Los jibiones dibujan antes de morir

Es realmente trágico para un ser vivo que en sus últimas horas muestre toda su expresividad que, en el caso del jibión, es un mecanismo de defensa para una huída imposible.

Durante las noches de verano, decenas de pescadores se empeñan en la pesca del jibión posicionados a lo largo del dique del rompeolas del puerto de Castro Urdiales. Al levantar las piezas y depositarlas sobre el suelo de hormigón, los jibiones expulsan su tinta sin conocer que van a dejar constancia de su vida y de su muerte en el gigantesco lienzo. El paseante urbano registra más de un centenar de imágenes, expresión abstracta y real (1) de arte encontrado que irá desapareciendo con las lluvias de finales de agosto. Pero quien pinta es el jibión; son los jibiones quienes pintan antes de morir. El paseante Juantxu se ha apropiado de esos dibujos recomponiéndolos con la mayor simplicidad, ayudado por el hormigón del suelo del rompeolas, jugando a veces con las líneas geométricas de las juntas de hormigón. En unos casos he dejado que el lienzo gris envolviera la imagen, y en otros la mancha domina casi todo el rectángulo, siempre queriendo dejar patente la mayor expresividad e intentanto no caer en el efectismo. La diferencia de luminosidad de los fondos varía según el día u hora de la toma fotográfica (he respetado esos cambios de tono).

Juantxu Bazán, agosto 2025. Los jibiones dibujan antes de morir, op. 1. Tinta de jibión sobre solera de hormigón del rompeolas de Castro Urdiales. 3034 x 1895 px.
Juantxu Bazán, agosto 2025. Los jibiones dibujan antes de morir, op. 7. Tinta de jibión sobre solera de hormigón del rompeolas de Castro Urdiales. 1504 x 2124 px.
Juantxu Bazán, agosto 2025. Los jibiones dibujan antes de morir, op. 10. Tinta de jibión sobre solera de hormigón del rompeolas de Castro Urdiales. 2244 x 3576 px.
Juantxu Bazán, agosto 2025. Los jibiones dibujan antes de morir, op. 14. Tinta de jibión sobre solera de hormigón del rompeolas de Castro Urdiales. 2112 x 2936 px.
Juantxu Bazán, agosto 2025. Los jibiones dibujan antes de morir, op. 15. Tinta de jibión sobre solera de hormigón del rompeolas de Castro Urdiales. 2904 x 1736 px.
Juantxu Bazán, agosto 2025. Los jibiones dibujan antes de morir, op. 16. Tinta de jibión sobre solera de hormigón del rompeolas de Castro Urdiales. 3316 x 2168 px.
Juantxu Bazán, agosto 2025. Los jibiones dibujan antes de morir, op. 21. Tinta de jibión sobre solera de hormigón del rompeolas de Castro Urdiales. 2872 x 1904 px.
Juantxu Bazán, agosto 2025. Los jibiones dibujan antes de morir, op. 22. Tinta de jibión sobre solera de hormigón del rompeolas de Castro Urdiales. 1576 x 992 px.
Juantxu Bazán, agosto 2025. Los jibiones dibujan antes de morir, op. 27. Tinta de jibión sobre solera de hormigón del rompeolas de Castro Urdiales. 3545 x 2116 px.
Juantxu Bazán, agosto 2025. Los jibiones dibujan antes de morir, op. 29. Tinta de jibión sobre solera de hormigón del rompeolas de Castro Urdiales. 3056 x 2184 px.
Juantxu Bazán, agosto 2025. Los jibiones dibujan antes de morir, op. 30. Tinta de jibión sobre solera de hormigón del rompeolas de Castro Urdiales. 3120 x 2088 px.
Juantxu Bazán, agosto 2025. Los jibiones dibujan antes de morir, op. 31. Tinta de jibión sobre solera de hormigón del rompeolas de Castro Urdiales. 2292 x 3432 px.
Juantxu Bazán, agosto 2025. Los jibiones dibujan antes de morir, op. 33. Tinta de jibión sobre solera de hormigón del rompeolas de Castro Urdiales. 3558 x 2156 px.
Juantxu Bazán, agosto 2025. Los jibiones dibujan antes de morir, op. 35. Tinta de jibión sobre solera de hormigón del rompeolas de Castro Urdiales. 1272 x 944 px.
Juantxu Bazán, agosto 2025. Los jibiones dibujan antes de morir, op. 36. Tinta de jibión sobre solera de hormigón del rompeolas de Castro Urdiales. 2222 x 3061 px.
Juantxu Bazán, agosto 2025. Los jibiones dibujan antes de morir, op. 37. Tinta de jibión sobre solera de hormigón del rompeolas de Castro Urdiales. 2208 x 3188 px.
Juantxu Bazán, agosto 2025. Los jibiones dibujan antes de morir, op. 38. Tinta de jibión sobre solera de hormigón del rompeolas de Castro Urdiales. 1800 x 2856 px.
Juantxu Bazán, agosto 2025. Los jibiones dibujan antes de morir, op. 41. Tinta de jibión sobre solera de hormigón del rompeolas de Castro Urdiales. 1976 x 2392 px.

