante que consideremos a estas plantas como un componente fundamental del ecosistema urbano que interactúa con árboles, insectos, bacterias, aves, y personas, para mejorar la vida urbana.
El paseante andante piensa que hay que erradicar prejuicios: el primero es pensar que hay yerbas malas, cuando en realidad son aliadas de una ciudad que quiere ser saludable. El segundo prejuicio que hay que enterrar es que una ciudad que no mata las malas yerbas es una ciudad descuidada y abandonada. Los prejuicios se combaten: primero con infomación, concienciando a la ciudadanía de que las yerbas de la ciudad son útiles y beneficiosas, y segundo, planificando el cuidado de las yerbas silvestres urbanas porque además de ser útiles son bellas: ética y estética van de la mano.

El paseante urbano, pedirá información a su Ayuntamiento sobre los herbicidas que se están autorizando, y la valoración hecha sobre los perjuicios y beneficios de la erradicación de las plantas ruderales, y solicitará dos cosas: que se dejen de aplicar herbicidas, y que se incorpore en el diseño y mantenimiento de las jardines las plantas silvestres urbanas, especialmente en alcorques, parterres y lugares que no perjudiquen la accesibilidad o pongan en riesgo el patrimonio cultural.
Juantxu Bazán, a 22 de junio 2024
(1) Desconozco el tipo de herbicida que se está aplicando en Castro, pero no parece que sea un herbicida ecológico habida cuenta de los efectos tan devastadores sobre los alcorques. Quiero creer que, en cualquier caso, es un herbicida de bajo riesgo, pero el hecho de que sea de menor riesgo que el temido Glifosato, no justifica el uso de herbicidas para matar las mal llamadas malas yerbas en medio urbano. Sin embargo, el hecho de que el Glifosato aún esté autorizado en España y en Europa, me hace temer lo peor.
Durante el mes de abril ha estado a información pública el nuevo Plan de Restauración Ambiental de la Cantera de Santullán, un «plan de restauración» que en realidad no restaura sino que reexplota lo que a estas alturas ya debiera estar restaurado. Ecologistas en Acción ha presentado un largo escrito con once alegaciones en el que se denuncia este pseudoplan de Canteras de Santullán S. A. que puede tener graves consecuencias para el medio ambiente y la salud de las personas.
Lo primero que hay que decir es que la D. G. de Industria no habría accedido a abrir un periodo de información pública sobre este «plan de restauración», si no fuera por la Sentencia del TSJC de febrero de 2023 que obliga a someter el nuevo Plan de Restauración a Información Pública. Pero lo sorprendente es que la administración cántabra encargada de controlar la actividad minera ya le dio el placet a la empresa para continuar con su nuevo plan, puesto que de hecho lo viene aplicando desde el año 2021, y lo hizo sin seguir el procedimiento que marca la legislación minera, sin la resolución de la D. G. de Industria autorizando el nuevo plan, y manteniendo esta situacion tan anómala (la de dar el «visto bueno» a un plan no aprobado ni sometido a información pública) incluso después de una sentencia que le dice a la D. G. de Industria que exija a la empresa un nuevo plan de restauración que debe someterse a información pública. Es decir, la empresa viene aplicando el nuevo «plan de restauración» desde hace tres años, y ahora sale a información pública, todo un fraude al procedimiento administrativo y a la participación ciudadana.
¿Y qué es lo que Canteras de Santullán S. A. tiene tanto empeño en disfrazar de «restauración ambiental»? Una reexplotación de la cantera que implica rebanar la cantera, reexplotando la ladera norte, la ladera este y la ladera sur, dejando la montaña más mordida que el troncho de una manzana. Veamos:



Hasta aquí solo se ha mostrado la imagen grafica de los próximos diez años que van a venir con el modelo de explotación de esta cantera. Veamos la infografía que presenta la empresa para dentro de treinta años, momento final de la explotación.


