Juantxu Bazán, octubre 2024. ¡dea!. GIMP. Tipografía arial sobre foto del cielo de Castro Urdiales. Oppo find x3 Pro. 4066 x 2204 px.;  f/1,8; 1/16557; ISO 50

Un poema visual ¡dea! elaborado mientras redactaba un texto en relación con el proceso creativo. Es un neologismo muy simple en el que en vez de la i de idea se pone el signo de admiración. Es muy sencillo, y por eso me gusta. Pero la primera idea sobre este poema era representarlo así:

Juantxu Bazán, octubre 2024. ¡dea!. GIMP. Tipografía arial.

El poema está compuesto con tipografía arial, la más parecida a la helvética que permite mi teclado. En poesía visual casi siempre menos es más. Casi siempre. Alguna vez se puede romper la norma, y es ahí donde su justifica que la idea, la ¡dea! surja de entre las nubes, un metáfora muy común que nos habla de estar abstraído, con el pensamiento navegante. El cielo está escogido de mi colección de instantáneas de cielos, algo que para mí se ha convertido en un género fotográfico. ¿Y por qué le pongo el cielo? Pues porque he querido introducir narración en el poema. En mi deambular como paseante urbano retrato cielos: cielos grises, cielos azules, con nubes de múltiples formas que observo al pasar, al pasar por mi mirada, al ver el tiempo pasar. Un cielo con nubes es una metáfora del conocimiento (de hecho la nube digital almacena datos inabarcables para la mente humana) y también del pensamiento, de la ideas que están en todas las partes, ubicuas pero escondidas tras la nebulosa.

Sin yo pretenderlo, el poema se convierte también en un canto a dea, ¡a dea!, que si lo traducimos del latín es diosa, la diosa de la buena fortuna que celebra la belleza del cambio, de lo que va a venir, de lo que tiene que suceder, algo que está ahí, delante nuestro, a nuestro alcance, y aparece entre las nubes. Pero esto es algo que no me creo ni yo mismo.

Juantxu Bazán, 24 de octubre 2024

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