Sociólogo, Licenciado en Derecho. Jubilado. Exdirector de la Escuela Taller de Castro Urdiales. EquoCantabria. Diseño gráfico, cine, pintura, literatura , ecología y setas. Arqueología industrial. Vías verdes.
Uno. El veintitantos de febrero anoto en mi cuaderno: «En aquel sueño vi enormes barcos hundiéndose en el horizonte». Al texto acompaño un esbozo en el que aparecen tres barcos hundiéndose.
Dos. Busco barcos grandes, fotos de perfil. Me salen, entre otros, enormes yates de lujo. Observo que el yate más grande del mundo, el «Dilbar», que pertenece al oligarca ruso Usmanov, fue incautado por Alemania hace tres años como medida de represalia frente a la invasión rusa. Decido prestar atención a este yate y hundirlo.
JB. Aquel yate de lujo… Bosquejo y notas.
Tres. Decido introducir más narrativa al barco de lujo hundiéndose, y añado un trampantojo por el que el barco se sale de la foto. Tan grande es que no cabe en el mar (mejor dicho: en la mar), no puede ser digerido por la mar tras su deglución. Trabajo en GIMP una primera versión con un cielo y horizontes limpios. La abandono por una segunda versión en la que quiero que esté presente la costa del mar cantábrico:
JB. Yate engullido por la mar, versión segunda. GIMP. Foto del mar cantábrico desde la punta del rompeolas de Castro.
Cuatro. Iba a cerrar el poema con la duda de incorporar o no el texto con la imagen: El yate de lujo era tan grande que al ser engullido por la mar no había espacio para digerirlo. Decido que no. La idea de que el mar «no tiene espacio para digerir un yate de lujo» no creo que queda clara, y es por lo que decido meter la imagen dentro de un marco, de tal manera que la proa del yate queda más fuera del mar pero explicándose a sí misma. Bajo el marco de la página del museo del Prado que se acomoda a la imagen con la que estoy trabajando. Arreglo la zona de la espuma incorporando foto real del mar rompiendo sobre uno de los pilotes del muelle don Luis.
El mar rompiendo con ola del norte sobre los pilotes del muelle don Luis. A la derecha la espuma separada de la foto para incorporarla a la foto del yate.
Cinco. El fotopoema montado elegido es el que encabeza este artículo. Espero haber conseguido hundir el yate de lujo, espero haberlo echado de la mar.
La primera de las fotografías que abrieron la puerta al proyecto GAZA´S WAR AND SPONSORING COMPANIES nos enseña a un padre destrozado que acaba de constatar la muerte de su hija. En el pie de foto en la edición de El País decía: Palestinos recuperan el cuerpo sin vida de una niña de entre los escombros de la vivienda de la familia palestina Al Faseih, tras un ataque israelí sobre el campo de refugiados de Al Shatea, este martes. MOHAMMED SABER (EFE).
Foto de la edición de El Pais del 24 de octubre de 2023 reproducida en varios medios de comunicación a través de la agencia EFE
Susan Sontag ya nos advirtió en Sobre la Fotografía (1977), de la saturación y masificación de las imágenes y como ellas nos pueden provocar un impacto contradictorio, un acercamiento a una realidad terrible, pero también una tendencia a la insensibilización. En su último ensayo, Ante el dolor de los demás (2003), se adentra en los mecanismos emocionales ante el dolor ajeno y nos advierte de las situaciones de impotencia y desesperación muchas veces auspiciadas desde un miedo inducido. Frente a una mirada vacía, Sontag nos plantea una mirada sensible “capaz de reconocer la vulnerabilidad mutua y de construir un nosotros conjunto”.
Dice Sontag que las fotografías tienen la capacidad de objetivar, convertir un hecho o una persona en algo que puede ser poseído, pero para que las fotografías denuncien han de conmocionar. Advierte sobre el deleite en mirar el sufrimiento de los demás, el embotamiento de los sentimientos, y el falso vínculo entre quienes sufren una guerra con imágenes retransmitidas y el espectador privilegiado, todo ello en un contexto de superabundancia de imágenes (cuya atención está guiada por los medios de comunicación).
Las imágenes nos dicen lo que los seres humanos se atreven a hacer, convencidos de que están en lo justo. La mayor propagación de noticias no implica que la capacidad de reflexionar de la gente sea mayor; de hecho la gente cambiaría de canal si se dedicara más tiempo al sufrimiento de las guerras, algo que no impugna el valor ético de las imágenes, imágenes que deben ser una invitación a prestar atención, a reflexionar y a aprender. En el último capítulo de Ante el dolor de los demás describe los diferentes sentidos de la fotografía mirada en un álbum, en una tienda de lujo, en un periódico o en una campaña de Benetton. Sin embargo, ya no hay tanta diferencia entre la foto editorial o la publicitaria. El peso y la seriedad de la fotografía se percibe mejor en un libro, pero es una emoción transitoria. Se plantea la cuestión sobre el poder de las imágenes ¿Podemos llegar a movilizarnos activamente en contra de la guerra? Para Sontag, una narración es más eficaz que la imagen, por una cuestión obvia: el periodo de tiempo en el que se está obligado a ver, a sentir. Termina el ensayo escribiendo:
«En verdad no podemos imaginar cómo fue aquello. No podemos imaginar lo espantosa, lo aterradora que es la guerra; y cómo se convierte en normalidad. No podemos entenderlo, no podemos imaginarlo «.
En GAZA´S WAR AND SPONSORING COMPANIES me apropio de las imagenes de guerra para manipularlas y poner en evidencia el papel de las sponsoring companies (las empresas fabricantes de armas y especialmente Lockheed Martin) utilizando sus propios mensajes publicitarios. Siguiendo los postulados de la postfotografía (Joan Fontcuberta) lo que se pretende es cambiar el propio sentido de la imagen publicada, plantar un stop a la fugacidad con la que suelen percibirse desde el sillón, o desde el móvil, para que el espectador se detenga y reflexione sobre las paradojas de una guerra cruel y absurda.
Esta fotografía que en el contexto editorial nos muestra una realidad terrible se convierte en imagen manipulada para promocionar un acto de performance que, para ahondar en esta absurda paradoja, anuncia su representación en el hall de la sede de la ONU, un acto patrocinado por las empresas fabricantes de armas que directa o indirectamente están involucradas en la guerra genocida de Gaza. El ciudadano que mira este anuncio es insinuado como un espectador que puede asistir a una performance artística, espectador que deberá discernir cuál es la interpretación a la que acogerse.
JB, junio 2023. Olas de arena 1. 3900 x 1991 px. LG H930. f/1,9 1/507 seg. ISO 50JB, junio 2023. Olas de arena 2. 4609 x 2244 px. LG H930. f/1,6 1/576 seg. ISO 50JB, junio 2023. Olas de arena 4. 4603 x 2233 px. LG H930. f/1,9 1/607 seg. ISO 50JB, junio 2023. Olas de arena 5. 4120 x 2272 px. LG H930. f/1,9 1/471 seg. ISO 50JB, junio 2023. Olas de arena 6. 3965 x 2327 px. LG H930. f/1,9 1/471 seg. ISO 50