En el escrito de alegaciones de Ecologistas en Acción se desmontan las sucesivas falacias que rodean este nuevo «plan de restauración».
Primera falacia: presentar como plan de restauración lo que es un brutal plan de reexplotación. Segunda falacia: utilizar el procedimiento de información pública cuando el nuevo plan ya está poniéndose en marcha desde hace tres años.
La tercera gran falacia está participada no solo por la empresa y la autoridad minera, sino que afecta sobre todo al Ayuntamiento y a la Junta Vecinal de Santullán, y es la de hacer creer a la opinión pública que la cantera (hace más de veinte años) se iba a desplazar al sur y con ello evitar las molestias a la ciudadanía por el impacto de la explotación en la ladera norte.
Para entender esta controversia nos tenemos que desplazar al año 2000, cuando se aprobó un convenio entre el dueño de la Cantera de Santullán, Miguel de la Vía, y el Ayuntamiento de Castro Urdiales que permitía explotar la zona este y sur de la Peña de Santullán que estaban clasificadas por el Plan General como SUELO NO URBANIZABLE DE ESPECIAL PROTECCIÓN ECOLÓGICA, a cambio de retirar el contencioso contra el PGOU que le había metido la empresa al Ayuntamiento, y de una porción del terreno de 11.000 m2 de la parcela intramuros del Castillo de Ocharan, propiedad del dueño de la cantera. De paso se le multiplicó casi por 2 la edificabilidad de las parcelas de su propiedad contiguas al Castillo, donde ahora se puede edificar cuatro bloques de pisos de 5 plantas (B+3+ático); una pasada. Veinticuatro años después seguimos esperando poder disfrutar de aquel parque urbano prometido en el Castillo de Ocharan: otra mentira, no hay parque porque esa parcela no puede dividirse puesto que es ilegal dividir físicamente un Bien de Interés Cultural como el Castillo Ocharan.
En la misma sesión plenaria de 20 de octubre de 2000 se aprueba el Modificado del Plan General que pone en marcha el convenio, con la reclasificación de los suelos protegidos, y demás prerrogativas, con los votos a favor de PSOE y PRC, la abstención de IU (que había votado a favor del convenio), y el voto en contra del PP. Constan en las actas de aquel pleno las explicaciones que dio la mayoría para justificar la destrucción de lo que el Plan General habia considerado tres años antes como Suelo de Especial Protección Ecológica: «que el alejamiento de la cantera minimizará las molestias hacia los vecinos» (un concejal del PRC, dixit), «que se produce un vuelco al impacto ambiental de la cantera que se traslada a la cara sur» (el concejal de urbanismo así lo afirmó).
También consta, desde 1994, en la Declaración de Impacto Ambiental de esta cantera (y esto era una concesión a las exigencias de la Junta Vecinal de Santullán por aquel entonces) que la empresa «se compromete al alejamiento de las instalaciones del barrio de Santullán» ¿Va a cuestionar ahora la Junta Vecinal la falta de compromiso de Canteras de Santullán S. A.?

Así que, la tranquila ciudadanía de Santullán, Sámano, Lusa, Mioño, Los Corrales, y Castro, vamos a poder observar día a día, año a año, como se reexplota la ladera norte de la cantera, una cantera situada en una Peña que a pesar de ser calificada por el Plan de Ordenación del Litoral como hito paisajístico (Área de Interés Paisajísitico) no va a ser obstáculo para soportar una actividad minera anacrónica con un impacto brutal sobre el paisaje, sobrepasando los límites de contaminación acústica y atmosférica sobre las viviendas de Santullán situadas a centenares de metros de la explotación, y afectando también a los demás núcleos urbanos.