De las ciento y pico imágenes he llegado a hacer una primera selección con 48 imágenes, para seleccionar finalmente las dieciocho que aquí se han expuesto. Casi todas presentan grises acromáticos a partir del negro intenso (opus 1, 10, 27, 29, 30, 31, 33, 35, 37. 38 y 41), en la op. 7 se observa el bitono que ofrece el rojo cromático de la sangre, y en otras los negros y grises descansan sobre un tono más cálido que nos da el propio hormigón (opus 14, 15, 16, 21, 22 y 36). Las herramientas digitales que he utilizado (GIMP) han servido para trabajar el enmarcado y composición con ligeras variaciones de la intensidad tonal.

(1) Se habla de expresión abstracta y real, y a pesar de que puede resultar paradógico, pocas expresiones pictóricas nos acercan más a la realidad que la propia tinta del jibión salpicada contra el lienzo de hormigón del rompeolas.

Juantxu Bazán, 31 de agosto 2024

Otros trabajos similares de Juantxu Bazán:

Nueve identidades urbanas

Explosión de arte encontrado el muelle don Luis

https://juantxubazan.blog/2016/09/01/castro-urdiales-reune-una-de-las-mejores-exposiciones-mundiales-de-pintura-del-expresionismo-abstracto/

Una foto del cadáver de una niña en Gaza

Cuando vi la foto de la que voy a escribir menos de mil palabras sentí un golpe en la mirada que me dejó medio grogui varios minutos frente a la imagen. Se trata de un fotografía que acompañaba (sigue acompañando en las versiones digitales y de papel) a un reportaje en El País del domingo 25 de mayo, en las páginas 4 y 5, titulado «Ayúdame a salir de Gaza»: cuando la desesperación gana al patriotismo, firmado por Beatriz Lecumberri. La foto ocupa cinco columnas y representa una imagen visual totalmente ajena al contenido del artículo, salvo el hecho de que transcurría durante el genocidio en Gaza.

Reproducción de foto de El País de 25 de mayo 2025, págs 4 y 5. El pie de foto dice: Una niña muerta en el ataque de Israel, ayer en el Hospital Nasser de Gaza. Abed Rahim Khatib (GETTY).

En la foto se identifica a una persona que descubre el rostro del cadáver de la niña (un pendiente en su oreja derecha nos manda el mensaje), tres manos sujetando la tela blanca de la mortaja, los pies de los hombres alrededor, y la mano de uno de ellos sujetando un móvil con un primer plano del rostro enfocado. El autor, el fotógrafo Abel Rahim, tiene más de 38.000 fotos entregadas a la plataforma GettyImages, y de este fatídico día se han registrado una decena que recogen el traslado del cadáver a la estancia en la que los familiares se despiden de la niña. En el encuadre y la composición elegida, el fotógrafo ha dejado el dolor que nos produce la constatación de una niña muerta en un segundo plano, y sin embargo, a mí la imagen me resulta desoladora. Me parece más terrible esta foto cuando veo la repetición de la cara de la niña en la pantalla del móvil.

Siguiendo los planteamientos de Roland Barthes (1), el punctum que yo percibo como observador (cada uno tiene su propia mirada e interpreta la imagen con sus propios códigos) está muy alejado de lo que dice el pie de foto: «Una niña muerta en el ataque de Israel, ayer en el Hospital Nasser de Gaza«. El texto puede ayudar a interpretar la fotografía, según criterios marcados por la redacción de El Pais. Cierto es que una imagen puede valer mas que mil palabras, pero mucho más vale una imagen y un texto que ayude a entender lo que la foto no puede decir. Pero aquí, ni el pie de foto ni el artículo me ayudan a explicar lo que yo he sentido con esta foto absurdamente insertada en un artículo que va de otra cosa. Las teorías fotográficas me parecen insuficientes, y el lenguaje para explicarlo puede ser demasiado torpe. Hasta donde puedo entender, observo a una persona con autoridad para descubir el rostro de la niña que colabora para que se hagan fotos antes de dar entierro la niña según el rito musulmán. Nada sé de la intencionalidad, pero puedo comprender, pues esa es la función de la fotografía, que se pretende constatar y registrar la imagen de la niña muerta: esto ha pasado, la imagen lo corrobora y será memoria de lo sucedido, y además estuvimos allí para inmortalizarlo y divulgarlo. Hay escenificación, y aunque no hay pose por parte de la niña, si la hay por parte del resto de participantes que, con sus manos y pies presentes deciden la imagen de la niña que se va a fotografiar, y es muy visible la mano sujetando la cámara con la pantalla enfocando a la niña. La foto de Abed Rahim no es la foto de una niña muerta en Gaza víctima de un genocidio atroz, sino del acto de fotografiar a una niña muerta en Gaza. Y es ahí donde el punctum barthiano de la conmiseración que me produce el rostro de una niña asesinada en Gaza, se trastoca en otros significados aún por desvelar, y emociones que caminan en diferentes sentidos, y de la necesidad de indagar y saber más porque la verdad me es desconocida y la incertidumbre me inquieta.

