Una tarde lluviosa de enero en uno de los lugares más inspiradores de la bahía de Castro Urdiales. Disparo de inmediato mi smartphone para captar en un encuadre adecuado al personaje sobre las rocas y el gorrión que acaba de posarse en la peana. Pero no, el gorrión, apenas perceptible, se distrae sin percatarse de un momento en el que repentinamente las aguas del mar Cantábrico se desnivelan como si fueran vasos comunicantes pendientes de encontrar el nivel adecuado.

Juantxu Bazán, 29 de junio 2023