Cuadro de Extinción de Incendios. JB, 2024. (100 x 100 cm) Fotografía y manipulación GIMP. Museo Guggenheim Bilbao.
Reúno una colección de fotografías tomadas durante mis visitas a los museos en los que recojo, como si se tratara de un elemento pictórico más, las tapas de los registros en los que se hayan instalaciones, y en especial las que tienen que visibilizar los símbolos de extinción de incendios; estas tapas se encuentran muchas veces (por razones de seguridad) en el propio espacio expositivo. Los comisarios no saben que hacer con estos elementos que, por lo general, se disimulan en un intento de imposible mimetización con las paredes del museo.
La que se presenta hoy es el resultado de varias fotografías hechas durante la visita a la exposición de Oskar Kokoschka en el Museo Guggenheim de Bilbao, en el verano de 2023. La colección puede ampliarse a otros museos… todo un género en el ámbito de la poesía visual del absurdo.
Tapa de uno de los cuadros de extinción de incendios del Museo Guggenheim de Bilbao. JB, mayo 2023Tapa de otro de los cuadros de extinción de incendios del Museo Guggenheim de Bilbao. JB, mayo 2023.
Juantxu Bazán, 24 de octubre 2023. Este no es un cuadro de Malevich (medidas interiores del cuadrado negro: 46 x 46 cms.). Marco de madera y fotocopias. Calle siglo XX, Castro Urdiales (Cantabria).
Esta es una obra de pintura que no he necesitado pintar. Tampoco he necesitado exponerla, y sin embargo ha estado expuesta durante mes y medio en la ciudad de Castro Urdiales.
Tiene algo en ella que está relacionado con pintar con objetos encontrados (movimiento Dada, Schwitters, Duchamp, Rauschenberg, y tantos otros). Pero mi objeto no es un elemento para aportar a la pintura sino que es la pintura en si misma, o si se prefiere, ese objeto encontrado es una pintura encontrada. De ello ya hablé en este mismo blog en Cuadrado negro sobre fondo rojo .
Juantxu Bazán, 16 de octubre 2023. Mancha en forma de cuadrado sobre pared de ladrillo en la calle siglo XX de Castro Urdiales.
En la mancha percibo un cuadrado negro, y no puedo evitar la evocación del famoso cuadrado negro de Malevich.
No es la primera vez que hago este tipo de elucubraciones. La pintura encontrada es una de mis obsesiones, y cuando me parece que tiene un interés pictórico o iconográfico, capto la imagen con mi teléfono o con mi máquina, y si procede cuento una historia en la que quiero mostrar que la mirada al entorno urbano puede toparse con narrativas artísticas. Estos son algunos precedentes en los que la ironía es el leitmotiv de lo que veo y cuento:
En alguna ocasión el objeto encontrado está incrustado en el propio paisaje, y es tan efímero como la bajada o subida de una marea en el mar Cantábrico. En este caso no me encuentro con pintura, pero es la propia naturaleza, la acción del agua, la que esculpe un bajo relieve en la arena. Así sucedió cuando me encontré con un poema visual en la playa, pintando en la arena con fruta para hacer un huerto en la playa.
Un pintor anónimo, en una intervención que tiene tintes muy propios de la forma de hacer de Bansky (clandestinidad, y aprovechamiento del objeto encontrado para incorporarlo a la iconografía de la obra), actúa sobre la señal de tráfico en una carretera de monte:
Anónimo (hacia 2021). Pintura sobre señal de tráfico en una carretera de montaña.
Estos precedentes pueden ayudar a entender mi intervención sobre el cuadrado negro en la que mi única aportación pictórica (en el sentido de utilizar pintura y brocha) ha sido pintar de blanco un marco de madera de pino. El soporte estaba ahí, en la calle siglo XX de Castro Urdiales, y sobre la pared de ladrillo ya se había pintado una mancha negra que yo decido sea un cuadrado negro.
Lo que se quiere contar en este cuadrado negro que no es de Malevich
Conociendo la obra de Bansky aprendemos como aprovecha un elemento visual en la pared (una mancha de pintura, una cañería, un cartel, un diseño arquitectónico…) para darle otro significado y nos sorprendemos del modo tan admirable en el que casi siempre lo resuelve. Hay arte conceptual en esta intervención puesto que se reflexiona ironicamente sobre lo que es o no es una obra de arte haciendo que el cuadrado negro regrese al cuadro, se cobije en el marco cuadrado de color blanco que he dispuesto para él. Es decir, no cabe duda de que en los museos se encierra el arte que los curadores han dispuesto para ser admirado por el público; pero si mirarmos la ciudad o la naturaleza podríamos recabar en sorprendentes imágenes capaces de aportarnos narrativas que nos ayuden a ver las cosas de otra manera: los museos están llenos de objetos que cuentan historias por las que merecen ser mirados; la calle también.
