La Capilla Sixtina es una de las obras más bellas de la historia del arte, pintada por Miguel Ángel entre 1.508 y 1.511, y ejecutada casi en soledad. En esta grandiosa bóveda, en los lienzos dedicados a la Creación, hay una escena que sólo puede caber en la cabeza de un genio como Miguel Ángel. Es admirable por su movilidad, por su color, por su expresividad. Observo esta escena de derecha a izquierda (justo al revés de lo que es habitual), y sigo la secuencia en la que Dios crea el sol y la luna, para girarse de espaldas y crear las plantas (el cuarto y tercer día en la Creación).

