Free Rothko

He descubierto a traves de mi cuenta de Instagram al artista callejero francés Oakoak (imagino que detrás de su actividad hay un colectivo), y entre su divertida obra, muchas veces genial, me ha llamado la atención una fotografía en la que tan solo incorpora un grafiti FREE ROTHKO que me ha recordado inmediatamente a las fotos publicadas hace casi un año en este blog y que titulé: VENTANA AL MAR DE ROTHKO

La obra de Oakoak está inspirada directamente en Banksy, pero a diferencia del artista inglés, no es nada politizada; sus intervenciones sobre paredes, mobiliario urbano o ruinas, están muy relacionadas con la cultura pop, el comic, el arte, el cine y los dibujos animados, ofreciendo una divertida lectura sobre los rincones mas inverosímiles y destartalados de la ciudad.

En su foto, Oakoak homenajea a Rothko , y tal como a mí me sucedio hace diez meses, tras el hueco de la ventana de un edificio minero en ruinas, se enmarca ese cielo y ese mar azules que nos dejan adivinar el espíritu de Rothko, tan universal, con las diferentes sensaciones que nos impregnan a través de sus diferentes tonos de color.

Ventana al mar de Rothko. JB, abril 2023. Foto realizada en las ruinas mineras de El Piquillo de Ontón (Castro Urdiales, Cantabria). LG H930; 1111 x 625 px. 1/1561 s.  f/1,9  ISO 50; 2  mms.

Juantxu Bazán, a 21 de febrero 2024

Tierra quemada

JB, noviembre 2023. Tierra quemada. Óleo y cerillas sobre lienzo encolado sobre tablero 27,1 x 35 cm.

Cuento el proceso de elaboración para quien quiera apreciar su interés pictórico e iconográfico.

Hace más de un año, en mi cuaderno de bocetos tenía una idea anotada que reproduzco (manchas incluidas):

JB, 2022. Boceto realizado durante la ola de calor e incendios del verano de 2022. Lápices acuarelables y acuarela sobre cuaderno de bocetos Sketch Book Art Creation de Talens 21 x 14,8 cm. 140 g.

Pruebas de quemado sobre pintura al óleo:

JB, noviembre 2023. Pruebas de quemado con cerillas marca Energy sobre pintura al óleo en cartón, siguiendo las precauciones de seguridad en materia de incencios.

Una vez hechas las pruebas pertinentes, y manteniendo siempre esa tensa incertidumbre de cómo se comportarán las cerillas encendidas en el lienzo, sigo. He utilizado para hacer esta pintura los siguientes utensilios: toallitas de algodón, pinceles, espátula, brocha de hojas de pino, cerillas y mechero (para aplicar fuego, cerillas apagadas para incorporar a la pintura, cerillas apagadas para aplicar pigmento de carbón, y una pinza para las cejas para colocar las cerillas sobre la pintura). El soporte es un lienzo encolado sobre tablero 100% algodón de 280 g. y de grano fino. Tamaño: 27,1 x 35 cm. La pintura al óleo se ha conformado en la paleta con Amarillo medio extrafino Titán, rojo cadmio Van Gogh, ocre amarillo extrafino Titan, verde vejiga Rembrandt, y blanco de titanio extrafino Titán, paleta en la que he añadido aceite de linaza y liquin.

Aplicación con toallitas de algodón para hacer el cielo al que se le aplicado pigmentos cálidos y grises que coadyuvan al dramatismo de la imagen salpicado con manchitas de gris a modo de ceniza. A la derecha se van colocando las cerillas (antes de terminar) para observar si la carga de óleo es suficiente para sujetar la cerilla.
Una vez aplicado el óleo se le da textura al prado del primer plano y al monte del segundo plano con la brocha de agujas de pino y a continuación se terminan de colocar la cerillas.

Una vez terminado de aplicar con paletín el óleo a todo el cuadro se van colocando las cerillas, con cuidado de que dejen espacio suficiente a las cerillas grandes que van en primer plano (un verde engrisecido con tonos negros), y luego, las más alejadas en la montaña derecha del segundo plano (en el que denomina el siena tierra sombra tostada para favorecer una mayor contraste con el color claro de las cerillas).

El fuego actúa como elemento principal añadiendo color y significado a la obra.

Una vez colocadas las cerillas se van prendiendo fuego una a una, dejando que el fuego actúe. El primer fogonazo deja una mancha sobre el lienzo que nos confirma que el propio fuego es material coadyuvante en el resultado de la obra y en su carga icónica.

El fuego quema la cabeza de las cerillas dejando una mancha o quemando también la pintura. Los tallos que estaban demasiado limpios se pintan con el carboncillo que dejan las cerillas quemadas.

Finalizado el cuadro, pongo unos detalles:

JB, noviembre 2023. Tierra quemada. Detalles.
JB, noviembre 2023. Tierra quemada. Detalles.

Juantxu Bazán, 18 de febrero 2024

Pintando con pinceles vegetales

JB, noviembre 2023. El origen de la vida en el fondo del mar. Tinta china, y acuarela sobre papel Clairefontaine Flamboyant de 300 g. 50% de algodón 31 x 41 cm. Motivo: el origen de la vida en el fondo del mar.
Pinceles vegetales usados en algunas de mis pinturas, entre ellas en El origen de la vida en el fondo del mar

Juantxu Bazán, 12 de febrero 2024

Un dibujo borrado de Rauschenberg de un dibujo borrado de De Kooning

En mis exploraciones por el espeso mundo del arte conceptual, me interesan especialmente las de aquellos autores que estuvieron en el límite de este arte cuando aún ni siquiera éste estaba teorizado. Uno de estos autores es el artista estaunidense Robert Rauchenberg quien desde joven sintió la admiración por el arte encontrado de Schwittwers y por el movimiento Dada.

