Exposición de «Arte encontrado» en el muelle don Luis

Lo que aquí se expone no es exactamente arte abstracto, aunque muy bien pudiera parecerlo. Lo defino como arte encontrado y tiene un parangón obvio (naturalmente, salvando distancias) con la pintura y escultura ejecutada con objetos encontrados que artistas como Kurt Schwitters (1887-1948), el movimiento Dadá (a partir de 1916), y muy especialmente Robert Rauschenberg en su extraordinaria colección de Combine-paintings (años 50 y 60). Pero a diferencia de estos artistas, en los que el objeto va al cuadro para incorporarse a la obra como un elemento pictórico que añade significación, rompiendo a veces el marco de confort que le ha dado la tradicional forma rectangular, el arte encontrado del muelle don Luis se escapa del espacio expositivo habitual, la galeria o el museo, para instalarse, seguramente de forma efímera, en el propio lugar en el que es encontrado: entre los muros y estructuras del propio muelle.

El conjunto de esta obra nos habla del paso del tiempo, de la transformación de la materia, y por supuesto, habla de la mirada, y de la imaginación: un juego inagotable de placeres y misterios. He utilizado como soportes la fotografía sobre el hormigón, casi siempre, y raras veces sobre otros materiales presentes en el muelle. La pintura utilizada es, naturalmente, pintura encontrada: restos de grafitis (esmalte), efluorescencias de óxido (una reacción fisico-química favorecida por el material, el paso del tiempo y la intemperie) y de otros seres vivos como líquenes y mohos. En varias imágenes veremos otros seres vivos adaptados al ecosistema intermareal (balanos o bellotas de mar o dientes de perro, algas de verdín, líquenes litorales…) que colonizan los soportes de hormigón del extremo norte del solarium del muelle y buena parte de la plataforma del solarium. Las fotografías se han realizado con una cámara Olimpus E-M1 o con mi propio smartphone Oppo Find X3 Pro. Se ha hecho una selección, descartando muchísimas fotos para evitar quizás una excesiva reiteración. Y como siempre todas las imágenes van tituladas, contribuyendo con ello a jugar con imágenes y palabras, pero que no impide que cualquiera que vea estas imágenes se le antoje ver e imaginar lo que su buen entendimiento quiera.