Explorando el repertorio de imágenes de las plataformas de pago descubro fotos similares, fotos en los que el acto de fotografiar suplanta a la tragedia. Tras el shock de mi primera experiencia quedo adiestrado para la siguiente y me acuerdo del ensayo de Susan Sontag «Ante el dolor de los demás», en el que denuncia los efectos anestésicos de tanta profusión de imágenes de guerra cómodamente vistas desde de nuestras casas. Ella no pudo saber que las grandes empresas tecnológicas que controlan nuestro ocio (FaceBook, Instagram, Google…) no permiten la publicación de fotos de niños o niñas muertas en Gaza. Lo cierto es que si cualquier interesado quiere indagar la procedencia de esta foto a través del buscador de imágenes de Google e inserta esta fotografía para conocer su procedencia, lo más probable es que nos lleve a la plataforma GettyImages en las que se ofertan miles de fotos a la venta de niños muertos en Gaza.

Es difícil enfrentarse a la mercantilización del dolor que se muestran en las imágenes de la guerra, y la mejor manera de impugnarla es mostar la compasión de quienes lo sufren como una cuestión que nos concierne, y su traducción en una posición activa y rebelde, precedido por un análisis crítico de las imágenes que nos golpean la mirada.

Juantxu Bazán, 21 de agosto 2025

(1) Roland Barthes. La cámara lúcida. Notas sobre la fotografía. Barcelona, Paidós (2009)

Sobre las imágenes del genocicio en Gaza puedes leer en mi blog:

Performance art in Gaza´s war

GAZA´S WAR AND SPONSORING COMPANIES

puntos…suspensivos

Juantxu Bazán, 2025. Puntos…suspensivos. Tinta china sobre cartulina satinada A4.

Pienso en lo que decía el poeta: «la vida es el tiempo que nos queda…». Al escribir su verso añado tres puntos suspensivos, un buen pretexto para dibujar el signo que nos habla de lo que va a venir.

Dice la RAE que los tres puntos suspensivos son un recurso estilístico versátil, que añade matices y singularidades al lenguaje escrito, lo que permite al escritor expresar ideas incompletas, pausas, omisiones en el discurso.

Escribiendo así, sin abusar de este enigmático signo, el escritor puede crear en el lector una sensación de duda, temor, suspenso… acaso trasladándole la tarea de deducir e imaginar lo que no se dice pero acontece. Me apunto a esta sensación y dibujo tres puntos, en tinta china sobre papel blanco. Un dibujo expresivo, de un signo que se compone de tres círculos, es decir, algo muy concreto y definido, y que compone al mismo tiempo una abstracción. Me interesa y exploro los límites entre lo indefinido y lo concreto, entre la abstracción y la figuración. Yo dibujo, y luego seré yo mismo y cualquier observador que así lo quiera quien desvele misterios, deduzca dudas, o las deje fluir.

Para dibujar construyo mi propia herramienta, y me fabrico una brocha con hojas de pino, puntiformes, que componen un mosaico de centenares de puntos. Pienso que, aunque parece retórico, resulta idóneo para imprimir puntos suspensivos compuestos de tinta impregnada en puntos.

Brochas elaboradas con hojas de pino. JB, 2025.

Practicando la técnica de Action Drawning la probabilidad de obtener unos puntos suspensivos iguales a otros es cero. Si escribo tres puntos como estos … y lo vuelvo a repetir, un punto . otro . y otro . resultan tres puntos suspensivos … prácticamente iguales. Si los dibujo, los puntos que han de venir son siempre diferentes con variaciones que dependen de la presión aplicada sobre el papel, la cantidad de tinta, y el movimiento: lo que va a venir es único y diferente. Hay un control relativo en el manejo de distancias, texturas, carga de tinta, pero el resultado siempre es imprevisible. He dibujado varias veces, con la misma alineación, composición, y ubicación sobre el fondo blanco, y en cada caso los puntos suspensivos recogen un instante de aquello que está siendo y el misterio de lo que ha de venir.

Juantxu Bazán, 2025. Puntos…suspensivos3. Tinta china sobre cartulina satinada A4.

Juantxu Bazán, 3 de agosto 2025

Aquella tarde Eduardo Arroyo se encontró con Robert Rauschenberg

Aquella tarde Eduardo Arroyo se encontró con Robert Rauschenberg. Juantxu Bazán, mayo 2025. Oppp find X Pro. 3862 x 2252 px. f/1,8; 1/291 s.; ISO 80.

Aquella tarde Eduardo Arroyo era el paseante urbano que se encontró en un callejón con aquellas formas y colores que tanto inspiraron a Robert Rauschenberg, y solo bastó la luz para sellar un canto a lo cotidiano, algunas veces escondido y sorprendente.

Juantxu Bazán, 22 de junio 2025