Izquierda: RAUSCHENBERG, Robert (1955). Bed (cama). Óleo y lápiz sobre almohada, edredón y sábana sobre soportes de madera (191.1 x 80 x 20.3 cm) . MoMA. Fuente: https://www.moma.org/collection/works/78712
 
Derecha: RAUSCHENBERG, Robert (1961). Firs time painting. Óleo, papel, tela, lona, ​​tapa de escape de plástico, despertador, chapa, cinta adhesiva, resortes metálicos, alambre y cuerda sobre lienzo (194,9 x 130,2 x 22,5 cms ) . MoMA. Fuente: https://www.moma.org/collection/works/78712

En su extraordinaria colección de Combine-paintings, Rauchenberg incorpora en sus cuadros, además del collage con objetos desechados cuidadosamente clasificados en su estudio, empastes de pintura, goteos, y pinceladas que provienen de su propia tradición informalista. En Rauschenberg se aprecia su admiración por los maestros y una innovación desbordante.

“…se siente acuciado por la contradicción de su existencia de artista en una sociedad para que el arte ya no puede tener ningún significado. Es una sociedad que solo conoce el presente y que no siente ninguna piedad por lo que ya no sirve, por lo que ya ha pasado. Excluido de este presente, que por lo demás no le interesa, el artista no puede sino manipular el pasado y volver a utilizar sus desechos, porque al salvarlos se salva el mismo de la condición de ´desecho´ a la que la sociedad le ha empujado.” (Argan, Julio Carlo (1975). El arte moderno 1770-1970. Fernando Torres editor, Valencia).

Una de las obras que más me interesan de Rauschenberg, es su primera incursión por el Arte Conceptual en la que se aprecia también la influencia recibida de Dadá y Duchamp, una inteligente reinterpretación del expresionismo abstracto de su admirado De Kooning, quien, según cuentan las reseñas, le presta un dibujo a Rauschenberg para borrarlo deliberadamente. Por aquel entonces De Kooning era una figura reconocidísima por la crítica y el mercado, y el joven Rauschenberg se movía justamente entre el expresionismo y el arte pop, junto a Jasper Jons, pero con una visión muy personal y su reconocible estilo.  

RAUSCHENBERG, Robert (1953). Dibujo borrado de De Kooning. (65 x 55 cms). Museo de arte moderno, San Francisco. Fuente:
https://arthive.com/es/artists/10110~Robert_Rauschenberg/works/494391~Dibujo_borrado_de_kooning

Nos encontramos ante un dibujo que es la antítesis, el no-dibujo, o mejor, el borrado como acto de dibujar, con un resultado que es producto de la planificación y de la improvisada dificultad de borrarlo. El título no puede ser más explícito: es un dibujo borrado, que no puede eludir el sustrato de su pasado, de su procedencia del maestro De Kooning. Jasper Jons se encargó de enmarcar y titular el dibujo para que la ficción del dibujo de De Kooning diera la alternativa a la ficción del dibujo de Rauschenberg. El observador inevitablemente tratará de adivinar, y quizás se percate de la enorme paradoja que se produce en esta obra, y es que tratando de borrar se construye una obra imperecedera que ocupa un lugar en el museo. No hay borrado del pasado (que podría estar representado por el expresionismo abstracto de De Kooning), sino recuerdo for ever. Cabría preguntarse si esta obra hubiera alcanzado la notoriedad y el éxito que le otorgaron los agentes del arte si no se tratara de un borrado de un dibujo de De Kooning. Ya sabemos la respuesta.

Es preciso entonces una respuesta a la respuesta, y, si se me permite la ironía, podría ser el dibujo borrado de Juantxu Bazán, o los cien dibujos borrados de autores anónimos. Nada como una mini action painting para tachar al intachable Rauschenberg y regodearse en en 15 minutos de rebeldía pictórica. Para ello he ido al elemento esencial que verifica el borrado, el titulillo de cuadro, que debe borrarse con un expresivo tachado, dejando ver lo que sucede debajo:

Bazán, Juantxu (2023). Juantxu Bazán  tacha el rótulo del dibujo borrado de De Kooning realizado por Robert Rauschenberg en 1953. Tinta sobre papel fotocopiado (9,2 x 4,2 cms). Colección  particular.

Juantxu Bazán, 11 de febrero 2024

Cuadro de Extinción de Incencios

Cuadro de Extinción de Incendios. JB, 2024. (100 x 100 cm) Fotografía y manipulación GIMP. Museo Guggenheim Bilbao.

Reúno una colección de fotografías tomadas durante mis visitas a los museos en los que recojo, como si se tratara de un elemento pictórico más, las tapas de los registros en los que se hayan instalaciones, y en especial las que tienen que visibilizar los símbolos de extinción de incendios; estas tapas se encuentran muchas veces (por razones de seguridad) en el propio espacio expositivo. Los comisarios no saben que hacer con estos elementos que, por lo general, se disimulan en un intento de imposible mimetización con las paredes del museo.

La que se presenta hoy es el resultado de varias fotografías hechas durante la visita a la exposición de Oskar Kokoschka en el Museo Guggenheim de Bilbao, en el verano de 2023. La colección puede ampliarse a otros museos… todo un género en el ámbito de la poesía visual del absurdo.

Juantxu Bazán, a 7 de febrero 2024.