Tras la gran victoria electoral de CastroVerde llega el momento decisivo, probablemente el más difícil desde su corta vida. Y ese no es otro que el de administrar el éxito. La gente ha dicho con claridad que quiere que cambien las cosas… En muchos municipios de España la ciudadanía se abre paso y los partidos alternativos entran en los Ayuntamientos con una presencia única en la historia de la democracia española. Castro es uno de ellos.
El primer reto al que debe enfrentarse CastroVerde es el de hacer frente a su responsabilidad como partido ganador para construir una mayoría de gobierno, una mayoría estable que permita poner en marcha un programa de gobierno, el contrato social que vincula a los representantes públicos con la ciudadanía. Parece ser que esa mayoría ya ha sido abrazada, y a decir del líder de CV, candidato a alcalde, Ángel Díaz Munío: “el PSOE es el mejor compañero de viaje para formar nuevo gobierno”. Si esto es así, se formaría un gobierno de mayoría con once concejales (siete de CV y cuatro de PSOE) de los veintiuno que consta la corporación, dejando en la oposición al PRC (cuatro), al PP (cinco) y a MasCastro-AAV (uno).
¿Se trata realmente de esto?
Pues sí, pero no. Adquirir una mayoría estable es algo necesario en democracia, pero no es suficiente para un buen gobierno. A veces, muchas veces, lo que parece obvio no tiene que ser necesariamente lo más conveniente. La teoría del buen gobierno nos remite a conceptos como Participación / Legalidad / Transparencia / Responsabilidad / Consenso / Equidad / Eficacia y Eficiencia / Sensibilidad / Sostenibilidad… Dicho de otra manera, el buen gobierno es el que responde a las esperanzas y necesidades de la mayoría de los ciudadanos, el que quiere el interés general, el interés común, y también, añado yo, el gobierno que reúne a la mayoría de los representantes elegidos por la ciudadanía en tareas de gobierno.
Por lo tanto, es insuficiente para el buen gobierno pactar sólo con el PSOE, quizás ello sea bueno para ambos partidos, pero dudo sea lo que más convenga al común de los ciudadanos y ciudadanas de CastroUrdiales.
Los retos a los que se enfrenta CastroVerde en las tareas del buen gobierno son muy difíciles. No sé trata tan solo de mejorar la gestión municipal, o de mejorar la imagen de la ciudad. Castro Urdiales es un municipio en crisis, con graves problemas en lo que se refiere al funcionamiento de los servicios, en situación colapso económico, muy por debajo del nivel de equipamientos y de la calidad de vida urbana exigible en un municipio de 32.000 habitantes. Como consecuencia de esta crisis heredada de la indecente gestión urbanística hecha por los diferentes gobiernos municipales desde los primeros años noventa, Castro Urdiales es un municipio sin futuro, un municipio que no sabe adónde va.