Oxidomundo. JB, 2024. Óxido sobre hormigón. 45 x 60 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Saturno en estado de ansiedad busca a sus hijos. JB, 2024. Óxido sobre hormigón. 53 x 40 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Potencia cromática relativa con ocres y violetas en discordancia. JB, 2024. Esmalte sobre hormigón con efluorescencias de oxido de hierro y otros elementos . 75 x 100 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Obsesión. JB, 2024. Óxido sobre hormigón y colonia de balanos. 66 x 50 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Negros, óxidos y grises cromáticos de tono cálido. JB, 2024. Óxido y esmalte sobre hormigón. 48 x 64 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Vida intermareal. JB, 2024. Óxido sobre hormigón. 30 x 40 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Tragicomedia que deviene en tragedia. JB, 2024. Óxido sobre hormigón. 48 x 36 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Refugio biológico. JB, 2024. Óxido sobre microgours en reaccion con el hormigón y efluorescencias. 40 x 30 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Incógnita. JB, 2024. Óxido y esmalte sobre hormigón. 38 x 50 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Apenas puedo verte. JB, 2024. Óxido y esmalte sobre hormigón. 43 x 32 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Proyecto de alfabeto. JB, 2024. Óxido sobre hormigón. 60 x 90 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Casi, cas, ca... JB, 2024. Óxido y esmalte sobre hormigón. 43 x 32 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Ballena (sueño fósil). JB, 2024. Óxido sobre hormigón. 25 x 33 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Manto cálido. JB, 2024. Óxido sobre hormigón. 33 x 44 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Analogía cromática con tonos cálidos. JB, 2024. Óxido sobre hormigón. 43 x 32 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Tragedia en la caverna de Platón. JB, 2024. Óxido y esmaltes sobre hormigón. 68 x 90 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Violegrita. JB, 2024. Óxido sobre hormigón. 66 x 90 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Genero indefinido. JB, 2024. Óxido y esmalte sobre hormigón. 40 x 53 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Tonos verdes y ocres con grises cromáticos . JB, 2024. Óxido y esmalte sobre hormigón. 53 x 40 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Grises verdosos y ocres reciben vida intermareal. JB, 2024. Óxido y esmalte sobre hormigón y balanos. 42 x 55 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Loa Mancha de color violeta identificada por error se eleva sobre una franja de colores rojizos mostrando quizás buenos augurios . JB, 2024. Óxido y esmalte sobre hormigón. 40 x 60 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales
Viento sureste. JB, 2024. Óxido sobre hormigón. 45 x 34 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Sima para viajar al interior de la Tierra. JB, 2024. Óxido sobre hormigón y bellotas de mar. 53 x 40 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Analogía formal y cromática. JB, 2024. Óxido sobre hormigón. 52 x 69 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Amor troceado. JB, 2024. Esmalte sobre hormigón. 60 x 80 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Bailando después de la tomenta. JB, 2024. Óxido y carbonatos sobre hormigón. 60 x 45 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Narciso mira el paso del tiempo y solo ve confusión. JB, 2024. Esmalte sobre hormigón. 60 x 80 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Beligerancia. JB, 2024. Óxido sobre piedra caliza. 44 x 58
cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Sólido y líquido, los estados difusos del sistema intermareal. JB, 2024. Olympus E-M1; 4606 x 3456 px. f/4,6 1/60 s. ISO 200 (imagen posterizada con GIMP). Muelle don Luis de Castro Urdiales
Grises cromáticos con gama media de brillos. JB, 2024. Líquenes sobre piedra arenisca. 30 x 40cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Sumidero de tonos óxidos. JB, 2024. Óxido sobre hormigón y acero inoxidable. 60 x 45 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Polímero cuadriculado incrustado sobre hormigón sometido a la acción de las mareas. JB, 2024. Oppo find X3 pro; 2024 x 1352 px. f/1,8 1/2000 s. ISO 125. Muelle don Luis de Castro Urdiales
Meteoro o bacteria (depende de la lente con que lo mires). JB, 2024. Óxido sobre hormigón. 40 x 53 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Divino infierno. JB, 2024. Óxido sobre hormigón. 45 x 60
cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Objeto volador identificado. JB, 2024. Óxido sobre hormigón. 40 x 53 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
El círculo magenta se eleva sobre un falso cielo gris que resulta ser tierra dura. JB, 2024. Esmalte sobre hormigón. 40 x 53 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Meteorito o bacterita (también depende de si lo miras con ojo telescópico o microscópico). JB, 2024. Óxido sobre hormigón. 40 x 53 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Islas del Norte. JB, 2024. Verdín sobre hormigón. 55 x 75 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Fisiología celular para acercarse a la teoría del color . JB, 2024. Óxido y efluorescencias sobre hormigón. 45 x 60 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
El bombacho del paseante. JB, 2024. Esmalte sobre hormigón. 40 x 53 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Torre alta que aún no ha caído. JB, 2024. Óxido y esmalte sobre hormigón. 66 x 49 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Retrato del general a quien se le subió la condecoración a la cabeza. JB, 2024. Óxido y esmalte sobre hormigón. 45 x 60 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales
La corrosión empezó a dibujar extrañas criaturas difíciles de encontrar en cualquier otro medio. JB, 2024. Óxido y esmalte sobre moldura de hierro a la intemperie. 90 x 67 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Alguien ha estado aquí. JB, 2024. Óxido y esmalte sobre hormigón. 90 x 67 cms. Muelle don Luis de Castro Urdiales.

Veamos el espacio de trabajo y de inspiración, el espacio de la exposición de Arte encontrado en el muelle don Luis:

La nueve columnas de hormigón del solarium del muelle. JB, junio 2024. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Dos de las columnas de hormigón del solarium del muelle. JB, julio 2024. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Vista parcial del solarium tras la lluvia del mes de julio. JB, julio 2024. Muelle don Luis de Castro Urdiales.
Vista parcial de las columnas de hormigón del solarium del muelle. JB, junio 2024. Muelle don Luis de Castro Urdiales.

Otras exposiciones de arte encontrado:

Juantxu Bazán, 7 de julio 2024

Buenas malas yerbas

En mi oficio de paseante urbano veo árboles, y observo sus alcorques, y pienso que la ciudad trata sus alcorques con la misma suerte con la que trata sus árboles: los hay desnudos; en otros crecen yerbas; también brotan fulgurantes sierpes, o chupones, como sucede al pie de los tilos; los hay revestidos de aglomerados que extienden el pavimento en las aceras; y también con enrejados metálicos, o enlosados de hormigón.

El paeante urbano observa y fotografía un poema urbano de forja y clorofila:

Clorofila. JB, 25 de febrero 2024. 3175 x 2230 px. f/1.8; 1/475 s.; ISO 160.