A lo largo del escrito de alegaciones se exponen las irregularidades e incoherencias que contravienen la normativa minera y ambiental. Es un modelo de explotación que en Europa (a donde va destinada la mayoría de la producción que se saca de esta cantera, no nos creamos que esto es para satisfacer las necesidades de la demanda local) no estaría permitido, pero en Cantabria sí, de hecho la cantera salpica la mirada de estupor de quienes visitan Cantabria al llegar a Castro Urdiales por la A-8:

Yendo a los aspectos jurídicos, Ecologistas en Acción reprocha que esta nueva rexplotación se ha sometido a información pública sin antes haber pasado por el trámite de evaluación ambiental; que falta el preceptivo informe de la autoridad sanitaria sobre los efectos para la salud de la contaminación por polvo; que a diferencia de lo que aconteció con el plan de restauración ambiental de 2008, ahora no se ha consultado al Instituto Geológico Minero de España (que había dictaminado hace quince años que debería espabilarse la restauración ambiental de la ladera norte y no explotar las zonas de encinar cantábrico, además de no sobrepasar la altura de 20 metros de los bancos). El nuevo plan eleva a 40 m. la altura de los bancos provocando con ello pendientes más acusadas dificultando una restauración ambiental en la que la recuperación las especies vegetales asociadas al encinar cantábrico sea practicamente imposible.
En el núcleo central de las alegaciones se dice que se vulnera el principio de no regresión ambiental ¿y qué es esto? Pues que los niveles alcanzados con el Plan de Restauración anterior de 2008 o con la Estimación de Impacto Ambiental de 2003 no deben ser negados con el nuevo plan, que no debe retrocederse y ni rebajarse los niveles de protección ambiental existentes. Y para ello se hace un estudio comparado de cómo debería estar la restauración ambiental (si se hubieran cumplido el Plan de Restauración de 2008), y lo que nos trae este nuevo «plan de restauración» es que hay riqueza minera suficiente en la Peña como para desdecirse de cualquier cortapisa ambiental, y por lo tanto, nada de lo dicho antes por la autoridad minera o ambiental va a impedirlo. Se cita jurisprudencia del TS y una sentencia del TC sobre esta cuestión. Para interesados en acceder al contenido de las alegaciones pueden descargarlo desde aquí:
No creo que el escrito de alegaciones por muy fundado que esté en derecho, y lo está, vaya a variar el modo de hacer de la D. G. de Industria, siempre tan ajena a cumplir con su obligación de control, y olvidadiza en contestar los requerimientos de asociaciones y ciudadanos. También dudo de que la Dirección General de Medio Ambiente ponga demasiadas cortapisas. Si esta situación se mueve será en los juzgados. Pero no es suficiente. Hay vecinos y vecinas de Santullán, cada vez más, que están demasiado hartos de la impunidad de la Canteras de Santullán S. A. y elevan su protesta, lo vienen haciendo desde hace años, y han presentado alegaciones a este «plan de restauración».
Cuando dimos las charlas sobre restauración ambiental hace un año y pico, entre la concurrida asistencia abundaban políticos locales de casi todo el espectro. Fue un indicador favorable y alentador que hacía presagiar una mayor preocupación por lo que acontece con la cantera, pero en la campaña electoral las municipalesde de 2023, la presencia de la cantera fue bastante tibia, y tan solo Podemos-IU incluyó en su programa el asunto de la cantera, mientras que el PSOE y el PP lo indicaron en las elecciones a la pedanía de Santullán. Quizás ahora, cuando se palpe directamente el engaño con la reexplotación de la ladera norte se entienda que la Cantera de Santullán sobrepasa los límites de lo que debe ser una actividad minera e industrial tolerable y se ponga la atención que el problema requiere. En la alegación séptima del escrito de Ecologistas en Acción se habla de los efectos de tener una cantera como esta tan cerca de los núcleos urbanos, contraviniendo la legislación ambiental por emisión de polvos y la ordenanza municipal de ruidos, y también el PGOU que señala con claridad en sus normas urbanísticas que «las industrias consideradas peligrosas, insalubres o nocivas… solo podrán emplazarse a una distancia superior a 2 km.». Por lo tanto, el asunto de la cantera no puede ser ajeno a las necesidades del municipio, como tampoco pueden obviarse las cuestiones sociales, frente a una actividad empresarial que por incumplir (presuntamente) la propia normativa minera estaría poniendo en riesgo la continuidad de sus 35 puestos de trabajo. Cada cosa en su momento y en su medida.
El año que viene termina el periodo de concesión minera de 30 años otorgado en 1995. Se cumplirán así casi sesenta años desde que la cantera iniciara su actividad en 1967. El expediente para conceder la prórroga por otros 30 años más de la concesión minera de la cantera está ya en marcha. Un expediente al que la D. G. de Industria le ha negado a Ecologistas en Acción ser parte interesada, promoviendo una vez más el oscurantismo donde debiera haber transparencia. No hay en Cantabria, ni en España, nada comparable. Las canteras más impactantes se han ido clausurando después de denuncias y presión ciudadana. Nadie podría imaginarse una cantera así a menos de 2 kms del casco urbano de Santander. Las circunstancias por las que este sistema de explotación de la Cantera de Santullán se ha perpetuado han sido posibles con la colaboración de la Junta Vecinal de Santullán y del Gobierno de Cantabria. Esperemos que el Ayuntamiento, partidos políticos y ciudadanía se comprometan con el futuro de la Peña Santullán, reflexionen sobre las consecuencias de seguir manteniendo otros treinta años este modelo de explotación de cantera, y actúen con responsabilidad exigiendo el estricto cumplimiento de la legislación minera y ambiental.