Malevich estuvo siempre presente en todo el proceso; pero hay un artista invitado, Magritte, de quien tomo la frase «este no es el cuadro deMalevich, emulando su pensamiento inmortalizado en pintura: Ceci n´est pas une pipe ). Se inspira en Dadá incorporando texto e imagen, y en Rauschenberg (Combine-paintings) y en Schwitters (Merzcollages), maestros del objeto encontrado para componer una obra de arte. Y luego puede suceder, para quien así lo quiera ver, que esta tramolla no es más que una estúpida ocurrencia.
La presentación de esta obra en una calle céntrica, muy frecuentada, plantea algunos dilemas. ¿Cuál puede ser la reacción del observador? Curiosidad, perplejidad, hilaridad, simpatía, indiferencia… Para equilibrar la previsible indiferencia me decido a ser lo más explícito posible, y añado a la frase Este no es un cuadro de Malevich (aunque hubiera sido preciso decir Este no es el cuadrado negro de Malevich), una carátula explicativa en la que se da cuenta del cuadrado negro de Malevich tal como lo cuenta la fuente del saber accesible, wikipedia.
Pantallazo de wikipedia en el que se explica el cuadrado negro de MalevichJB, octubre 2023. Boceto de la instalación.
El montaje de la obra también forma parte de su propio contenido, y se presenta como una puesta en escena, en la que el propio autor instala la obra a plena luz del día, previo permiso de la propiedad de la fachada.
Instalanco el marco blanco junto al cuadrado negro
Instalanco el marco blanco junto al cuadrado negro
Instalanco el marco blanco junto al cuadrado negro
En el momento de la instalación (también aquí hay una puesta en escena) averiguo por fin cuál es el origen de la mancha negra por fin refugiada en un marco. Una vecina de la calle que se había acercado a ver la instalación lo narra así: “un día, hace unos diez años, apareció una cruz gamada pintada a espray en la pared. A mi marido no le gustó nada y consiguió un spray de pintura negra y lo tapó, esa es la mancha que tienes delante”. Me quedé satisfecho con la mayor dosis de realidad de la tarde. Fue aquel vecino y no Malevich el autor de este cuadrado negro.
Observo como los niños miran con curiosidad el cuadro del cuadrado negro; los adultos tienen un semblante más serio y algunos esbozan media sonrisa, quizás captando la ironía con la que ha trabajado el autor, otros dicen “a ver si lo respetan”, y presiento que muchos dirán aquello de “¡qué chorrada!”.
Al día siguiente, la densidad de niños, madres y abuelas en la calle es muy alta, y con ella la expectación del cuadro negro fue notable. En los días siguientes trataré de pulsar las opiniones que provoca esta intervención. Una cosa si se ha producido: es mi primera exposición artística en la calle.
Al día siguiente, 25 de octubre, el cuadrado en la exposición. Foto Maite Tena. El cuadrado negro de la calle siglo XX de Castro Urdiales el 26 de octubre 2023.
Este capítulo se cierra mostrando el carácter efímero de esta obra, pues era previsible que no iba a durar siempre. El 10 de diciembre de 2023 me avisan de que el cuadro has sido objeto de rapiña. Alguien ha entendido que ese marco no pintaba nada ahí, y ha decidido quitarlo de la pared y apropiárselo para darle otra utilidad. La vida es asi. Esta es la imagen del cuadrado negro en el momento de escribir estas líneas:
JB, 27 de enero 2024. Al cuadrado negro le afanaron el marco.
No es la única versión que hizo Duchamp sobre la Gioconda; hay otra en el MoMA con la Gioconda afeitada que tiene mucha gracia y en la que Duchamp se regodea en el arte de la provocación.
En mi propuesta lo que he hecho es que la pintura se aleje del marco, una tendencia que define una parte del arte desde hace varias décadas, si bien, es sabido que la pintora o pintor del paleolítico no enmarcaba sus pinturas . He dejado muy explicito la imagen difuminada de la cara de la Gioconda, entre esa pintura que se sale de ese convencional marco (el mismo que enmarca L.H.O.O.Q. del Centro Pompidou) para irse no se sabe adónde.
Desde el primer momento que vi esta montaña en Lanzarote, un viejo volcán, comprendí que se asemejaba a una campana de Gauss, aquella que estudiábamos en estadística aplicada a las ciencias sociales y que distribuía el comportamiento normal con una determinada desviación típica. Esbozar lo normal y lo desviado, las oscilaciones en el espacio tiempo de esas montañas que por estar ahí hay que subirlas y quererlas. Nunca subí a esa montaña que forma parte de las montañas de fuego del parque nacional de Timanfaya, y puesto que ha vuelto a mí la dibujo con representaciones gráficas de las curvas que danzan frente a la montaña en una escenografía en la que oigo tonos musicales con diferentes volúmenes y registros.
Juantxu Bazán, 17 de junio 2023. Composición con GIMP 4554 x 2557 px. 22 Mb. A partir de fotografía de 28 de agosto de 2019 con LG H930; 3691x 2469 px. 14,6 Mb 1/1044 s. f/1,6 ISO 50; 4 mms.