Semanas después, el paseante urbano observa a un operario de la empresa contratada para el servicio de mantenimiento de jardines, o quizás , de la empresa de limpieza de la ciudad, cargado con una mochila fumigando los alcorques de las palmeras del muelle don Luis, en el puerto de Castro Urdiales. El paseante urbano cometió el error de no intervenir y se paralizó acolechado reconcomiéndose en su incomprensión por el hecho de que se siga exponiendo a las personas al veneno del herbicida (1). No, no es jardinería lo que aquí se observa, se está limpiando la ciudad de las malas yerbas, una reacción histérica de quienes gobiernan la ciudad imponiendo su modo de entender el ecosistema urbano.

Volví buscar mi alcorque días después de su humillante fumigación:

Fumigación. JB, 12 de mayo 2024. 4096 x 2304 px. f/1.8; 1/1070 s.; ISO 160.

El paseante urbano omite la narrativa de aquel fotopoema y se centra ahora en la información visual de la fotografía para denunciar lo que importa: no hay malas yerbas en la ciudad (plantas ruderales), sino gestores que no entienden que todas las yerbas son buenas.

El paseante urbano se ha informado. El fumigador ha erradicado las yerbas pero también ha perjudicado el árbol, le ha quitado plantas amigas que colaboran con el árbol para ofrecerle nutrientes y humedad; solo una mentalidad inculta y obsesa se ocupa de matar plantas perjudicando la flora urbana y probablemente a las personas, también al operario fumigador.

Antes de seguir con su perorata , el paseante urbano realiza un pequeño recorrido presentando alguna de las mal llamadas «malas yerbas» que se encuentran al paso por muchas zonas de la ciudad que no han sido fumigadas.

Alcorque de tamaris cerca del parque de Cotolino. JB, junio 2024.
Detalle con diente de león y otras yerbas en paseo urbano. JB, junio 2024.
Alcorque al pie de una falsa acacia en calle Menéndez Pelayo. JB, junio 2024.
Alcorque fumigado sin vegetación en calle María Aburto. JB, junio 2024.
Muro de cierre en chalet de la playa en el que se adivinan Cimbalarias, jaboneras y otras yerbas rastreras y trepadoras. JB, junio 2024.
Diente de león y otras yerbas al pie de la barandilla en paseo urbano. JB, junio 2024.
Yerbas que surgen sobre el muro de cierre en finca de calle Menéndez Pelayo. JB, junio 2024.
Cimbalarias (también llamadas yerbas de campanario o palomilla de muro) a la entrada de la iglesia del Sagrado Corazón. JB, junio 2024.
Alcorque que, a pesar de haber sido fumigado, han brotado las sierpes de tilo, algo que no ha sucedido en la mayoría de los alcorques fumigados de la calle Silvestre Ochoa, pelados de yerbas. JB, junio 2024.
Sorprendentemente se fumiga el prado al pie del árbol aunque no haya alcorque, en este caso, de un plátano en el parque de Ostende, que se ve perjudicado en su pie. JB, junio 2024.
Vegetación (hinojo de mar y otras yerbas, además de una higuera) que ha crecido espontáneamente en el linde del paseo de Ostende. JB, junio 2024.
Los alcorques de las palmeras del muelle don Luis recuperan sus plantas ruderales dos meses después de ser fumigadas, gracias a su capacidad de supervivencia y adaptación al medio al que pertenencen, al medio urbano. JB, junio 2024.

El paseante urbano se lamenta de su ignorancia y no puede nombrar a la mayoría de las especies de plantas ruderales que habitan en el casco urbano, entre las que, según dicen los expertos, las hay con propiedades medicinales. Piensa que un bonito ejercicio de pedagogía es enseñar a los niños a identificarlas, siempre y cuando la autoridad competente se comprometa a no extinguirlas. Y así podríamos saludar diariamente a las jaboneras, policarpos, mastuerzos, llantenes, tréboles, lecherillos, malvas bastardas, parietarias, cebadillas ratoneras, avenas locas, acederas, hinojos de mar, escobillas, guascas, lentejillas, ranas negras, dientes de león, margaritas silvestres. Observaríamos como a algunas les gusta el sol, a otras trepar o rastrear, y también las que prefieren habitar en lugares sombríos.