Juantxu Bazán, 1 de mayo 2024
Espero que no se mosqueen conmigo los admiradores del excelso Marcel Duchamp por llamarle mentiroso; él no creo que lo admitiera, puesto que era conocedor de que la historia del arte es una sucesión de ficciones, de falsificaciones de realidades pasadas por el tamiz del artista, ese mentiroso capaz de convencernos de imitar la realidad, ensalzar lo bello o acercarnos a extrañas emociones. Yo también admiro la obra de Duchamp, pero es menester poner cada cosa en su sitio.

Con Duchamp asistimos a un momento culminante en el que el arte se cae de su pedestal. La transgresión consiste en un engaño, nuevamente. La mentira como componente esencial del arte (como en la vida). Transgredir el arte hasta el punto de que cualquier objeto podría ser considerado como una obra de arte si así lo decide el artista y lo ubica en una sala de exposiciones. Todo es una enorme paradoja en la propuesta del famoso urinario de Marcel Duchamp, Fuente, de acabar con el arte conocido hasta entonces, una obra de arte que ni siquiera existe físicamente (existen diecisiete copias, ninguna verdaderamente original), y es fidedigno que la autora de tal obra (de la idea) que fue expuesta en 1917 en la exposición de la Society of Independent Artist de Nueva York no era de Duchamp sino de la artista dadaísta Elsa von Freytag-Loringhoven que se lo envió a Duchamp para que fuera expuesto[1]. Esta autoría vendría confirmada por recientes investigaciones, y de ello da cuenta la propia biógrafa de Elsa von Freytag, Irene Gammel.
No seamos tan injustos con Duchamp. Su importancia en la historia del arte contemporáneo es fundamental para entender la ruptura con la forma de entender el arte hasta entonces y tendríamos que esperar unas décadas para que su contribución se convierta en una fundamental referencia y semilla para el arte conceptual de la segunda mitad del siglo XX.
En esta sucesión de mentiras, una más: el urinario, denominado Fuente, siempre atribuido a Duchamp, fue considerado por un numeroso cónclave de expertos, artistas y críticos de arte, como la obra más influyente del siglo XX. Rebobinemos: Marcel Duchamp tuvo una participación decisiva en la frustrada exposición de Fuente, pero la autora intelectual (es decir, la autora) fue Elsa von Freytag, incluida la enigmática firma que aparece sobre el urinario de porcelana: R. Mutt. Tras rechazarse su exposición en Nueva York por el comité de la Sociedad de Artistas Independientes, Duchamp dimite, y la pieza desaparece, y de ella solo queda la constancia de una fotografía del reputado fotógrafo estaunidense Alfred Stieglitz. Es decir, una nueva ficción añadida a la más increible mentira de la historia del arte del siglo XX: la pieza artística no existe, sino su reproducción fotográfica:
Más mentiras. Si ustedes van a la Tate Modern de Londres, verán una reproducción en porcelana de la obra Fuente, una de las diecisiete copias autorizadas por Duchamp en 1964 y que se exponen en varios museos del ancho mundo, desde Tokio a Philadelphia, pasando por Roma y París. Es decir, que a Duchamp no le empachó atribuirse (para sí sólo) la autoria de esta obra que le supuso ganar un montón de dinero. Para entonces, las personas que podrían dar fe de la autoría de la obra estaban todas muertas, incluida Elsa von Freytag. Cabria preguntarse y tras la resurección de las copias de Fuente, las porcelanas reúnen aquella provocación conceptual de la obra original, o se han transformado en objetos de mercado convenientemente revalorizados.

En su excelente ensayo La mirada inquieta, Eugenia Tenenbaum no duda en descalificar la actitud de Duchamp como la de un mentiroso a sabiendas, admitiendo su autoría en un contexto en el que su figura se revaloriza al mismo tiempo que el arte conceptual le encumbra como su máximo impulsor. «Gracias a Irene Gammel y a la carta de 1917 que encontró, hoy día sabemos que la obra más influyente del siglo XX la conceptualizó una mujer: la baronesa dadá Elsa von Freyrag-Loringhoven. Ahora solo nos falta reivindicarla como tal y entender que, mientras Duchamp murió entre elogios y reconocimientos en 1968, Von Freytag lo hizo pobre y en la miseria en 1927»[2]
Mientras Duchamp fue encumbrado a la gloria, la memoria de Elsa duerme en las catacumbas del olvido, a pesar de que fue una artista dadaísta brillante y pionera en las propuestas más características del arte conceptual: las performances de las que dió cuenta en vivo en el barrio de Greenwich Village de New York; también fue precursora de los ready made que se asocian siempre con la figura de Duchamp; y fue pintora y escultora del objeto encontrado. Fue, sobre todo una artista que no conocía los límites entre el arte y la vida ¿no va de esto también el arte conceptual?


Tras este periplo de mentiras, las reproducciones de la obra más importante del siglo XX se exhiben para el deleite y curiosodad del público que asiste a los museos. Quiero entender que el urinario expuesto, a pesar de ser una trola, es adorado como una obra de arte gracias al vínculo de confianza que mantiene con el espectador: Duchamp quiso que ese objeto fuera una obra de arte, muchos años después el mercado del arte lo bendijo, y el público se lo creyó con la misma devoción que se quiere a Dios o al dinero.
Juantxu Bazán, 24 de febrero 2024
[1] Entre los textos que hacen referencia a la verdadera autoría de la idea de exponer el urinario con la firma de Richard Mutt es bastante elocuente la carta que Duchamp dirige a su hermana explicando el papel de Elsa: «Una amiga, empleando el seudónimo de Richard Mutt, me envió un urinario de porcelana a modo de escultura para ser expuesto; como no tenía nada de indecente, no había ningún motivo para rechazarlo». Así lo detalla Oscar García García (2019) en la introducción de Dios salve al arte contemporáneo. Ed. Paidós Ibérica. Barcelona.
[2] Tenenbaum, Eugenia (2023) La mirada inquieta. Barcelona. Temas de hoy. Editorial Planeta.
He descubierto a traves de mi cuenta de Instagram al artista callejero francés Oakoak (imagino que detrás de su actividad hay un colectivo), y entre su divertida obra, muchas veces genial, me ha llamado la atención una fotografía en la que tan solo incorpora un grafiti FREE ROTHKO que me ha recordado inmediatamente a las fotos publicadas hace casi un año en este blog y que titulé: VENTANA AL MAR DE ROTHKO

La obra de Oakoak está inspirada directamente en Banksy, pero a diferencia del artista inglés, no es nada politizada; sus intervenciones sobre paredes, mobiliario urbano o ruinas, están muy relacionadas con la cultura pop, el comic, el arte, el cine y los dibujos animados, ofreciendo una divertida lectura sobre los rincones mas inverosímiles y destartalados de la ciudad.
En su foto, Oakoak homenajea a Rothko , y tal como a mí me sucedio hace diez meses, tras el hueco de la ventana de un edificio minero en ruinas, se enmarca ese cielo y ese mar azules que nos dejan adivinar el espíritu de Rothko, tan universal, con las diferentes sensaciones que nos impregnan a través de sus diferentes tonos de color.