El mismo paseante aplaude que haya ciudades en España y en Europa que se hayan decidido por erradicar el glifosato en el mantenimiento de los jardines, y que potencien el cultivo de yerbas en los alcorques a la vista de los beneficios ecológicos y estéticos que aportan al medio urbano. Comparte el criterio de que el buen uso de los espacios urbanos significa preservar islas de biodiversidad y favorecer con ello la salud de las personas y contruibuir a la lucha contra la emergencia climática: aportan néctar y polen para insectos polinizadores, y alimento para pajarillos; aumentan la fertilidad del suelo y reducen la erosión; disminuyen la contaminación por su capacidad para fijar partículas contaminantes; reducen el dióxido de carbono y aportan oxígeno (fosíntesis); ayudan a regular la temperatura manteniendo la humedad y limitando la filtración de agua de lluvia… y si el jardinero municipal se decidiera por incorporarlas a parterres en algunos parques, y en los alcorques, el mantenimiento sería bastante más sencillo que el que exijen las plantas convencionales. El paseante piensa que es muy importante que consideremos a estas plantas como un componente fundamental del ecosistema urbano que interactúa con árboles, insectos, bacterias, aves, y personas, para mejorar la vida urbana.

El paseante andante piensa que hay que erradicar prejuicios: el primero es pensar que hay yerbas malas, cuando en realidad son aliadas de una ciudad que quiere ser saludable. El segundo prejuicio que hay que enterrar es que una ciudad que no mata las malas yerbas es una ciudad descuidada y abandonada. Los prejuicios se combaten: primero con infomación, concienciando a la ciudadanía de que las yerbas de la ciudad son útiles y beneficiosas, y segundo, planificando el cuidado de las yerbas silvestres urbanas porque además de ser útiles son bellas: ética y estética van de la mano.

Plantas ruderales con chupones de tamaris en alcorques del camino al parque Cotolino. JB, junio 2024.

El paseante urbano, pedirá información a su Ayuntamiento sobre los herbicidas que se están autorizando, y la valoración hecha sobre los perjuicios y beneficios de la erradicación de las plantas ruderales, y solicitará dos cosas: que se dejen de aplicar herbicidas, y que se incorpore en el diseño y mantenimiento de las jardines las plantas silvestres urbanas, especialmente en alcorques, parterres y lugares que no perjudiquen la accesibilidad o pongan en riesgo el patrimonio cultural.

Juantxu Bazán, a 22 de junio 2024

(1) Desconozco el tipo de herbicida que se está aplicando en Castro, pero no parece que sea un herbicida ecológico habida cuenta de los efectos tan devastadores sobre los alcorques. Quiero creer que, en cualquier caso, es un herbicida de bajo riesgo, pero el hecho de que sea de menor riesgo que el temido Glifosato, no justifica el uso de herbicidas para matar las mal llamadas malas yerbas en medio urbano. Sin embargo, el hecho de que el Glifosato aún esté autorizado en España y en Europa, me hace temer lo peor.

ConoCIMIENTO

ConoCIMIENTO (v2). J.B., junio 2024. Scrable / GIMP. Tipografía Arial Black.

La primera versión, la que presento a continuación, quise que fuera un boceto, como expresión primera del c o n o c i m i e n t o, como cimiento sobre el que se sostiene una idea expresada, redibujada, sin terminar de acabar, en la que hay también juego, enigma, dilema y acción.

ConoCIMIENTO (v1). J.B., junio 2024. Grafito y pastel sobre papel para bocetos Tobed tan de Strathmore, 118 g. 30,5 x 22 cms.

Juantxu Bazán, 6 de junio 2024.

Nueve identidades urbanas

Nueve identidades urbanas. JB, abril y mayo 2024. Fotografías sobre paneles anónimos realizados por la brigada municipal de pintores con llana dentada y pintura especial para señalización horizontal en la ciudad. Posteriormente las fotos se han tratado con GIMP y Scribus. 4016 x 4016 px.

El paseante urbano aborda la incesante cuestión de la identidad, para entenderla y liberarse de ella, con la sensación de que aún no se ha sacudido una pegajosa pesadumbre. Y en su deambular se encuentra con multiples representaciones de esas identidades urbanas, huellas pisadas, dibujadas en claroscuro por el paso del tiempo. Las identidades son únicas y diferenciadas, y por esta razón pueden ser clasificadas y ordenadas en función de su pertenencia y su posición en el cosmos.

Han participado en esta representación las siguientes identidades:

Identidad urbana nº P5120077
Identidad urbana nº P5120071
Identidad urbana nº IMG20240323101615
Identidad urbana P5120067_2
Identidad urbana nº P51492842
Identidad urbana nº P5120186
Identidad urbana nº P51200532
Identidad urbana nº P5120075
Identidad urbana nº P5120127

Juantxu Bazán, 30 de mayo 2024