Juantxu Bazán, a 21 de febrero 2024
En mis exploraciones por el espeso mundo del arte conceptual, me interesan especialmente las de aquellos autores que estuvieron en el límite de este arte cuando aún ni siquiera éste estaba teorizado. Uno de estos autores es el artista estaunidense Robert Rauchenberg quien desde joven sintió la admiración por el arte encontrado de Schwittwers y por el movimiento Dada.

En su extraordinaria colección de Combine-paintings, Rauchenberg incorpora en sus cuadros, además del collage con objetos desechados cuidadosamente clasificados en su estudio, empastes de pintura, goteos, y pinceladas que provienen de su propia tradición informalista. En Rauschenberg se aprecia su admiración por los maestros y una innovación desbordante.
“…se siente acuciado por la contradicción de su existencia de artista en una sociedad para que el arte ya no puede tener ningún significado. Es una sociedad que solo conoce el presente y que no siente ninguna piedad por lo que ya no sirve, por lo que ya ha pasado. Excluido de este presente, que por lo demás no le interesa, el artista no puede sino manipular el pasado y volver a utilizar sus desechos, porque al salvarlos se salva el mismo de la condición de ´desecho´ a la que la sociedad le ha empujado.” (Argan, Julio Carlo (1975). El arte moderno 1770-1970. Fernando Torres editor, Valencia).
Una de las obras que más me interesan de Rauschenberg, es su primera incursión por el Arte Conceptual en la que se aprecia también la influencia recibida de Dadá y Duchamp, una inteligente reinterpretación del expresionismo abstracto de su admirado De Kooning, quien, según cuentan las reseñas, le presta un dibujo a Rauschenberg para borrarlo deliberadamente. Por aquel entonces De Kooning era una figura reconocidísima por la crítica y el mercado, y el joven Rauschenberg se movía justamente entre el expresionismo y el arte pop, junto a Jasper Jons, pero con una visión muy personal y su reconocible estilo.

Nos encontramos ante un dibujo que es la antítesis, el no-dibujo, o mejor, el borrado como acto de dibujar, con un resultado que es producto de la planificación y de la improvisada dificultad de borrarlo. El título no puede ser más explícito: es un dibujo borrado, que no puede eludir el sustrato de su pasado, de su procedencia del maestro De Kooning. Jasper Jons se encargó de enmarcar y titular el dibujo para que la ficción del dibujo de De Kooning diera la alternativa a la ficción del dibujo de Rauschenberg. El observador inevitablemente tratará de adivinar, y quizás se percate de la enorme paradoja que se produce en esta obra, y es que tratando de borrar se construye una obra imperecedera que ocupa un lugar en el museo. No hay borrado del pasado (que podría estar representado por el expresionismo abstracto de De Kooning), sino recuerdo for ever. Cabría preguntarse si esta obra hubiera alcanzado la notoriedad y el éxito que le otorgaron los agentes del arte si no se tratara de un borrado de un dibujo de De Kooning. Ya sabemos la respuesta.
Es preciso entonces una respuesta a la respuesta, y, si se me permite la ironía, podría ser el dibujo borrado de Juantxu Bazán, o los cien dibujos borrados de autores anónimos. Nada como una mini action painting para tachar al intachable Rauschenberg y regodearse en en 15 minutos de rebeldía pictórica. Para ello he ido al elemento esencial que verifica el borrado, el titulillo de cuadro, que debe borrarse con un expresivo tachado, dejando ver lo que sucede debajo:

Juantxu Bazán, 11 de febrero 2024